Una heroína de la vida real
Aun cuando el parentesco no sea en rigor ése, Alicia Dujovne Ortiz estuvo desde siempre rodeada de tíos: Raúl Scalabrini Ortiz, por ejemplo, el iluminado de FORJA y de los ferrocarriles argentinos que, bajo el título de El hombre que está solo y espera, escribió una verdadera biblia porteña y era, en verdad, primo de su madre. Pero también Néstor Ortiz Oderigo (en este caso sí: hermano de su madre), un africanista que le legó un departamento porteño donde, entre otros muchos trabajos, el intelectual había dejado listo un Diccionario de africanismos en el castellano del Río de la Plata que ella misma se encargó de publicar. Una obra valiosa por donde se la mire que, de la A a la Z, del Congo a Buenos Aires, de "abombado" a "zumbón", ofrecía 683 palabras del español rioplatense influidas por la cultura africana.
Como si no alcanzara, por el epílogo de La más agraciada el lector se entera de que aun quedaba más: su tío Abraham quien, una noche de julio de 1973, le contó en voz baja, mientras su padre agonizaba, esta historia. Y, se sabe, contarle una historia a Dujovne Ortiz -escritora prolífica que con cantidad no descuida calidad- es como encargar un libro que será escrito sólo en cuestión de tiempo.
Myriam, una joven con una belleza particular y por momentos, irresistible, llega a Buenos Aires proveniente de una pequeña aldea polaca. Pero antes siquiera de poder esbozar expectativas acerca de esta tierra lejana sufre, en el mismo barco los embates, crueldades y torturas de la Zwi Migdal, una red de trata de mujeres conformada por delincuentes judíos que se encargó de llenar los prostíbulos porteños durante los albores del siglo XX, y cuyas ganancias anuales ascendían a cincuenta millones de dólares.
Así, mientras sus fuerzas se van deshilachando, poco a poco, entre burdeles, violaciones, fatiga y algunos intentos infructuosos por aprender el nuevo idioma, Myriam se aferra tanto al amor como al arte para no morir de verdad: sus respectivas tablas de salvación, aunque puedan parecer algo elusivas, son el vínculo afectivo que establece con Simón Radowitzky (el hermoso anarquista casi bizco que, luego del atentado que terminó con la vida del Coronel Ramón Falcón, se convirtió en uno de los presos famosos del penal de Ushuaia) y su interpretación de distintas canciones de tango que, incluso, llega a traducir al ídish: "En el tango busca lo que no tiene. Ha perdido lo último que le quedaba, pero la ventaja de esa música es -lo entenderá de a poco, no sólo porque le irá entrando el idioma, sino también porque de a poco los tangos irán pasando del presuntuoso ?yo soy' del tiempo de ?La morocha', al llanto-, que ella también habla de cosas perdidas, así que entre perdedoras se entienden".
La más agraciada (el título proviene de uno de los tantos apodos que esta especie de Malena judía se va ganando a lo largo de su carrera) es un auténtico Alicia Dujovne Ortiz, sobre todo en lo que respecta a esa especie de poética del caleidoscopio que parece abrirse camino de manera fragmentaria y zigzagueante entre biografías, novelas y lenguaje poético. Pero también hay lugar en este libro para algunas sorpresas: en primer lugar, la dedicatoria a Susana Trimarco, que resignifica esta historia y el hecho de que la escritora que decidió meterse anteriormente con emblemas argentinos como Eva Perón, Diego Armando Maradona, Carlos Gardel, María Elena Walsh y hasta su propio padre, Carlos Dujovne Ortiz, integrante del grupo fundador del Partido Comunista argentino, tomara ahora de protagonista a una mujer real pero no tan conocida, lo cual genera un notable contraste con el desfile de personajes célebres que aparecen en esta novela: Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Roberto Arlt, Natalio Botana, Oliverio Girondo, Salvadora Medina Onrubia y hasta el petiso orejudo y el rufián melancólico de Los siete locos.
El mismo contraste que, en definitiva, logra establecer Dujovne Ortiz entre una época marcada a fuego por el positivismo necio de quienes veían en algunos rasgos físicos una correspondencia directa con conductas criminales y el fuego sagrado de una mujer en apariencia débil que, sacando fuerza de flaqueza, logra -antes de retornar por decisión propia a Europa- desarticular los oscuros propósitos de una infame red criminal.
LA MÁS AGRACIADA
Alicia Dujovne Ortiz
Emecé
258 páginas, $ 189









