Deco: vivir sin divisiones
Ambientes integrados, pocos objetos y texturas protagonistas. Así quiso Andrea Winter –una lectora de OHLALÁ!–, que fuera la casa de sus sueños.
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Andrea quería una casa que fuera "usable", apta para niños y amplia para recibir amigos. Un lugar en el que le dieran ganas de quedarse y en el que fuera posible crecer en familia. Difícil esperar otra cosa de esta arquitecta, amante de su profesión, esposa y socia de Santiago, también arquitecto. Juntos, diseñaron el hábitat a medida para ellos y sus hijos, Donato (10) y Ángela (6). Lo idearon dentro de un edificio de cinco casas apiladas, proyecto que compartieron con amigos y parientes, en Belgrano. La premisa era "sentirse como en una casa". Lo lograron con ambientes integrados, amplios, sin columnas ni puertas que interfirieran la fluidez del lugar y con unos ventanales enormes que le dieran muchísima luz. Quisieron que los espacios fueran puros, que las texturas protagonizaran todo, que hubiera pocos adornos y que el color y la onda los pusieran los objetos. Pasá y mirá.
Living
Es un gran ambiente en el que el living está conectado al comedor y a la cocina, con cielos rasos de hormigón a la vista y paredes blanquísimas. En esa especie de SUM que es la planta baja la familia se encuentra al regreso del trabajo y de la escuela. Para armar un espacio chill out permanente, pusieron pufs –Ángela está sobre un Gran Jack habano de Quiero Esto, $2300– y, para mirar la tele, un sillón oscuro al que le dieron un punch de color con una manta a cuadros (Pehache, $1860).

Comedor y cocina
Acá empieza el día familiar, en un espacio dominado por el juego de comedor en materiales de colores puros. En la pared, Andrea solo eligió poner una obra hecha con madera de cajones de fruta del artista plástico Javier Torres, que compró en la galería Usina Cultural Sáenz Peña. "Me atrajo por el efecto en perspectiva y la simpleza de los materiales", cuenta. La cocina es fiel al espíritu sintético: las paredes están revestidas en acero inoxidable, la mesada es de mármol blanco y tiene ventanas de madera en colores neutros.
Dormitorio
Acá también eligieron un ambiente despojado: todo lo que está cumple alguna función. El minimalismo se traduce hasta en la elección de las cortinas: unas rollers lisas Sun Screen sin rayas ni colores. El toque de calidez lo aporta el cobertor de la cama, una preciosura de manta que una vecina les tejió al crochet. Hacia fuera, la vista tiene el contraste entre una casona antigua del 1900 y los edificios modernos de la manzana. A esta planta se accede por una escalera de metal blanca que le da a la casa la onda de un loft: "Si el cuerpo me da para subirla, yo me quedo acá hasta que sea vieja".

Producción de Soledad Jaureguy.
¿Te gustó la propuesta de vivir en ambientes integrados? ¿Qué idea copiarías? Mirá también este departamento con onda parisina y una casa circular en Parque Leloir.
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