2003. El año en que Macri y Fernández fueron aliados bajo el paraguas del PJ

Mauricio Macri y Alberto Fernández
Mauricio Macri y Alberto Fernández
Duhalde y el peronismo porteño buscaban un rival para Aníbal Ibarra y acompañaron al presidente de Boca con estructura y candidatos en las listas
Jaime Rosemberg
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30 de septiembre de 2019  

Mauricio Macri no era, ni por asomo, el político que en 2015 llegaría a la Casa Rosada y terminaría con décadas de bipartidismo en el país. Alberto Fernández estaba igualmente lejos de ser el principal aspirante a ocupar el sillón de Rivadavia, el sitial que podría ocupar a partir de diciembre si en los comicios del 27 de octubre el Frente de Todos volviera a derrotar a Juntos por el Cambio .

Pero, entre fines de 2002 y principios de 2003 , los caminos de Macri y Fernández se cruzaron de manera directa. Las elecciones porteñas en las que el entonces presidente de Boca intentaría destronar a Aníbal Ibarra, el armado nacional que terminaría con Néstor Kirchner en la presidencia y las divisiones del PJ porteño fueron los vértices de un vínculo que nunca había estado -ni volvería a estar- tan cerca de consumarse como entonces.

Corrían los tiempos en los que el presidente Eduardo Duhalde, ya con su presidencia con fecha de vencimiento luego de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, andaba en busca de un delfín. Lo intentó con el senador santafesino Carlos Reutemann, con el propio Macri y con el entonces gobernador cordobés, José Manuel de la Sota. Los resultados que cosechó fueron la negativa (en los dos primeros casos) y la imposibilidad de despegar en las encuestas bonaerenses (en el tercero).

En ese contexto nacional, el PJ porteño disputaba la candidatura para enfrentar a Ibarra, con Miguel Ángel Toma (también jefe de la SIDE) como armador desde el peronismo tradicional con llegada directa a Balcarce 50. Macri aparecía como el vehículo ideal para dar esa batalla, y sectores del PJ -que aún no sabían quién sería su candidato a presidente-comenzaron a acercársele.

Aquí las versiones sobre cómo se produjo ese acercamiento son, al menos, dos. Toma asegura que fue Cristian Ritondo, entonces su mano derecha y viceministro del Interior de Duhalde, quien se reunió con Fernández y que este le pidió un lugar en el armado que Macri y el PJ intentaban conformar. "Opté por defender el lugar de Diego Santilli", recuerda Toma.

Ritondo lo niega. "Fue todo el grupo que integraba Fernández el que se acercó, y lo hizo antes que nosotros, a negociar con Macri para conseguir lugares en las listas, con Juan Pablo Schiavi como negociador principal", recuerda a LA NACION el hoy ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal y primer candidato a diputado nacional del oficialismo por la provincia de Buenos Aires.

Desde la Casa Rosada, uno de los dirigentes que acompañan a Macri desde sus inicios sostiene la validez de la segunda tesis. "Alberto no era Alberto, integraba un grupo de peronistas en el que se destacaban Jorge Argüello, Alberto Iribarne, Eduardo Valdés, Víctor Santa María. Mauricio y Fernández nunca se vieron personalmente, los que negociaban eran otros", afirma el funcionario, leal al hoy presidente y entonces aspirante a la Jefatura de Gobierno porteño. Todos ese grupo de dirigentes del PJ se acercarían a los Kirchner y son, aún hoy, referentes de confianza del candidato presidencial del Frente de Todos.

Un allegado a Fernández desde hace tres lustros no niega las conversaciones, aunque relativiza su participación en las charlas previas. "Argüello, Valdés, Iribarne y Santa María cocinaban todo. Fernández era uno más y es cierto que nunca se vio con Macri", corrobora el vocero.

Mientras las negociaciones se aceleraban, una decisión de la jueza María Romilda Servini de Cubría postergó las elecciones porteñas y las trasladó para después de las nacionales, que tuvieron lugar el 27 de abril de 2003. "Cuando Kirchner se transforma en candidato de Duhalde, muchos de los que coqueteaban con Macri terminaron yéndose con el santacruceño", afirmaron cerca de ambos dirigentes.

De todos modos, los frutos de ese primer acuerdo porteño quedaron plasmados en las listas de diputados nacionales y legisladores, confirmadas en junio de 2003, cuando Macri se lanza a la pelea contra Ibarra, con Horacio Rodríguez Larreta como compañero de fórmula.

Las listas de diputados nacionales incluían entonces a Argüello como número dos de la lista que encabezaba Jorge Vanossi. En tercer lugar estaba Lucrecia Monti, del mismo grupo de peronistas, seguida por Ritondo (incorporado al entonces Compromiso para el Cambio) y Federico Pinedo.

En cuanto a los postulantes a legislador porteño, en varias de las cuatro listas presentadas (todas apoyaban a Macri) estaban referentes del grupo: Mauricio Mazzón (hijo del célebre armador peronista) acompañaba la lista principal, que encabezaba Gabriela Michetti y que tenía a Marcos Peña en el sexto lugar, por debajo de Diego Santilli. En otra de las listas, la del Movimiento Generacional Porteña, estaba Sandra Bergenfeld, entonces y después cercana a Fernández.

El 24 de agosto de 2003, Macri y Larreta ganaron la primera vuelta en la ciudad, aunque serían derrotados en el ballottage por Ibarra. Muchos de quienes los acompañaron en la boleta ya estaban desde hacía rato, como funcionarios en el caso de Fernández, como legisladores en algunos otros, trabajando para el kirchnerismo, que iniciaba sus 12 años de poder en el país.

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