Alberto Fernández y las seis verdades kirchneristas

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

El editorial de Carlos Pagni, por LN+

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25 de diciembre de 2019  • 07:31

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A continuación, la desgrabación de sus principales conceptos:

  • El peronismo tuvo o pretendió tener una doctrina escrita, basada en algo tan volátil, inestable y ambiguo como la palabra de Perón. Tuvo textos, como "Las 20 verdades peronistas" (una especie de credo o catecismo mínimo), que fueron una especie de guía conceptual explícita y que daban cierta orientación o previsibilidad a lo que se iba a hacer.
  • El kirchnerismo, en cambio, carece de un texto. Néstor Kirchner no dejó nada escrito y Cristina Kirchner decidió escribir en Sinceramente una narración autobiográfica, pero no una doctrina o un credo como aquel de Perón.
  • Por eso es más llamativa la continuidad que existe entre el paquete económico de medidas que se acaba de aprobar en el Congreso Nacional, con los principios, criterios y reflejos más característicos de lo que fue el gobierno de Néstor Kirchner. En lo esencial, el paquete parece haber sido elaborado por un Kirchner redivivo. Es como si Fernández se preguntara en cada encrucijada qué haría Néstor en su lugar, como una forma de entender a la sociedad y al Estado.
  • La frase que le dijo el expresidente a Francisco Luzón, el vicepresidente del Banco Santander de aquel entonces, y que se hizo famosa en España en 2004, fue: "No se fije lo que digo, mire lo que hago y va a estar más tranquilo". Hay mucho de aquella impronta en este paquete de medidas, que tiene seis reglas que parecen venir del gobierno de Néstor Kirchner.
  • La primera característica es central: no hay posibilidad de hacer política sin caja. Es decir, se piensa en un tesoro fuerte del Estado, capaz de intervenir en la vida económica. Por eso, el Gobierno lleva adelante un ajuste sobre los sectores altos, medios y medios bajos. El concepto central de este paquete de medidas es: "Lo que manda es la política porque, en el fondo, el Estado, la política y los funcionarios saben mejor que el sector privado qué hay que hacer con la plata".
  • El segundo criterio que es muy marcado, y está en el corazón de los 12 años de kirchnerismo, es la concentración del poder del Estado nacional en detrimento de los poderes locales de las provincias. Para las provincias se permite el aumento de Ingresos Brutos porque se suspende el pacto fiscal entre los gobernadores y Mauricio Macri, de 2017. Esto le da al Presidente una supremacía importante.
  • La tercera ley: el sector financiero es intocable. El Gobierno intenta alcanzar el equilibrio fiscal centralmente para pagar la deuda con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) y con el sector privado, los bonistas. Este es el eje central del paquete de medidas, aunque con un matiz muy interesante: a aquellos acreedores de bonos que tienen títulos en pesos, o títulos sometidos a los tribunales argentinos, se los reperfila y se les cambian las condiciones de pago, sin excepción alguna. Solo se salvan los que tienen un bono bajo ley extranjera.
  • Durante la campaña, Alberto Fernández había prometido darle un aumento a los jubilados. Según indicó el Presidente, aquella suba iba a salir de los bancos, con una reestructuración de las Leliqs. Sin embargo, no se produjo todavía aquello que se había prometido. Posiblemente venga en algún momento, mientras tanto los bancos quedaron fuera de cualquier ajuste.
  • Se dijo que no se iba a pagar la deuda sobre "el sacrificio de los argentinos", pero eso cambió. Ahora "no se va a pagar la deuda sobre el sacrificio de los más vulnerables", que son los que cobran la jubilación mínima de 14 mil pesos. Aquel que cobra una jubilación de 20 o 25 mil pesos ya está haciendo un aporte. Es una solidaridad de la cual son beneficiarios muy pocos.
  • La cuarta ley de Néstor que aparece en este paquete consiste en que el ahorro es penalizado y se desincentiva. Alberto Fernández dijo en una entrevista con Luis Majul que "los argentinos se deben acostumbrar a no amar tanto el dólar", pero lo que pasa es que los argentinos no tienen moneda, porque el peso no existe. Esto es algo que Fernández no debe ignorar. Se ahorra en cualquier otro bien que no sea el peso porque el peso se pulveriza con la inflación.
  • No obstante, el cepo dejó cerradas todas las puertas hacia el dólar. Aquel que quiera ahorrar tendrá que hacerlo en pesos. Pero el Banco Central pretende bajar la tasa de interés para reactivar la economía. Por eso, probablemente, puede llegar un momento en que la tasa de los plazos fijos sea menor que la inflación. Es lo que se llama tasa de interés real negativa. Cuando esto sucede, normalmente, se obliga al consumo. La gente gasta la plata ya que no logra preservarse de la inflación. Esa fue la experiencia del kirchnerismo durante 12 años: desestimular el ahorro para favorecer el consumo y el gasto de dinero por esta vía. Y vuelve con este paquete y esta política económica.
  • En la misma línea, regresa el atraso tarifario: la energía estará muy barata, por debajo de los costos que tienen las empresas que la producen, para que se pueda consumir. Sin embargo, probablemente, Fernández vea esto como algo transitorio, porque sabe que ese atraso tarifario llevó a un desastre en la época de los Kirchner.
  • La quinta característica de rasgo nestoriano tiene que ver con el método. Hay un intento sistemático de fracturar a la oposición, aunque, en general, sea el sueño de todos los gobiernos. En la dinámica parlamentaria, que permitió la discusión de la Ley de Emergencia Económica y Social se advirtió este intento por dividir a la oposición, que fue llevado adelante, sobre todo, por Sergio Massa. El presidente de la Cámara de Diputados logró dividir a Juntos por el Cambio y se dio una discusión acerca de si dar quorum o no, es decir, si se debía o no aprobar la ley.
  • Cambiemos quedó dividido por Gerardo Morales y esto provocó la primera fisura del bloque opositor más importante. Es comprensible que, como Morales gobierna Jujuy, quiera mantener una buena relación con el Gobierno central, al igual que Horacio Rodríguez Larreta.
  • Sin embargo, en Morales puede existir otro problema: el caso Milagro Sala. Una versión dice que, hace 15 días, hubo un asado en la casa de Massa en Tigre, en donde participaron Cristian Ritondo, Máximo Kirchner, Mario Negri y Morales. Una rareza, porque Massa es muy mezquino con los asados. Aparentemente, allí se habló de la líder de la Tupac Amaru y de su liberación. La dirigente es un emblema para el kirchnerismo que, además, tiene una representación muy marcada en el Gabinete nacional por parte de la ministra Elizabeth Gómez Alcorta, que es abogada de Sala.
  • La interna radical se proyecta sobre otra disputa, por la titularidad de la Auditoría General de la Nación ( AGN). Un sector pretende que el puesto lo ocupe Jesús Rodríguez y otro grupo apoya a cualquier otro radical. O a Miguel Pichetto, peronista de Cambiemos. La palabra la tiene Alfredo Cornejo.
  • El paquete de leyes permitió advertir algo importante dentro del recinto, que comentan algunos diputados perceptivos. Si se presta atención al lenguaje corporal, a las miradas y a las órdenes, el que manda allí es Maximo Kirchner, quien negoció con Graciela Camaño para obtener el apoyo del bloque de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey para dar quorum.
  • El sexto rasgo del estilo de Néstor Kirchner en el paquete económico se da en relación a la idea de dotar al Poder Ejecutivo de superpoderes. Algunos dicen que puede ser un modo de quitarle peso a Cristina Kirchner dentro del Congreso. Otros afirman que eso es equivocado porque la fórmula del Frente de Todos es una alianza sincera. Existe también otra respuesta: que a Cristina no le interesa influir en la materia económica porque no quiere hacer las cosas que debe hacer Fernández, sobre todo en la negociación con el FMI.
  • Finalmente, los interrogantes: ¿cómo se va a negociar la deuda? El Gobierno sueña con negociar primero con el sector privado y, después, con el Fondo. Los que entienden del tema dicen que se espera una renegociación con el Fondo en agosto. ¿Qué mira el FMI de este paquete fiscal? Dos cosas: qué pasa con el sistema previsional y con el subsidio de la energía. En este último punto Fernández tendrá que ponerse de acuerdo con el Fondo porque para el año próximo, sin aumento de tarifas, el subsidio sería de unos 4.500 millones de dólares. Otro interrogante muy importante: ¿este impuestazo favorece al crecimiento o lo sofoca porque reprime el consumo de los sectores medios? Si activara el crecimiento: ¿habría los dólares que se necesitan para comprar maquinarias e insumos para producir?
  • Y una última pregunta: el experimento de Néstor, al final, no anduvo y generó una crisis cambiaria, energética y fiscal. ¿Cómo va a ser el futuro de ese paquete que parece haber sido pensado por Néstor Kirchner?

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