José Alperovich pidió licencia en el Senado tras la denuncia de violación

Gustavo Ybarra
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25 de noviembre de 2019  • 19:43

El senador kirchnerista José Alperovich, que el viernes pasado fue denunciado por su sobrina por abuso sexual, pidió licencia en la Cámara alta para enfrentar la acusación en la Justicia.

Abandonado por sus socios peronistas, que habían salido a pedirle que diera un paso al costado, Alperovich argumentó que pedía licencia para "desbaratar la infamia, aclarar la verdad y reparar" su honor afectado por la denuncia por abuso sexual presentada por su sobrina.

El pedido de licencia sin goce de sueldo fue presentado este lunes por la jefa del despacho, ya que el exgobernador tucumano se encuentra de vacaciones en Miami con su familia, y está acompañada por una nota que sólo lleva el sello del legislador. Ambas cartas ya están en manos de la vicepresidenta y titular del Senado, Gabriela Michetti.

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En la segunda misiva, Alperovich sostiene que la imputación en su contra "es absolutamente falsa", lo cual promete demostrar "a la corta o a la larga ante la Justicia".

"A fin de dedicar mi esfuerzo y mi tiempo a desbaratar la infamia, aclarar la verdad y reparar mi honor, le pido expresamente que me confiera licencia en mi honorable cargo", concluye la carta.

Para hacerse efectiva la licencia deberá ser aprobada por el pleno del cuerpo, lo cual podría ocurrir este miércoles, antes de la sesión preparatoria en la que jurarán los senadores electos que asumirán sus bancas a partir del próximo 10 de diciembre.

Presión política

El pedido de licencia deja traslucir la fuerte presión política que pesó sobre Alperovich en los últimos días y que se había agravado ayer con las declaraciones de varios legisladores peronistas que le habían reclamado u paso al costado.

"Por lo menos tendría que pedir una licencia y no poner al pleno en una situación tan difícil", había sentenciado ayer la senadora Norma Durango (PJ-La Pampa), presidenta de la Banca de la Mujer, comisión permanente de la Cámara alta especializada en analizar y proponer políticas de género. "Si yo fuera Alperovich, pediría licencia", se había sumado el diputado Felipe Solá.

En tanto, el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo (Pro-Capital), confirmó que la denunciante, que ratificó sus acusaciones ante la justicia tucumana, se encuentra desde el último viernes bajo la tutela del protocolo de violencia de género aprobado por la Cámara alta el año pasado.

"Lo que hicimos fue trasladarla de su lugar de trabajo, va a quedar afectada a la secretaría Parlamentaria del Senado, y establecimos que no va a tener que prestar servicios hasta nuevo aviso", explicó Pinedo.

La denunciante se desempeñaba en el despacho de Beatriz Mirkin, socia de Alperovich en el bloque del Peronismo Tucumano y también familiar del exgobernador.

Con el pedido de licencia Alperovich no sólo le quita presión política al Frente de Todos, sino que también postergará, al menos por el momento, el abanico de posibilidades sobre su futuro en el Senado que se había abierto con la denuncia en su contra, que iban desde la exclusión de la Cámara hasta la suspensión.

Remoción por "inhabilidad moral"

Al respecto, el abogado de la denunciante, Gustavo Morales, adelantó que se presentará este martes en el Senado para solicitar la remoción de Alperovich de su banca por "inhabilidad moral".

La Constitución Nacional establece que cada cámara es juez de los títulos de sus miembros y en su artículo 66 considera la posibilidad de excluir a un legislador por "inhabilidad física o moral sobreviniente" al momento de haber asumido su banca.

El proceso requiere un pronunciamiento de la Comisión de Asuntos Constitucionales y su posterior aprobación en el recinto con una mayoría agravada de los dos tercios de los presentes.

El Senado registra un antecedente fallido en 2003, cuando Cristina Kirchner intentó excluir del cuerpo al entonces representante por Catamarca Luis Barrionuevo, a quien responsabilizaba por la quema de urnas y los incidentes que obligaron a suspender la elección de ésa provincia de marzo de aquel año. La jugada fracasó al no alcanzar la mayoría legal requerida.

También hay un antecedente de suspensión en el cargo de un senador. Ocurrió en 2005 con Raúl Ochoa (PJ-San Luis), denunciado ante la justicia por haber votado dos veces en la misma elección.

La tercera opción sería el desafuero. Pero esta vía debe ser solicitada por un juez ante la necesidad de reclamar la detención del legislador acusado.

La situación de Alperovich tiene semejanzas con la que atravesó el año pasado Juan Carlos Marino (UCR-La Pampa), acusado por una empleada de su despacho de haberla manoseado. El radical no pidió licencia pero sí debió dejar la vicepresidencia del cuerpo. La justicia finalmente comprobó la falsedad de la denuncia y sobreseyó al legislador. A raíz de este incidente es que la Cámara alta aprobó el protocolo de violencia de género.

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