Balza acusó a ex jefes militares

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24 de marzo de 2000  

El ex titular del Ejército general (R) Martín Balza acusó al ex comandante de Institutos Militares (Campo de Mayo) Santiago Omar Riveros de haber permitido, durante el último gobierno de facto, que funcionara allí un centro clandestino de detención y que se desarrollara un plan sistemático de sustracción de menores.

Balza, que ayer declaró durante ocho horas ante el juez federal Adolfo Bagnasco, afirmó que las Fuerzas Armadas instrumentaron "un terrorismo peor que el criminal" y aseguró que nada podía ocurrir en Campo de Mayo sin que lo supiesen Riveros y su segundo, Domingo Antonio Bussi.

Bagnasco tiene pruebas de que en el hospital militar de la repartición se produjeron partos y que los niños fueron secuestrados.

Balza dijo que existió un plan para el robo de bebes

Afirmó que en Campo de Mayo había un centro de detención; incriminó a dos generales.

El teniente general (R) Martín Balza, ex titular del Ejército, dijo que todas las irregularidades que se cometieron en la guarnición militar de Campo de Mayo -donde funcionó un centro de detención y nacieron hijos de mujeres allí secuestradas-no pudieron haberse cometido sin el conocimiento del ex jefe de esa repartición y de su segundo, los generales (R) Santiago Riveros y Antonio Domingo Bussi, respectivamente.

Durante ocho horas, Balza declaró ayer como testigo en la causa que instruye el juez federal Adolfo Bagnasco para investigar la presunta existencia de un plan o de una práctica sistemática de sustracción de niños nacidos de mujeres detenidas ilegalmente, los que eran entregados a familias sustitutas.

A lo largo de los últimos dos años, el magistrado ya indagó y procesó a varios militares retirados y ex oficiales, entre ellos, al ex almirante Emilio Massera y a los generales retirados Cristino Nicolaides -que fue comandante en jefe del Ejército en el último tramo del gobierno militar- y Reinaldo Bignone. También interrogó a Jorge Videla, aunque no resolvió su situación procesal.

Riveros debía haber declarado anteayer, pero faltó a la cita. El testimonio de Balza lo colocó en una posición aún más comprometida, por lo que Riveros seguramente será citado para que se presente en el juzgado en los próximos días, tras lo cual quedará bajo arresto domiciliario. Casi todos los imputados, mayores de setenta años, accedieron a este beneficio.

Balza concurrió al juzgado con la excusa de contestar el interrogatorio propuesto por el abogado de Nicolaides.Ambos militares mantienen una larga disputa sobre la existencia de los archivos de la represión. Ayer, Balza, también reservó algunos párrafos para Nicolaides. Pero sus dichos, tal como lo anticipó anteayer La Nación , trascendieron ese contexto y sirvieron para apuntalar la hipótesis de investigación del magistrado: durante la guerra sucia existió un plan o una práctica sistemática para la sustracción de niños.

Las declaraciones

Balza, por cierto, se cuidó en todo momento de dejar bien en claro que hacía sus declaraciones a partir de lo que había oído decir o de lo que podía inferir por su propia experiencia en los años que vivió en esa guarnición y reiteró que no le consta de primera mano que allí hayan nacido niños o que hayan estado detenidos civiles. De todas formas, sus afirmaciones son importantes para la pesquisa:

  • Recordó que él cumplió tareas en tres oportunidades en Campo de Mayo y en uno de esos períodos, en 1978, la guarnición estaba bajo el mando de Riveros. Destacó que a él mismo le tocó ser comandante de Institutos Militares entre 1988 y 1989, con lo que resaltó su experiencia para hablar del tema.
  • Explicó que en la época de Riveros era obligatorio cumplir dentro de Campo de Mayo con normas muy estrictas de control, seguridad y de movimientos, a tal punto que ni siquiera los jefes de día de la guarnición tenían libertad para desplazarse por toda su superficie.Había restricciones para todos, excepto para Riveros y unos pocos en los que éste delegaba el poder.
  • "Durante 1978 tuve conocimiento, nada más que conocimiento por mi cargo de jefe de enseñanza, que en la guarnición existía un lugar de reunión de detenidos civiles, al que nunca tuve acceso ni al que tampoco accedían lo s jefes de día", afirmó.

  • A unos 1500 metros del centro de detención funcionaba el hospital militar, sometido sí a reglas ordinarias que entonces regían en cualquier nosocomio militar.
  • Cuando Bagnasco le preguntó si creía correctos los testimonios de dos médicos que trabajaron allí, Agustino Di Benedetto y JulioCaserotto -que admitieron que atendieron partos de mujeres secuestradas-, respondió que por los comentarios que siempre escuchó son dos profesionales sobresalientes y que no tiene motivo para dudar de sus dichos.
  • Nada se hizo sin planearse

  • Aseguró que "el hospital militar tenía un único lugar de acceso" y está sometido a "reglas estrictas de atención", incluso en cuanto a registro de las parturientas y de los nacimientos", explicó.
  • "No me consta que haya existido un plan sistemático, no tengo antecedentes documentales, pero por todo lo que se me hizo tomar conocimiento en este expediente y por todo lo que conocí a través de los medios de comunicación y por mi experiencia profesional", aprecio que las irregularidades "no respondieron y no se produjeron como consecuencia de actos esporádicos y aislados".

    "Todo fue dispuesto por una autoridad con un alto nivel de decisión y comando." Y apuntó reiteradamente contra Riveros.

  • En cuanto a la existencia de los archivos de la represión y de su destrucción, dijo que habría que preguntarle a Nicolaides, pues si fue éste quien ordenó destruirlos, podría suponerse que estuvo involucrado en su confección.
  • A 24 años del golpe

    Hace 24 años, la historia argentina dio un giro cuyas consecuencias todavía hoy perduran. La madrugada del 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron el tambaleante gobierno de María Estela Martínez de Perón y se instaló a partir de ese momento el que fue el último gobierno de facto, encabezado por la junta militar integrada por los comandantes Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, juzgados y destituidos en diciembre de 1985.

    Con motivo de este nuevo aniversario se realizarán distintos actos. Entre ellos, a partir de hoy, a las 12, y hasta pasado mañana, el Primer Encuentro Internacional sobre la Construcción de la Memoria Colectiva, organizado por la Comisión Provincial por la Memoria, que se desarrollará en el centro cultural Pasaje Dardo Rocha, en La Plata. La Alianza, el PJ y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires enviaron comunicados de prensa en los que pusieron de manifiesto su repudio al último gobierno de facto. En tanto, la Izquierda Unida convocó a la marcha por la Capital, organizada por la Comisión de Memoria, Verdad y Justicia.

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