
Bussi reasumió el gobierno en Tucumán
La oposición no logró el número necesario para destituirlo; volvió a la sede del Poder Ejecutivo tras 52 días de suspensión; en la plaza lo recibió una multitud
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El gobernador de Tucumán, Antonio Domingo Bussi, reasumió ayer la conducción de la provincia apenas dos horas después de que la oposición no que alcanzó el número suficiente como para lograr su destitución en el tribunal de enjuiciamiento de la Legislatura.
El mandatario estuvo suspendido durante 52 días por decisión de la Comisión de Juicio Político, la que acusó a Bussi de graves desórdenes de conducta y mal desempeño del funcionario público.
Sin embargo, en el momento en que el tribunal debió definirse, la oposición no obtuvo los dos tercios de los votos de los integrantes del cuerpo, ya que sumó 16 sufragios (de los 19 que necesitaba), mientras que el oficialismo, con la ayuda de la legisladora María de Rija, expulsada del peronismo, alcanzó 12 votos.
Ante una plaza Independencia colmada de manifestantes bussistas, el mandatario se asomó al balcón y convocó a la multitud a superar antinomias y a "dar vuelta rápidamente esta página durísima que nos tocó vivir" .
Entre los legisladores opositores de la alianza conformada por el radicalismo y el justicialismo abundaban las caras largas. "Bussi ganó, pero el país perdió", dijo el justicialista Enrique Pedicone.
La presidenta de la Comisión de Juicio Político, convertida en parte acusadora, Malvina Seguí (PJ), también se mostró molesta: "Un gobernante juzgado como Bussi debe renunciar, sobre todo, si su alejamiento no se pudo lograr por una cuestión numérica".
Pese a las causas pendientes que el gobernador tiene en la justicia federal, las últimas encuestas revelaron que el 40 por ciento de los tucumanos lo volvería a votar.
Bussi, conciliador en su reasunción
Fue absuelto por el tribunal de la Legislatura tucumana; la UCR y el PJ, en contra; hubo manifestaciones probussistas
SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- "Amparados por estas dos banderas -la nacional y la provincial- que nos van a cobijar, junto con las estrofas del Himno que cantamos, pido a todos que demos rápidamente vuelta estas páginas, durísimas, que nos tocó vivir.
Queremos una convocatoria amplia al trabajo fecundo, para que todos volvamos a la tarea común de conducir a Tucumán a un destino de grandeza."
Las palabras del repuesto gobernador de Tucumán, Antonio Domingo Bussi, desde el balcón de la Casa de Gobierno, sonaron conciliadoras, no obstante el característico tono enérgico del general retirado.
Solamente dos horas y 45 minutos tardó el tribunal de enjuiciamiento en absolver y restituir en su cargo a Bussi, acusado de graves desórdenes de conducta y falta de cumplimiento de los deberes de funcionario público.
Luego de haber logrado suspender al general durante 52 días, la oposición, conformada por el PJ y la UCR, fracasó en su intento de destituirlo, ya que no pudo reunir el apoyo de los dos tercios del tribunal (integrado por 28 de los 40 miembros de la Legislatura, ya que los 12 restantes conformaban la parte acusadora). Le faltó tres sufragios para completar los 19 que requiere la Constitución provincial.
La votación se efectuó en sesión pública, fue nominal y cada legislador, de acuerdo con el procedimiento convenido oportunamente, fundamentó su voto en un breve lapso.
Los legisladores de la UCR y del PJ votaron en conjunto y lograron 16 opiniones a favor de la destitución del jefe del Poder Ejecutivo, aunque las mismas no le resultaron suficientes para lograr su objetivo.
El juicio
Pese a que sólo logró reunir 12 votos, Fuerza Republicana, con el apoyo de la expulsada legisladora justicialista María de Rija, logró impedir la separación de Bussi de su cargo.
Tras haber sido notificado de la resolución del cuerpo, el gobernador volvió a hacerse cargo de sus funciones apenas dos horas después de la finalización del juicio político.
Poco después, desde la Casa de Gobierno, convocó a sus adeptos a superar antinomias.
El tribunal deliberó en la Legislatura local, situada a poco más de dos cuadras de la Casa de Gobierno.
La calle fue cortada al tránsito y se colocaron vallas metálicas para impedir el acceso al público.
El ingreso en las dependencias legislativas fue también restringido a periodistas y a funcionarios de la cámara, así como a los defensores de Bussi, Roberto Lix Klett, Gilda Pedicone de Valls, Gustavo Rojas Alcorta, Eduardo Rotte y Ernesto Padilla, quienes se ubicaron a un costado del recinto y escucharon atentamente los argumentos esgrimidos por cada legislador.
La reunión fue presidida por el titular de la Corte Suprema de Justicia, René Mario Goane, quien aplicó rigurosamente el tiempo acordado para cada uno de los votantes.
Inmersos en un clima tenso, los legisladores emitieron su opinión por orden alfabético y con la prohibición de dialogar entre sí.
Los bussistas, en líneas generales, pusieron el acento en la falta de consistencia jurídica que tenían los argumentos de la oposición.
Estos, por su parte, apelaron a las declaraciones contradictorias del mandatario provincial respecto de su cuenta bancaria en Suiza y mencionaron los ingresos desproporcionados que tenía respecto de su sueldo de militar. Las declaraciones juradas del gobernador merecieron también un capítulo aparte.
La circunstancial alianza UCR-PJ utilizó la sentencia del tribunal de honor del Ejército y la orden de captura de la justicia española contra Bussi para subrayar la imagen desprestigiada del mandatario.
También los legisladores oficialistas sostuvieron que el procesamiento de Bussi, durante casi 60 días, produjo una virtual paralización en la marcha de la política de radicaciones industriales.
La presidenta de la Comisión de Juicio Político, convertida en parte acusadora, Malvina Seguí (PJ), no quedó conforme con el resultado final.
"Un gobernante juzgado como Bussi debe renunciar, sobre todo si su alejamiento no se pudo lograr por una cuestión numérica".
Seguí agregó que confiaba en que el desarrollo del juicio servirá "para que el pueblo tucumano conozca la verdad sobre la conducta de Bussi".
Incidentes
Al finalizar la votación se produjo un incidente entre el legislador peronista, Alberto Darnay, y Rija.
El entredicho terminó abruptamente con una bofetada de esta última, directa a la mejilla de su ex compañero.
Enseguida intervinieron otros legisladores para separarlos y algunos de ellos ayudaron a la mujer a salir del recinto, puesto que pareció que sufría un desmayo.
Finalmente, los efectivos policiales y el legislador bussista Roberto de la Orden protegieron a la legisladora.
Terminado el trámite parlamentario, la plaza Independencia, situada frente a la Casa de Gobierno, se colmó de afiliados y de simpatizantes de Fuerza Republicana.
Los manifestantes llevaban un cartel donde podía leerse "Clonemos a Bussi", mientras numerosas mujeres llevaban prendidos en el pecho papeles con mensajes similares.
Cuando el gobernador tucumano apareció en el balcón de la Casa de Gobierno, la concurrencia estalló en un aplauso.
Bussi, quizá como único gesto discordante, distribuyó un comunicado donde hizo referencia a una campaña de prensa en su contra que "cambia la verdad por la mentira". El mandatario fue besado por su esposa e hijos y, manos en alto, se despidió de sus adeptos.
El silencio reinó en la Casa Rosada
El Gobierno evitó pronunciarse en forma oficial sobre la restitución en su cargo del mandatario de Tucumán, Antonio Domingo Bussi, tras un juicio político que concluyó ayer en forma favorable para el militar retirado.
"Somos respetuosos del goce del derecho constitucional de la provincia y de las decisiones que adopten los cuerpos institucionales", se limitó a señalar un funcionario del Ministerio del Interior, ante una consulta de La Nación sobre cómo se había tomado en la Casa Rosada el regreso del general retirado al poder en Tucumán.
El allegado al ministro Carlos Corach se limitó a advertir que "no hubo ni habrá contactos especiales con Bussi" desde Buenos Aires porque "los tucumanos son los responsables de su propio destino".
En una muy despoblada sede del poder (buena parte del Gobierno estaba ayer por la tarde en La Rioja), ni siquiera Corach estaba en su despacho cuando se supo que la Legislatura de Tucumán, por 16 votos en contra sobre un total de 28, había definido la restitución del cargo de Bussi.
"Corach se enteró por teléfono de la decisión de la Legislatura, así como de la actitud de Bussi de dar un discurso desde el balcón de la gobernación, frente a la plaza Independencia, en el centro de la ciudad, donde muchos vecinos aplaudieron su regreso al poder", concluyó el funcionario de la cartera política.





