Cambiemos confía en retener Quilmes, ante un PJ dividido, que apuesta a volver

El metrobús de Calchaquí, clave para el intedente; los candidatos del Pj dicen que se hizo sin planificación y sin priorizar la realidad social local
El metrobús de Calchaquí, clave para el intedente; los candidatos del Pj dicen que se hizo sin planificación y sin priorizar la realidad social local Crédito: Hernán Zenteno
El intendente Molina se apoya en las obras y en confrontar con el pasado; el peronismo cree que ganará, pero debe resolver la puja entre Mayra Mendoza y Francisco Gutiérrez
Javier Fuego Simondet
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24 de marzo de 2019  

Mientras sobre la avenida Calchaquí avanza la construcción del metrobús de Quilmes, una obra que el gobierno local considera emblemática, toma temperatura la pelea política en el distrito. Cambiemos gobierna desde 2015, cuando Martiniano Molina dio uno de los grandes golpes en las elecciones del conurbano y desbancó al peronista Francisco "Barba" Gutiérrez. Obras como el metrobús y la confrontación con ese pasado reciente del distrito son parte del discurso de Molina, quien confía en que logrará un segundo mandato. Pero el peronismo ve en Quilmes un distrito en el que puede volver a mandar. El PJ tiene una interna concurrida, pero la pulseada está centrada en dos protagonistas: la diputada nacional y dirigente de La Cámpora Mayra Mendoza y Gutiérrez, el exintendente que quiere volver a ser.

"¿Qué van a decir? Si estuvieron 30 o más años gobernando y nunca trajeron soluciones concretas a los vecinos. Por primera vez hay un gobierno que dice la verdad, que hace cosas que quedan para siempre y lucha contra las mafias. Por eso, confío en que volverá a pasar lo que sucedió en 2015, cuando nos subestimaron y nos ningunearon, como también pasó en 2017, y en las dos elecciones ganamos", desafía Molina.

Los principales competidores del intendente cuestionan su gestión. "En Quilmes hay barrios completamente olvidados. La gestión de Molina es mala. Nunca pudo construir un grupo de trabajo que continúe una política. Se han cambiado los gabinetes en varias oportunidades y eso se ve reflejado. Quilmes tiene una recolección de residuos completamente ineficiente, hay microbasurales a lo largo y a lo ancho de todo el distrito. No hay planificación para nada", señala Mendoza.

Gutiérrez, que gobernó Quilmes entre 2007 y 2015, es el otro candidato fuerte del peronismo. "Un intendente tiene que ser la voz del pueblo, no la voz de un gobierno que está equivocando su camino. El Presidente se reunió con los intendentes de Cambiemos y el intendente de Quilmes le decía que estaba todo bien, porque se hicieron obras. Hay que hacerlas, pero tienen que priorizar la realidad social del distrito. Un vecino me decía que hacen obras de pavimento porque el negocio es de [el ministro de Transporte, Guillermo] Dietrich, pero el vecino no tiene para viajar. La gente tiene que tener un intendente que va a atender si le golpean la puerta; hoy no atiende nadie", afirma a LA NACION en la sede quilmeña de la UOM, donde sigue activo como dirigente gremial.

En la base de las esperanzas peronistas está el rendimiento de Cristina Kirchner en Quilmes. En el PJ bonaerense analizan el escenario confiados. Según pudo saber LA NACION de una alta fuente partidaria, consideran que el distrito es "muy ganable" por la combinación de "Cristina midiendo alrededor del 50% y una gestión local floja". Si bien esboza preferencias de la cúpula partidaria por Mendoza, que tiene el aval de la expresidenta, la preocupación de la fuente es "fijar reglas de una interna ordenada".

En la trinchera bonaerense de Cambiemos subrayan que la de Molina quizá "no es la mejor gestión, pero ha mejorado mucho". Admiten que "Cristina mide bien" en Quilmes, pero confían en retener el poder porque el PJ "no tiene un candidato fuerte" a nivel local.

En la avenida Calchaquí, vital arteria del oeste de Quilmes, Molina tiene en marcha una carta importante de su gestión: el metrobús. El intendente la destaca y también valora otras: "Creamos seis jardines municipales que incluyeron a 900 chicos de las zonas más humildes del distrito; el SAME llega en seis minutos a cualquier barrio de Quilmes. Una de las obras más emblemáticas es el metrobús, pero recordemos que Quilmes tiene 353 años de historia y nosotros hicimos la mitad de los bajovías que se hicieron en todos esos años", enumera.

"Hablo todos los días con los vecinos, no quieren volver atrás. No quiero ver más mafias cooptando el Estado para beneficiarse y haciendo la vista gorda ante la delincuencia y el narcotráfico. Quilmes es la postal de esa gran batalla de las estructuras mafiosas que gobernaron versus este gobierno, que fortalece instituciones sanas", dice Molina.

El peronismo local no comparte la mirada. Mendoza subraya que "se han hecho algunas obras nacionales que han empeorado la situación de los barrios aledaños". Y especifica: "Por ejemplo, uno ve el metrobús, que es una obra destacable, pero no se planificó, ni se pensó en los comercios que estaban, porque muchos cerraron, ni en todas las calles de alrededor que hoy son intransitables".

"Tiene que haber una gestión eficiente en todo sentido, no solo en hacer un pavimento. Tratan de que el centro parezca limpio, pero por los barrios no pasan nunca; los arroyos están llenos de ratas. Se ha destruido la infraestructura de recolección de residuos en Quilmes. La plata destinada para hacer una planta se la dejamos íntegra, pero compró otra máquina. Y [el juez federal Claudio] Bonadio me quiere procesar a mí y me pregunta por qué no usé la plata. Se la dejé al intendente actual", dice Gutiérrez. El magistrado lo procesó el mes pasado por presuntas irregularidades en el manejo del dinero de un plan para el tratamiento de residuos.

Molina tiene apoyo del gobierno bonaerense. "Hace un gran trabajo para transformar lo que dejaron intendentes como Aníbal Fernández y el Barba Gutiérrez. Estoy seguro de que los vecinos lo seguirán acompañando", dice a LA NACION Alex Campbell, subsecretario de Asuntos Municipales provincial.

La carrera de Molina hacia la reelección tiene obstáculos más allá del PJ. Una fuente calificada del radicalismo quilmeño asegura a LA NACION que Fernando Pérez, diputado bonaerense y exsecretario de Gobierno de Molina, será candidato por fuera de Cambiemos. Incluso, arriesga que la UCR local jugará separada de la alianza oficialista en los comicios quilmeños.

Gutiérrez, que propone como autocrítica de sus años de gobierno aplicar en un hipotético nuevo mandato una "exposición anual" de gestión de todos los funcionarios y del intendente ante los vecinos, dice sobre la interna peronista que "hay que tener reglas de juego bien claras, que la participación esté garantizada para todos y en igualdad de condiciones".

Mendoza considera que "es una prioridad construir una unidad", pero que "si no se logra, habrá PASO, que es una instancia democrática". Y subraya que, una vez definido el tema interno, es vital que "todos trabajemos juntos para ganarle a Martiniano y recuperar el distrito".

Cambiemos y el PJ se disputan el poder en un municipio que tiene más de un centenar de villas y asentamientos. El intendente rescata los trabajos de mejora en la villa Itatí, y asegura: "Vamos a continuar con esa transformación. En El Monte-Matadero hicimos asfalto, hidráulica y una de las mejores canchas de todo el distrito, además de obras hidráulicas en Los Álamos".

"En sectores medios y altos algunos nos dijeron que nosotros fomentamos las villas, no fomentamos ninguna. Las villas estaban, el hacinamiento estaba. Donde hay una necesidad, hay un derecho. Ese drama existe y para eso también hay que tener atención, no solo para los que tienen plata", dice Gutiérrez.

Mendoza subraya que "gran parte de los quilmeños viven en barrios populares". Y señala: "Nos planteamos trabajar integralmente el distrito. No podés tener un barrio donde haya recolección eficiente si no tenés ni siquiera ingreso a esos lugares. El trabajo de urbanización, de sacar del abandono a esa gente es una tarea que cualquier persona que se proponga someterse a la voluntad popular en Quilmes tiene que pensar".

Para las elecciones aún falta, pero en Quilmes la batalla ya está en marcha y promete ser de las más interesantes del conurbano.

Los personajes

El intendente Martiniano Molina Intendente de Quilmes (Cambiemos)

  • El chef, que está a cargo de la municipalidad desde diciembre de 2015, cuando venció a Gutiérrez, irá por otro mandato. Destaca que su gestión hizo "más de 300 obras" e invirtió "cada año más de $1000 millones". A pesar de la crisis económica, se muestra tranquilo y afirma a LA NACION: "Nos va a ir bien al Presidente, a la gobernadora y a nosotros aquí, en Quilmes"

La retadora

Mayra Mendoza

Precandidata a Intendente de Quilmes (P artido Justicialista)

  • Diputada nacional por Unidad Ciudadana y dirigente de La Cámpora, decidió apostar por ganar su distrito. "Hay que mirar el municipio integralmente. Queremos trabajar para Quilmes de verdad. Muchos intendentes prometían mucho, pero trabajaron poco, eso es evidente", opina. Crítica de Molina, tiene el visto bueno de Cristina Kirchner

El exintendente

Francisco Gutiérrez

Precandidato a Intendente de Quilmes ( Partido Justicialista)

  • Gobernó Quilmes entre 2007 y 2015. Es un candidato de peso en la interna del PJ local. Referente de la UOM, apunta contra Macri por "sus resultados totalmente negativos" y contra Molina. "El intendente tiene que ejercer solidaridad desde el Estado; no la insensibilidad que hay ahora. Hay que poner más plata y destinarla a los vecinos", asegura

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