
Cantarero admitió que mintió y que Villosio fue a su despacho
Justificó esa actitud porque dijo que se sentía presionado; dice que tiene pruebas
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Luego de una jornada cargada de declaraciones confusas, en declaraciones radiales y en una conferencia en su domicilio, en las que intentaba aclarar su situación, el senador justicialista Emilio Cantarero reconoció anoche en su provincia natal, Salta, que había mentido al decir que no había recibido a la periodista de La Nación María Fernanda Villosio en su despacho el martes último, cuando admitió haber cobrado coimas.
"La charla con la periodista fue en los pasillos del Senado y siguió en mi despacho", relató en una conferencia de prensa que dio en su casa, al llegar a esta capital.
Desde que La Nación reveló que un senador había admitido el cobro de los sobornos, Cantarero (aun antes de que se revelara su nombre) declaró públicamente sólo había hablado con Villosio en los pasillos del Senado.
"Antes no podía decir la verdad por la presión a la que era sometido -intentó explicar cuando se marcó su contradicción-. Ya se verá cuando presente las pruebas que demuestran mi inocencia por qué no podía decir lo del despacho."
Luego de 24 horas de silencio, el senador peronista calificó, durante una conferencia de prensa en su domicilio, de "brillante" la decisión del juez Liporaci de pedir su desafuero y el de otros siete senadores.
Cantarero denunció ayer a La Nación y a Villosio por coacción. Luego dijo que pasado mañana presentará "pruebas contundentes" ante la Justicia. "Tienen que ver con la periodista", señaló. Cuando se le recordó que el primer día había destacado que Villosio era una excelente profesional, respondió contradictoriamente. "Es una buena periodista. Uno la veía aparecer por el Senado y rogaba que no se le acercara, porque era una excelente profesional", dijo.
Durante la conferencia se mostró con dos de sus hijas y su esposa, sonrió a las cámaras, saludó por su nombre de pila a varios periodistas y ordenó antes del final que se repartieran empanadas entre los presentes.
"¿Puede un senador ser tan idiota para vender su futuro por dinero?", sentenció, y luego acusó de una campaña a La Nación y, elípticamente, a Clarín: "El grupo Clarín tenía los derechos exclusivos para televisar el Mundial de fútbol (sic) y los senadores votamos por la libre transmisión de los partidos. Curiosamente, desde entonces empezó a acelerarse el descrédito del Senado".
Sugestivo reportaje
A continuación se transcribe una parte de la entrevista entre el senador salteño y el periodista Nelson Castro, conductor de "Puntos de vista", que se emite por radio La Red: -Está en conocimiento de que María Fernanda Villosio ratificó todo lo publicado por La Nación . ¿Esto lo sorprendió?
-Eh... ¿Que ratifique?
-Sí.
-Eh... No. Si lo ha publicado, tiene que ratificar, Nelson.
-¿Su versión de los hechos cuál es, senador Cantarero?
-... A ver... Déjeme que... Es absolutamente falso lo informado por el matutino La Nación ...Eh...
-¿Usted sí conversó con la periodista ese día?
-Con dos periodistas de La Nación conversé.
-¿Quién fue el otro?
-Clara... Laura Serra.
-¿En su despacho?
-Sí.
-¿Usted la convocó allí? ¿Ella le había pedido una entrevista?
-Laura Serra, sí. Hacía una semana que me buscaba por un... la noticia de La Nación según la que se le había atribuido al presidente Menem de que... Habríamos dicho... Espere que quiero recordar la noticia.... de que tenía que pagar por sacar la cuenta, cosa que fue totalmente negada por el presidente Menem.
-Eso fue con Serra. Y con Villosio, la conversación, ¿sobre qué versó?
-Sobre la coima.
-Correcto. ¿Eso en su despacho o fuera de su despacho?
-Mire, si fue en mi despacho o no, no importa.
-No entiendo por qué no puede dar precisiones.
-Después de la denuncia lo va a saber.
-Villosio habla y da detalles, inclusive de personas que habrían entrado. También dijo que ella fue palpada para ver si no tenía un grabador oculto en el momento de acceder a su despacho.
-¿Palpada? ¿Por quién?
-Por una colaboradora suya
-Ah... Bueno, está bien. Le pregunto porque en una segunda oportunidad ella dijo que el bloque me pidió que hablara con ella. Nelson, mire, estee... le quiero decir lo siguiente Eh... Nelson... Es risible que un hombre de 57 años como yo, que he sido un empresario exitoso, un dirigente deportivo que ha descollado y hasta un excelente estudiante y político, pueda decir que recibí coimas. ¿Podemos cuarenta pretendientes a ocupar cargos de gobernador y de senador vendernos ya no sé por cuánto? No se qué cifras manejarán ustedes. Napoleón dijo que todo hombre tiene su precio. Yo no sé cuánto será el mío.
-Usted reconoce haber conversado con ella, ¿recuerda detalles de la conversación?
-Me acuerdo que primero le hice una broma a ella y a Gutiérrez. Empecé preguntando sobre el tema del soborno. No me acuerdo los carriles que siguió la conversación. Todas las semanas, aunque no todas, María Fernanda se acercaba a mí como la excelente profesional que es para saber si tenía alguna noticia. Técnicamente es una excelente profesional. Es de estas periodistas que de mentira sacan verdad. En el careo va a surgir algo.
-¿Piensa que en el careo recordará cosas que ahora no recuerda?
-Me comprometo a sentarme a recordar que conversé.
-Si no recuerda, tampoco puede asegurar que no haya dicho lo publicado.
-Ay! Nelson! De mi boca no ha salido que soy coimero aunque hayamos...
-Da fe de conocer a María Fernanda Villosio y la califica de excelente profesional. Más a favor de mi hipótesis de las causas de la publicación .
-Si yo soy un coimero, ¿me puedo arriesgar a decirle a María Fernanda Villosio: "Sí, soy coimero"?
-No lo sé. Por otro lado, ella no revela la fuente, no viola el pacto.
-(Durante algunos minutos, el senador lee un artículo del estatuto del periodista). Esta profesión implica la obligación de resguardar las fuentes, éso no puede quedar sujeto al libre arbitrio... (Y termina la lectura) -¿Ese es el error en el que ha incurrido la periodista?
-El error es decir que... Mire, cuando usted tiene una fuente, se la banca. No digo que esta chica me haya traicionado, pero sí que La Nación presenta la fuente como un cautivo.Yo no hablé esas cosas con la periodista de La Nación . Si a mí me diesen una información de tal magnitud, la banco a muerte. Está en juego la credibilidad del diario. Pregunto a los que conducen La Nación cómo van a tener fuentes en el futuro. Y basta porque me está haciendo incurrir... Para terminar, teniendo tres hijas, tres nietos y una posición económica no brillantísima, pero sí cómoda, ¿puedo ser tan imbécil de decirle que soy coimero a una chica jovencita?
-No creo que La Nación vaya a arriesgarse a publicar algo que no es. Las personas que trabajan allí son sumamente responsables. Algún elemento, que después se verá en la Justicia, habrán tenido.
-¡Usted defiende a La Nación ! En vez de hacerme perder no sé cuántos minutos...
-Hago mis razonamientos en voz alta y que la gente saque conclusiones.
-Yo no he dicho absolutamente nada de lo que dice La Nación y no le demos más vueltas. Voy a concurrir a la Justicia a hacer una denuncia penal contra María Fernanda Villosio y/o contra La Nación .
-Podría asegurar, ¿juraría que lo que dice Villosio es mentira?
-¿Quiere que le diga que no? Tengo una bella familia, no puedo ser tan estúpido de... No sé cuánta plata es... nunca me vendí ni por un mango, ni por cien ni por un millón. Pero, como dice Napoleón... Si me dan 100 millones de dólares, ¿se da cuenta a lo que hemos llegado?
-¿Usted se vendería por 100 millones?
-¿Y usted no? -No.
-Y yo tampoco.
-Espero que su conciencia lo deje descansar tranquilo.
-¿También se lo dijo a María Fernanda Villosio? -Se lo dije antes que a usted.
-Entonces, yo también duermo tranquilo.






