Chapadmalal: el contraste entre la villa presidencial y los hoteles de futuro incierto

En los últimos años los hoteles mostraron falta de inversión
En los últimos años los hoteles mostraron falta de inversión
Mientras la quinta se mantiene, el complejo estatal destinado al turismo social muestra un marcado deterioro; en los últimos años se registró una notable falta de inversión
Maia Jastreblansky
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11 de febrero de 2016  • 00:13

Frente al mar, a 23 kilómetros de Mar del Plata, la Unidad Turística Chapadmalal es un lugar de contrastes. Un complejo de chalets con muelle, mirador, pileta, canchas de tenis y helipuerto está destinado a los presidentes de turno. Contiguos, nueve unidades hoteleras destinadas al turismo social sufren décadas de desinversión y abandono. En el último tiempo, los gastos para sostener toda la infraestructura no superaron el millón de pesos por año. La gestión de Mauricio Macri hizo un inventario del lugar, pero todavía no tomó una decisión sobre las instalaciones.

Inaugurado por Juan Domingo Perón en 1947, el complejo fue ideado con dos objetivos. Por un lado, la creación de una "villa presidencial" para el veraneo de los jefes de Estado. Una suerte de "quinta de Olivos playera", rodeada de muros y vegetación para impedir la mirada de los curiosos. Por otro lado, se construyeron hoteles para las vacaciones de niños, jubilados y sectores de la población económicamente débiles. Durante la presidencia de Cristina Kirchner, casi 500.000 personas al año se alojaron en ese lugar. El mantenimiento es solventado con dinero del Estado y depende del ministerio de Turismo.

De acuerdo a datos a los que accedió LA NACION tras un pedido de información pública cursado al ministerio de Turismo el año pasado, los gastos de la Unidad Turística Chapadmalal fueron, en 2013 de $821.000 y en 2014 de $977.000. Esto incluyó refacciones a la quinta presidencial, pago de internet y TV para todo el complejo, recarga de matafuegos y gastos de luz, gas y teléfono. Nada se informó de reparaciones a los hoteles destinados al turismo social.

Según imágenes recientes, las unidades hoteleras están en un marcado estado de deterioro. Hay escombros en varios salones, paredes venidas abajo, baños abandonados de imposible uso, ventanas sin vidrio, telarañas, moho y polvo por doquier. Inclusive, una combi Mercedes Benz de los años 50 permanece estacionada adentro del complejo.

Un informe de la AGN del 2010 al que accedió este registró varias fallas en el mantenimiento del complejo Chapadmalal. Entre otras: "hoteles 1 y 2 sin baños para discapacitados", "inexistencia de ascensores", "hotel N°6 cerrado" y "con el 60% de las habitaciones completamente deterioradas", "hotel N°7 sin calefacción", "hotel N° 8 ocupado por Prefectura Naval sin encontrarse formalizada esta relación".

Respecto a la distribución de la inversión entre la villa presidencial y los hoteles, el informe de la AGN: "El mantenimiento y las mejoras de la villa presidencial son soportadas por el ministerio de Turismo con cargo al programa auditado, afectándose fondos de su actividad específica [es decir, el turismo social]".

"Nos encontramos con una situación muy crítica. Por ahora no se tomó una decisión de qué hacer con el complejo", señalaron desde Casa Rosada. El presupuesto para 2016 contempla "la adecuación de las instalaciones hoteleras de acuerdo al Decreto N° 784/13, por el cual la Unidad Turística Chapadmalal fue declarada Monumentos Históricos Nacionales como pioneras en el origen del turismo social en el país". Están contemplados $113 millones para brindarle prestaciones turísticas a distintos sectores sociales.

La quinta, con impronta de los presidentes

Del otro lado de los muros, la quinta de veraneo presidencial tuvo variado uso, dependiendo del mandatario de turno.

Desde el retorno de la democracia, Raúl Alfonsín la visitó en varias oportunidades. Al igual que en Olivos, Carlos Menem la remodeló a su medida: ordenó que se construyera un muelle para pescar, amplió la pileta y mandó a construir una capilla en el medio del jardín. Fernando de la Rúa eligió el lugar para posar para las revistas. El 30 de diciembre de 2001, como presidente, Adolfo Rodríguez Saá convocó a los 14 gobernadores peronistas a una reunión, pero sólo acudieron cinco. La cumbre frustrada precipitó su renuncia.

Durante el kirchnerismo la quinta tuvo escasa utilidad. Florencia y Máximo Kirchner hicieron algunas visitas secretas. El verano de 2015 fue quizás el momento de mayor movimiento, con operativos que alteraron la rutina de los vecinos del pequeño pueblo ubicado a la vera de la ruta 11. Primero fue el turno de la hija presidencial, que asistió a comienzos de enero con un grupo de amigas. En febrero, Máximo Kirchner eligió este enorme predio para celebrar sus 38 años con un costillar asado. Días después llegó el momento de la ex presidenta Cristina Kirchner , que se resguardó para esperar su cumpleaños en momentos en donde se replicaban las marchas de repudio por la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Según el testimonio de trabajadores del lugar, a pesar del poco uso, la villa presidencial contó con personal los 365 días del año, tanto de seguridad como de mantenimiento.

Con la colaboración de Romina Colman

@maiajastre

mjastreblansky@lanacion.com.ar

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