
Colonia Dora, la ciudad manejada por una familia
Por Leonel Rodríguez Para LA NACION
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SANTIAGO DEL ESTERO.– No era el living de su casa. Pero el día en que Romina Allalla asumió la intendencia de Colonia Dora sintió de cerca el calor de hogar. El cargo se lo dejaba su padre, Angel Allalla, que pasaba a ser el jefe del Concejo Deliberante. Y poco después sería su turno de tomarle juramento a la nueva secretaria de Gobierno: Mónica Garamona de Allalla. Su madre.
Desde hace años, esta familia de raíz peronista administra a gusto esta ciudad de 8000 habitantes, ubicada a 200 kilómetros de la capital provincial, a la vera de la ruta nacional 34. Es una de esas tantas poblaciones que se beneficiaron con el progreso del ferrocarril y que también sufrieron cuando el tren dejó de pasar.
Los Allalla son un caso paradigmático en una provincia que durante décadas vivió bajo el influjo de Carlos Juárez, que en el último tramo de su carrera política decidió dejar a su esposa, Mercedes "Nina" Aragonés, al mando de la provincia. Aquella historia tuvo un final dramático, con intervención federal y prisión domiciliaria para los dos.
Pero en Colonia Dora sortearon esa crisis que había ensombrecido al PJ local. En esta nueva gestión, que arrancó en octubre pasado, Romina Allalla, una joven dirigente sin una gran trayectoria militante, tomó las riendas del gobierno de este municipio considerado de tercera categoría en el esquema de la provincia.
Su padre optó en las últimas elecciones por encabezar la lista de concejales, ya que la Carta Orgánica Municipal no le permitía más reelecciones. Ahora, "Don Angel" (como lo conocen todos en el pueblo), maneja el Concejo Deliberante y cada tanto se hace cargo del municipio, ante las ausencias por viajes de su hija.
En realidad, todo el pueblo considera a Angel Allalla el verdadero intendente: es él quien hace y deshace las decisiones de gobierno más importantes de Dora, como los santiagueños llaman a esta localidad del sudeste provincial.
La esposa de Angel y mamá de Romina tendrá ahora una función clave en la Secretaría de Gobierno. Forman, entonces, un perfecto trípode que maneja todos los estamentos de control de la ciudad.
"Allalla tuvo grandes olvidos hacia la zona rural. No hace limpiar las banquinas ni desmalezar. Engañó a mucha gente para llegar al poder y asumió con el compromiso de crear una subsecretaría de agricultura en el ámbito municipal", se quejó Luis Galván, un productor rural que dice sufrir la gestión de los Allalla.
Quejas
Desde la oposición radical que tiene la familia, denuncian también el abandono y la falta de obras de infraestructura en el pueblo.
El diputado provincial del Frente Cívico y referente de Recrear, Castor López, sostuvo: "Estas situaciones no son buenas. En Santiago del Estero tenemos una experiencia muy particular y valiosa de lo antiprogreso y antidesarrollo, esto de los matrimonios en el poder, y me refiero sin dudas a los Juárez, cuyo primer gobierno se remonta al año 49 y el ultimo al año 2004".
Según su opinión, en el interior de la provincia ese problema se nota mucho más. "Lo más relevante es que en este tipo de gobierno es inevitable la discrecionalidad de las decisiones del sector público y que eso deriva en arbitrariedades que atentan en contra de las inversiones privadas y el empleo a largo plazo", dijo López.
Santiago del Estero tiene otros antecedentes sintomáticos de familias con influencia en la gestión pública: aquí se recuerda el caso del actual senador nacional José Luis Zavalía, del radicalismo. Cuando hace unos años encabezó la intendencia de la ciudad capital, su hermano Gustavo era el secretario de Gobierno y otros miembros de la familia ocupaban áreas importantes de la municipalidad.
"No hay una sola denuncia"
En un escueto diálogo con LA NACION, Angel Allalla afirmó que todas las críticas conforman una campaña montada por el diputado nacional peronista José María Cantos mediante sus medios de comunicación locales.
"Mire, sucede que Cantos nos ataca desde sus medios y no nos da derecho a defensa. A él le molestó que cuando manejaba el Partido Justicialista, yo, junto a todos los intendentes, nos fuimos porque no nos sentíamos contenidos", se defendió.
Y añadió: "En esta ciudad no hay una sola denuncia formal ante la Justicia por corrupción ni por malos manejos. Aquí es muy chico y nos conocemos todos, además cada vez que ganamos una elección lo hicimos de manera categórica".
En Colonia Dora no son pocos los que disienten: algunos ironizan con que se debería rebautizar la ciudad y llamarla Colonia Allalla.





