Comisaría 24a.: el ex jefe compromete a un funcionario
Acusó al subsecretario de Seguridad de haber impedido el desalojo de los piqueteros
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La policía intentó recuperar la comisaría 24a. que el piquetero oficialista Luis D´Elía y sus seguidores habían tomado, pero el Gobierno lo impidió; hubo dos órdenes directas y una autorización judicial para avanzar sobre la seccional y detener a quien fuera necesario, pero los funcionarios del Ministerio de Justicia dieron contraórdenes y contactaron a otro juez.
Ese es el testimonio por escrito que presentó ayer el comisario Cayetano Greco, que estaba a cargo de la seccional 24a. y que fue desplazado tras los incidentes de la madrugada del sábado 26 del mes último.
Lo hizo en forma espontánea ante el juez federal Jorge Urso y convalidó así la denuncia de la jueza de instrucción María Angélica Crotto, quien afirmó que sus órdenes fueron desobedecidas y que se encontró con que otro magistrado, el federal Norberto Oyarbide, se había hecho cargo de la causa por lo ocurrido aquella noche.
Greco acusó a un funcionario: el subsecretario de Seguridad Interior, José María Campagnoli, según consta en el escrito, cuya copia tiene LA NACION. Afirmó que el funcionario lo había desautorizado cuando ordenó retomar la comisaría a dos grupos "de combate" de la Guardia de Infantería de la Policía Federal.
"En el acto ordené al oficial a cargo de los grupos, el subcomisario Zunino [Darío], que tomara las medidas necesarias para ingresar y recuperar el predio -recordó Greco-. Campagnoli dispuso que de ninguna manera se utilizaría la fuerza y que se trataría de negociar para no profundizar más el conflicto. Siendo que se trataba de un funcionario político de superior jerarquía, no me quedó otra alternativa que acatar lo ordenado."
El comisario afirmó que para entonces ya se había consultado a la fiscalía y que entonces apareció el director general de comisarías, el comisario Gustavo Ramos, quien también ordenó recuperar la seccional. "Campagnoli lo atajó y dijo que no se utilizaría la fuerza", recordó.
Greco habló otra vez con la fiscalía de La Boca y, por primera vez, con Crotto. "Dijo que procediera acorde con mi criterio y teniendo en cuenta la situación reinante", comentó el comisario, que por tercera vez llamó a la fiscalía y, otra vez, a la jueza.
Ordenes contrapuestas
Pero se sintió atado. "Ahora bien, teniendo en cuenta lo ordenado por la máxima autoridad en el lugar, Campagnoli, no se pudo intentar la recuperación [de la seccional] luego de la consulta con la señora jueza de instrucción", explicó a Urso.
Greco también mencionó a otros funcionarios del Ministerio de Justicia que llegaron a La Boca: el jefe de asesores, Juan Francisco Meritello, cuñado de Gustavo Beliz, y el secretario de Seguridad, Norberto Quantín. También aludió a Rafael Follonier, entonces subsecretario de Relaciones con las Provincias del Ministerio del Interior y, desde ayer, secretario del área. Follonier "apoyaba a Campagnoli en la negociación con los delincuentes", dijo.
Entonces, según Greco, se llamó a Oyarbide, quien tomó las medidas que pedían los piqueteros. La toma concluyó, pero el comisario no firmó el "acta de entrega" por dos razones: "Jamás firmé ni firmaré un documento en el cual conste mi sometimiento a los requerimientos de personas que han transgredido la ley y mucho menos tomado «mi» comisaría, y en segundo término, porque los violentos tuvieron la desfachatez de oponerse a que yo firmé".
Campagnoli dijo a LA NACION que jamás supo de las llamadas a la fiscalía y a Crotto, y defendió su decisión de impedir la recuperación de la comisaría: "Yo jamás desobedecía una orden judicial. Estaba ahí para evitar una escalada mayor de violencia y eso se logró".





