
Complica a Scioli la actuación del jefe policial bonaerense
El comisario Matzkin podría ser citado por la represión a La Cámpora; más distancia con Mariotto
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LA PLATA.– El gobernador Daniel Scioli está lejos de superar la crisis en el área de seguridad que se desató apenas empezó su segundo mandato: el jefe de la policía bonaerense, Hugo Matzkin , se encamina a ser citado a declarar para explicar su actuación en la gresca ocurrida en la Legislatura durante la ceremonia de asunción de las autoridades provinciales. Y otros tres funcionarios –dos jefes policiales y un ex militar– fueron mencionados en el sumario de Asuntos Internos como responsables de ordenar la represión a militantes de La Cámpora .
La gravedad del episodio dejó en evidencia las fisuras entre Scioli y su vicegobernador, Gabriel Mariotto, y expuso al gobernador a un desafío de parte de integrantes de la mayor fuerza de seguridad del país, descontentos por las sanciones impuestas a raíz de la pelea con los jóvenes kirchneristas.
Scioli y Mariotto no volvieron a mostrarse juntos, ni siquiera como gesto tras el acuartelamiento policial del miércoles. Sólo tuvieron un "diálogo privado" en la semana. El gobernador primero se mostró "indignado" y luego optó por el silencio. Mariotto pidió "un responsable político", y anteayer ordenó desmantelar el destacamento policial del Senado y nombró jefe de Seguridad a un civil, Silvio Torres.
Los primeros testimonios recibidos en el sumario iniciado por la Auditoría de Asuntos Internos señalan que Matzkin estuvo activamente, al menos en las instancias previas a los disturbios que dejaron como saldo dos manifestantes lesionados y seis policías con heridas leves.
La directora de la Auditoria de Asuntos Internos, Viviana Arcidiácono, lleva adelante el sumario contra los agentes de Infantería Walter Revolero, Leonardo Dos Santos, Raúl Molina, Roque Barrios, Fernando Loubet y Daniel Maidana. El viernes empezó a tomar testimonios y seguirá mañana. Fuentes cercanas a los instructores estiman que es seguro que, con el avance de la pesquisa, se dispondrá ampliar el procedimiento hacia otros jefes policiales y que, en ese contexto, Matzkin deberá comparecer para explicar su papel en los sucesos.
El kirchnerismo duro exige a Scioli cambios en su política de seguridad. Apunta, sobre todo, al ministro de Seguridad, Ricardo Casal, y exige un mayor control civil de las fuerzas de seguridad. Así, la crisis por los golpes a militantes de La Cámpora suma presión al gobernador en el tema más sensible de su relación con la Casa Rosada.
Paralelamente, el máximo jefe de la policía bonaerense podría ser citado por el fiscal Tomás Morán, que hizo saber que la semana próxima comenzará a tomar declaraciones "a todos los que estuvieron en el lugar de los hechos". Y requirió a la prensa fotos y videos de los incidentes.
Habituales voceros de la gobernación advirtieron a La Nacion: "Aquí hay una investigación interna en marcha y una causa judicial abierta. Nosotros creemos que hubo una mala actuación policial y que debe haber sanciones, pero no hay, desde el Gobierno, paraguas para resguardar a nadie". Otro alto funcionario que integra el gabinete provincial, remarcó que "esto recién empieza y se va a investigar todo y a todos".
Matzkin se encontraba en un palco cuando fue alertado de las primeras escaramuzas. Cuando salió al pasillo los camporistas intentaban una segunda arremetida para alcanzar los palcos del tercer piso, copados desde temprano por seguidores de Scioli con remeras naranjas. El jefe policial intentó calmar los ánimos, pero no lo logró.
Después de los disturbios, Matzkin y Casal dispusieron desafectar y abrir sumarios a los integrantes de la División Infantería.
En del Ministerio de Justicia y Seguridad no supieron explicar el criterio con que se seleccionó a los agentes sumariados, teniendo en cuenta que el grupo que comandaba el capitán Revolero era de 16 efectivos. "Eligieron a los agentes lesionados que llenamos un formulario para la ART, porque no había dudas de que habíamos participado", fue la interpretación de Revolero.
En el expediente, además, ya hay otros tres funcionarios mencionados como presuntos responsables de ordenar la represión al grupo kirchnerista: el jefe de Custodia de Objetivos Fijos, Personas y Traslado de Detenidos, comisario Sergio Ochoa; su superior inmediato, el director de Custodia del Ministerio de Seguridad, Dardo Héctor Marchiano; y Néstor Santa Ana, un coronel de caballería retirado. Algo favorece a Santa Ana: en los papeles no posee mando formal sobre la Infantería.
En el Ejecutivo cuestionaron a las autoridades del Senado por el desproporcionado operativo policial -había un millar de policías- dispuesto para la asunción de Scioli y Mariotto. En pleno recambio, la autoridad en ejercicio era el vicepresidente primero Sergio Berni, que había asumido unos días antes.
En el sumario hay otro testimonio que sostiene que el responsable de la seguridad de la Cámara de Diputados, Horacio Sánchez, hizo entrar a los palcos superiores -que hasta ese momento estaban bajo llave- a las barras sciolistas con sus remeras naranjas. Y que fue un enviado del diputado José Ottavis quien ordenó a la seguridad del acto abrir las puertas a La Cámpora.
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