
Conmoción por las declaraciones de Astiz
En las próximas horas será encarcelado en el penal militar de Azul; podría ser destituido por el Presidente; el gabinete trató la repercusión que produjeron sus declaraciones
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Las escalofriantes declaraciones del capitán de fragata Alfredo Astiz, en las que admitió ser el hombre mejor preparado para matar a un político o a un periodista, haber sido entrenado por la Armada para destruir y que sabe quién asesinó a la adolescente sueco-argentina Dagmar Hagelin, generaron profunda conmoción tanto en el país como en el exterior.
El ministro del Interior, Carlos Corach, solicitó de Nicolás Becerra, titular de la Procuración General de la Nación, que investigue las posibles acciones legales por iniciar frente a los dichos de Astiz.
En forma inmediata, Becerra le ordenó al fiscal ante la cámara federal Germán Moldes que hoy haga efectiva una denuncia.
Varias asociaciones de derechos humanos, particulares y legisladores del oficialismo y de la oposición presentaron ayer en diferentes tribunales denuncias en contra del militar por los delitos de intimidación pública, violación de la ley de la democracia y apología del delito.
Alfredo Astiz fue beneficiado por las leyes de punto final y de obediencia debida y no podrá ser juzgado nuevamente por delitos que se le imputaron en 1984.
Una delegación de 30 Madres de Plaza de Mayo intentó ayer entregar en la Casa Rosada un petitorio dirigido al presidente Carlos Menem para reclamar el arresto del militar, pero no fue recibida por el primer mandatario.
Por sus declaraciones aparecidas en la revista "trespuntos", al cierre de esta edición Astiz continuaba bajo arresto domiciliario, en espera de ser trasladado al penal militar de la localidad bonaerense de Azul, cosa que ocurrirá en las próximas horas.
Astiz podría ser destituido por el presidente Carlos Menem y perdería así su condición de militar, dejando de percibir sus haberes como marino retirado, según confirmaron a La Nación altas fuentes militares y de la Casa de Gobierno.
Desde la Armada dijeron: "El almirante Carlos Marrón le aplicó dos meses de arresto, pero solicitó a Menem un aumento de la pena, que podría ser de seis meses de cárcel más la destitución".
La pena aplicada inicialmente por el jefe naval a Astiz es la máxima prevista por el Código de Justicia Militar para quienes hagan declaraciones públicas sin solicitar el correspondiente permiso.
Sin embargo, la conducta de Astiz también se encuadraría en una tipificación delictiva de mayor gravedad por haber implicado en sus dichos a las Fuerzas Armadas, al presidente de la Nación y a jefes militares.
De acuerdo con ese código, será Menem, en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el encargado de tomar la decisión y de ordenar la medida.
En cuanto a los delitos que prevé la justicia militar para estos casos, los voceros explicaron que se trataría de "sedición" con el agravante de "irrespetuosidad".
Las dudas
En la Armada fueron cautos ayer cuando se los consultó sobre los dichos de Astiz. Muchos, que no quisieron revelar sus nombres, dijeron que estaban extrañados con las declaraciones y hasta no faltaron quienes pusieron en duda la veracidad del reportaje.
La única persona que se atrevió a hablar sin pedir que no se la identificara fue Juan Aberg Cobo, amigo de Astiz, que dijo: "No hablé con Alfredo. Lo único que sé es que se le atribuyen algunas declaraciones. Nada de eso se compadece con lo que siempre, a lo largo de estos años, yo he hablado con él. Y además con la posición, la conducta que él ha seguido durante 20 años".
La Nación entrevistó a Cerruti, que sostuvo que Astiz le pidió que no publicara la nota. "Uno no va a charlar con Astiz -dijo la periodista-, charla con amigos. La verdad es que un señor que trabajó en inteligencia tantos años, que se jacta de tener toda la información, no se puede sorprender de que salga publicado. Sería creer en un nivel de ingenuidad que Astiz no creo que tenga."
El contacto entre Cerruti y Astiz fue realizado por el capitán de navío (R) Aurelio Martínez, conocido como "Za Za", a quien la fuerza también le aplicó ayer 30 días de arresto efectivo.
Martínez fue director nacional de Migraciones durante la gestión de Julio Mera Figueroa al frente del Ministerio del Interior, tiene sólidos contactos con el menemismo y actualmente milita en las filas de Ramón "Palito" Ortega.
Astiz fue jefe de uno de los grupos de secuestradores que actuó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
El 8 y el 10 de diciembre de 1977 el militar secuestró, entre otras personas, a Azucena Villaflor de Devincenti, Esther Ballestrino de Careaga, Patricia Oviedo y a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet.
Por el crimen de las religiosas, Astiz fue juzgado en ausencia en París y condenado a prisión perpetua, razón por la cual no puede salir del país.
El militar fue beneficiado con las leyes de punto final y de obediencia debida durante el gobierno de Raúl Alfonsín, que envió al Congreso los proyectos presionado por las Fuerzas Armadas, cuyos cuadros se resistían a ser juzgados por los crímenes cometidos durante los años de la represión por un tribunal civil.
Se rindió sin combatir, al frente de un grupo comando de la Infantería de Marina en Puerto Leith, Georgias del Sur. Había sido enviado allí para custodiar a un grupo de operarios argentinos que desguazaban una vieja factoría ballenera británica. Este hecho encendió la mecha de la Guerra de las Malvinas.
En tiempos democráticos, Astiz fue agredido en más de tres oportunidades por sobrevivientes de la ESMA y por jóvenes que lo consideran un símbolo de los años oscuros de la historia argentina.
Repercusiones
Las repercusiones nacional e internacional, tanto política como de grupos de derechos humanos, fueron inmediatas.
A más de un político le llamó la atención que las declaraciones hayan sido publicadas cuando está en pleno debate la demolición de la ESMA y la derogación de las leyes de punto final y de obediencia debida.
El jefe del Ejército, general Martín Balza, dijo: "No tengo intenciones de responder a ningún agravio, ni a hacer ninguna consideración sobre el epíteto que dicen que hizo sobre mí", y reiteró que la fuerza está "arrepentida" de la represión ilegal en la dictadura.
La Legislatura de Buenos Aires, en sesión extraordinaria, lo declaró "persona no grata" por sus conceptos. El ministro del Interior, Carlos Corach, y el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, también repudiaron sus expresiones. El jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Carlos Marrón, se sumó a los rechazos con un comunicado.
En el Frepaso consideraron que las declaraciones de Astiz fue un mensaje para esa fuerza.
"No olvidemos -dijeron off the record- la composición de nuestro partido. Para Graciela (Fernández Meijide) la cosa fue muy clara: prácticamente le dijeron matamos a tu hijo."
Sorpresa y silencio en el Gobierno
Reacción: Menem sancionó con 60 días de arresto a Astiz y a Aurelio Martínez, el intermediario de la nota, con 30.
Sorprendido por la entrevista al "ángel rubio" de la última dictadura militar, el Gobierno buscó ayer calmar la inquietud pública desde dos frentes distintos: sancionar con la pena más alta posible al capitán de fragata (R) Alfredo Astiz, que pasará los próximos 60 días detenido, y mantener silencio en forma oficial o extraoficial.
A pesar de esa estrategia de discreción, La Nación supo anoche que Astiz no fue el único sancionado por sus fuertes declaraciones. Idéntica medida (prisión por 30 días) le fue impuesta a otro retirado, señalado como el "intermediario" entre el entrevistado y la periodista de la revista "trespuntos" Gabriela Cerruti.
El otro sancionado, para sorpresa del Gobierno, fue el capitán de fragata (R) y ex funcionario del Ministerio del Interior cuando lo ocupaba Julio Mera Figueroa Aurelio "Za Za" Martínez. Siempre será recordado en la Casa Rosada como el director nacional de Migraciones que debió abandonar su cargo en medio de un escándalo cuando trascendió que se le había otorgado el pasaporte argentino al reconocido traficante de armas sirio Monzer Al Kassar.
Tras la reunión de gabinete nacional (de la que también se informa en la página 10), el presidente Menem y sus más estrechos colaboradores partieron a Anillaco, con lo cual se generó en el ámbito oficial un curioso silencio de radio sobre la cuestión.
En Balcarce 50, minutos antes de que su esposo, Jorge Castells, se convirtiera en subsecretario de Coordinación Técnica del Ministerio del Interior, la subsecretaria de Derechos Humanos, Inés Pérez Suárez, contestó con un escueto "no puedo responder" a la pregunta sobre si el Gobierno sabía de antemano sobre la existencia del reportaje.
Fuentes oficiales admitieron que no sabían "nada" de la entrevista, hasta el punto de sostener que "esta vez Astiz se le escapó a la gente de inteligencia", que aparentemente controla los desplazamientos del marino.
"Sabemos que hubo preocupación en la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires y que fue ampliamente difundido el reportaje en Europa", sostuvieron allegados al ministro Jorge Domínguez.
Lo único que hasta anoche parecía no tener una respuesta clara era qué objetivo persiguió Astiz no sólo al aceptar la entrevista, sino en responder en términos tan descarnados y crueles a los interrogantes planteados.
En la Armada reinó la incredulidad y hubo rostros de estupor
Confirmada la entrevista, el jefe naval le pidió a Menem que le subiera la pena
Gestos de incredulidad y extrañeza fueron la reacción inicial de miembros de la Armada que leyeron ayer mil y una veces los dichos del capitán de fragata Alfredo Astiz.
Desde que la cúpula de esa fuerza confirmó, muy temprano, la existencia de la entrevista aparecida ayer en la revista "trespuntos", la suerte del militar quedó en manos del presidente Carlos Menem, que podría llevar la pena impuesta hasta a seis meses de arresto y su destitución de las Fuerzas Armadas.
Como comandante en jefe de las FF.AA., el jefe del Estado es el único facultado en este caso para aumentar la sanción de dos meses de arresto que, ayer, el jefe de la Armada, Carlos Marrón, le aplicó a Astiz.
El capitán de fragata sería recluido en las próximas horas en una prisión militar de la localidad bonaerense de Azul luego que la conducción naval confirmó que el marino, acusado de graves violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar, se reunió con una periodista.
El arresto de dos meses aplicado inicialmente por la Armada a Astiz es el máximo dispuesto por el Código de Justicia Militar para este tipo de conductas.
Sin embargo, fuentes militares dijeron ayer a La Nación que Marrón le habría pedido a Menem un aumento de la pena para Astiz. "Si el Presidente considera que el caso es realmente grave, la sanción podría llegar a un máximo de seis meses de arresto con destitución", explicaron las fuentes.
Con la destitución, Astiz perdería definitivamente el grado militar y los derechos a percibir haberes como tal.
Al mismo tiempo, ayer en la Casa de Gobierno se afirmaba que la posición del jefe del Estado sería esta vez irreductible.
"Hasta aquí llegamos con este caso", habría reaccionado el Presidente cuando percibió la dimensión de un nuevo escándalo, que tuvo al cuestionado militar como protagonista, según dijeron fuentes del Ministerio de Defensa.
De todas formas, al margen de una decisión política, que en este caso específico surge como prioritaria, la justicia militar dispuso ayer la apertura de un sumario en el que se analizarán detenidamente la veracidad y el alcance de las declaraciones de Astiz. Tras ello, se determinará el encuadramiento exacto de su conducta.
"Lo que hizo, lo tenemos confirmado", dijeron ayer fuentes castrenses. "Hay que ver si lo que dijo es lo que apareció publicado", agregaron.
El ministro de Defensa, Jorge Domínguez, se puso en contacto con Marrón desde temprano para conocer detalles de lo ocurrido. Poco después, el Gobierno exigió "una sanción ejemplar" y se acordó que la Armada diese a conocer su posición en un comunicado.
En ese texto, el jefe naval expresó que la Armada rechaza "terminantemente y categóricamente los términos expuestos (por Astiz)", y afirma que esa fuerza "continúa actuando con vistas al futuro, dejando atrás antinomias y recogiendo la lección de la historia reciente, contribuyendo así a la convivencia democrática y el respeto a la ley".
Además del delito de "sedición" que surgiría de los dichos de Astiz referidos a una sublevación, se lo sancionaría por "irrespetuosidad" -otra figura del código de justicia militar- por las afirmaciones sobre el presidente Menem y el jefe del Ejército, teniente general Martín Balza.
El traslado al arsenal naval de Azul
AZUL.- Aunque las versiones fueron variando con el correr de la tarde, fuentes consultadas por La Nación aseguraron que el capitán de navío Alfredo Astiz era trasladado anoche hasta esta ciudad y que quedaría detenido en el Arsenal Naval Azopardo de esta localidad, en la que el marino tiene familiares.
Los oficiales de guardia se negaron a brindar información amparándose en órdenes brindadas por sus superiores, y desconocían si hoy se podría entregar algún parte para la prensa.
Igualmente, se pudo conocer que a pesar del traslado del cuestionado marino, las autoridades navales no habrían dispuesto un refuerzo de las condiciones de seguridad de este destacamento.
Lo que sí se puede asegurar es que Astiz no ocupará un calabozo en su carácter de detenido, sino un chalet similar al que alojó a María Estela Martínez de Perón cuando estuvo detenida en esta unidad.
La vivienda forma parte de un complejo destinado a albergar a los oficiales de mayor rango que se desempeñan en el arsenal; está ubicado lejos de las barracas de los conscriptos y rodeado por una cancha de golf y una amplia pileta de natación.
Viejas cadenas pintadas de verde unen las cabezas de enormes proyectiles de casi un metro de altura que delinean el acceso al Arsenal Naval Azopardo, lugar donde Astiz permanecerá detenido durante los próximos sesenta días.
La unidad militar está ubicada a unos 35 kilómetros de la ciudad de Azul, precisamente a la vera de la ruta 80 y a 10 kilómetros del paraje conocido como Estación Pablo Acosta.
A una distancia similar se encuentra el conocido Ministerio de los Monjes Trapenses, reducto donde años atrás recaló el presidente de la Nación, Carlos Menem, para participar en un retiro espiritual.
El predio del Arsenal Naval Azopardo es lindero con Fanazul, una dependencia creada durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón en 1946 como Fábrica de Explosivos de la Marina y hoy está bajo jurisdicción de Fabricaciones Militares.
El lugar ganó espacio en los medios hace dos años, cuando un accidente hizo volar parte de los depósitos de esta fábrica.
Ambos predios exhiben una prolijidad absoluta en sus espacios verdes, abundante vegetación compuesta por viejos pinos y algunos tiros de vieja data que transformaron en astillas los vidrios de la garita de guardia.
En los alrededores, amplias sierras se elevan sobre los campos cultivados, conformando uno de los paisajes más bellos de la zona.
Calma e indignación
Mientras tanto, a 35 kilómetros del Arsenal Naval Azopardo, los habitantes de Azul vivían con calma, pero también con cierta indignación este momento que ponía a la ciudad otra vez en los medios y como consecuencia de un hecho nada grato.
La novedad del traslado de Astiz los sorprendió apenas pasada la hora de la siesta, un ritual que en verano es cumplido incondicionalmente por los habitantes de la ciudad.
"Cada vez que aparecemos es por un problema; primero porque vuela el arsenal, después por la jueza que estuvo en Sierra Chica y ahora este asesino" se lamentaba Elena Ríos, que aprovechaba la calurosa noche para dar un paseo por la plaza San Martín, ubicada frente al palacio comunal.
Aníbal Aranda coincidió con ese pensamiento y consideró que la detención de Astiz "debe ser de por vida, como se había dispuestos antes de la ley de obediencia debida y los indultos".
Para Dante Luna, propietario de un polirrubro céntrico, las declaraciones de Astiz "ofenden a todo el pueblo argentino" y afirmó que la responsabilidad de este tema "es de quienes dejaron en libertad a los militares".
Opiniones del mismo tenor llegaron durante toda la tarde por los teléfonos de las radios locales, que ayer recibieron decenas de llamados donde los oyentes expresaban su disconformidad sobre el traslado de Astiz hasta esta localidad.
Fuentes consultadas adelantaron que en el Concejo Deliberante de Azul se manejaba ayer la posibilidad de elevar un pedido a las autoridades de la Armada Argentina para que Astiz no sea alojado en ninguna dependencia ubicada en jurisdicción de Azul.
Además, organizaciones vinculadas con la defensa de los derechos humanos discutían ayer la posibilidad de realizar una manifestación pública frente al Arsenal Naval Azopardo para repudiar la presencia de Astiz en esta localidad.





