Coronavirus en la Argentina: más de la mitad de los municipios bonaerenses pidieron excepciones para flexibilizar la cuarentena

Los intendentes de 72 municipios de la provincia de Buenos Aires le pidieron a Kicillof autorización para habilitar actividades suspendidas por el coronavirus
Los intendentes de 72 municipios de la provincia de Buenos Aires le pidieron a Kicillof autorización para habilitar actividades suspendidas por el coronavirus Fuente: Telam
María José Lucesole
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24 de abril de 2020  • 18:02

LA PLATA.- Más de la mitad de los municipios de la provincia de Buenos Aires ya presentaron oficialmente pedidos de excepciones a la cuarentena impuesta por el coronavirus. Se trata de 72 comunas que tramitaron, en total, solicitudes para habilitar 537 actividades distintas.

Hay 28 comunas que ya están autorizadas hoy a flexibilizar sus actividades porque sus pedidos coinciden con las nueve excepciones que ya dispuso el Poder Ejecutivo: cobranzas de servicios e impuestos, rentas, actividades registrales, venta telefónica o por internet de mercadería elaborada por comercios minoristas, atención médica y odontológica, laboratorios de análisis clínicos o diagnóstico por imágenes, ópticas, peritos y compañías de siniestros, y atención a las personas víctimas de violencia de género. Son en su inmensa mayoría comunas del interior que estarían en condiciones de dinamizar su economía desde mañana.

En el Gran Buenos Aires, por el contrario, la mayoría de los intendentes se inclinó por mantener una cuarentena cerrada, ante el miedo del avance de la pandemia. Pero hay un puñado de distritos que igual quieren abrir. Hoy quedaron habilitados a adherir a las nueve excepciones dispuestas por el gobierno nacional los municipios de Lomas de Zamora, San Isidro, Morón y Avellaneda. También se incorporó a La Plata.

Más pedidos

Quedan cientos de pedidos aún en análisis. El gobernador Axel Kicillof deberá analizar caso por caso las solicitudes de excepciones presentadas que están fuera de los nueve casos ya reglamentados.

Los intendentes son los encargados de proponer las actividades a flexibilizar. Deben presentar su pedido a la Jefatura de Gabinete de la provincia, que, a su vez, eleva el pedido a la Jefatura de la Gabinete de Nación para la aprobación definitiva.

En las listas de los 72 alcaldes que ya elevaron sus listados hay centenares de rubros que se piden abrir. Pero el clamor más grande está vinculado con la obra privada (más albañiles, pintores, plomeros y electricistas). Además, profesiones independientes como escribanos o martilleros. Y comercios minoristas.

General Pueyrredón -con cabecera en Mar del Plata- es uno de los distritos grandes que pese a sostener un criterio restrictivo necesita excepciones puntuales para poder producir insumos para los calefactores o levantar las carpas que quedaron armadas en los balnearios.

Algunos distritos, como San Nicolás, se asociaron a otros municipios de la región para pedir el inicio de las obras particulares. En esta ciudad el pedido de apertura de la construcción se presentó en forma conjunta con Pergamino y Junín, dado que tienen obras vinculadas.

Otras ciudades del interior, como Tandil, buscan una apertura mayor, que les permita habilitar actividades como peluquerías, estudios profesionales y comercios minoristas como los de línea blanca o sanitarios, que funcionen con horario reducido, de 10 a 15 horas.

Hay unas pocas ciudades como Benito Juárez o Coronel Suárez que ya tomaron la delantera y abrieron la mayor parte de su economía, sin esperar a la aprobación de la Jefatura de Gabinete. Hay malestar en el gobierno, dado que estos procesos dispuestos por decreto del intendente suscitan un efecto de anomia entre los distritos vecinos.

Gran Buenos Aires

Unos pocos alcaldes del Gran Buenos Aires también presentaron pedidos para abrir su economía más allá de las nueve actividades ya exceptuadas, pese al pedido del gobernador Kicillof de mantener un férreo control en los distritos donde hay más circulación del virus.

En Escobar, por ejemplo, el intendente Ariel Sujarchuk busca abrir obras particulares, lavaderos de autos, venta de muebles, de electrodomésticos y de calzado, además de habilitar los servicios profesionales hasta las 14 horas.

En igual sentido, el intendente de Ezeiza pidió abrir parcialmente ocho actividades industriales vinculadas a materiales de construcción, pinturas, insumos de ferretería, redes de gas, fabricación de aluminio y de metal e hidrogrúas.

Además, en Ezeiza está Techint — la empresa que durante la cuarentena finalizó contratos de empleados y disparó la furia del Gobierno-, que ahora pide abrir para hacer mantenimiento de maquinarias.

En La Plata, otro municipio grande, el intendente ya dispuso la apertura de veinte actividades -algunas de ellas, por fuera del decreto presidencial 297/20- como pinturerías, vidrierías, venta de insumos de gas o electricidad, mercerías, sederías, bicicleterías, lubricentros. Lo hizo sin esperar la aprobación de la jefatura de gabinete.

"Hay algunos que se cortan solos con sus decretos y esto genera un dolor de cabeza. Tenemos que estar cada día citando a los intendentes para llamarles la atención", se quejaron en el gobierno.

Pero la mayoría de los intendentes del Gran Buenos Aires se limita a las autorizaciones dispuestas por el Poder Ejecutivo Nacional. Incluso en distritos opositores, como Vicente López, la idea es no abrir para evitar que avance la pandemia. Este distrito es donde más casos de Covid-19 se registraron la semana que pasó. Se detectaron 48 contagios.

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