
De la Rúa fue increpado por un joven en un programa de TV
Le reclamaron por los presos de La Tablada en plena emisión del ciclo de Tinelli
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Estaba planeado como un sketch gracioso en el que Fernando de la Rúa dirigiría un mensaje navideño en "El show de Videomatch". Pero finalmente se convirtió en una escena de suma tensión, en la que el Presidente apareció expuesto al extremo.
Fue cuando un joven del público se abalanzó sobre De la Rúa, le tiró de la corbata y la solapa del saco, le tomó un brazo y le reclamó, a viva voz, la doble instancia para los once presos condenados por el ataque de 1989 al cuartel de La Tablada, en huelga de hambre desde hace 109 días.
"Piense en los presos de La Tablada, ellos se están muriendo de hambre", reclamó el joven a De la Rúa, mientras le tiraba de la ropa. El conductor del programa, Marcelo Tinelli, pareció quedarse mudo de golpe. El Presidente sonreía, hasta que fue obvio que no se trataba de una broma de la producción. Entonces, todo fue tensión y nervios.
El incidente sucedió dos minutos antes de las 22, apenas el jefe del Estado ingresó en el estudio de Telefé, desde donde se emite en directo el programa "El show de Videomatch". La intromisión del joven creó una tensión extrema en el estudio de TV. La reacción presidencial no tardó.
"Es una gran preocupación mía", sólo respondió De la Rúa. Y dudó. El silencio casi podía oírse. Mientras tanto, Tinelli abrazaba al Presidente, como para protegerlo de algo o de alguien a quien evidentemente no conocía.
De la Rúa se acomodó y, sólo entonces, Tinelli salió de su mutismo para interceder, otra vez locuaz, pero incoherente, con palabras que no decían nada. Todo ocurrió en cuestión de segundos.
"Quienes estábamos allí vimos que un pibe se paró de repente, cruzó el estudio corriendo y agarró al Presidente de la ropa, sin que ninguno pudiera hacer nada, sin saber qué quería o qué haría el pibe, si su actitud sería beligerante o no. Fue una tensión total", describió a La Nación uno de los colaboradores que acompañaron a De la Rúa al estudio de TV.
Las fallas en el dispositivo de seguridad dispuesto por la producción del programa de Telefé fueron más que evidentes. Paradójicamente, los efectivos de seguridad apostados en la puerta del estudio habían impedido el ingreso de algunos de los acompañantes del Presidente, hasta que el secretario de Cultura, Darío Lopérfido, explicó que se trataba de "colaboradores presidenciales". Entre ellos se contaron el edecán y los dos custodios. Tampoco se permitió el ingreso de la prensa.
"Cuando ingresamos al canal el dispositivo fue muy estricto. El Presidente sólo había asistido con su seguridad personal, pero luego, cuando el programa siguió su curso, evidentemente hubo poco cuidado", lamentó Lopérfido.
Luego del incidente, el joven que asustó a los presentes pareció quebrarse, por lo que fue asistido por la producción del canal. Permaneció sentado, alguien le alcanzó un vaso de agua. Ya se hallaba escoltado por dos efectivos de seguridad del canal.
Mientras, la cámara no mostraba ni al Presidente ni al secretario de Cultura. Tampoco al actor Fredy Villarreal, el imitador del Presidente que aparece en cada emisión de "El show de Videomatch". La imagen quedó fija en Tinelli y sus gestos apurados. El conductor se empeñaba en asegurar lo obvio: que el plan era otro, que la idea era divertirse, como si alguien hubiera dudado del espíritu de "Videomatch".
"La idea era que Tinelli haría una entrevista política, preguntando por el blindaje financiero y la reunión con Carlos Alvarez, pero todo salió distinto", explicó luego Lopérfido a La Nación . El secretario de Estado fue quien accedió a la invitación de Tinelli.
Al final, De la Rúa repitió que sí estaba preocupado por los presos en ayuno, explicó los beneficios del blindaje financiero y aseguró que "Chacho nunca se fue", aunque luego debió aclarar que se refería sólo a la Alianza.
Y, por fin, la distensión llegó. De la Rúa se acercó a su imitador. Le reprochó que lo caracterizaran "tan narigón". Deseó feliz Navidad y se fue. Esta vez fue el propio Presidente quien pareció imitarse. Se confundió al elegir una puerta de salida del estudio, por lo que fue y vino sobre el escenario, detrás del conductor ya exultante. En vivo, fue De la Rúa quien emuló a su imitador, aunque la intención haya sido otra.




