
Debutó un nuevo organismo regional, que excluye a EE.UU.
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CARACAS (De un enviado especial).- Con la presencia de presidentes de 33 países y una gran puesta en escena política se inauguró ayer en esta ciudad la primera cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un espacio que se propone como meta mayúscula competir con la Organización de Estados Americanos (OEA), y excluyó con claras intenciones a Estados Unidos y a Canadá.
En medio de solemnes actos liderados por el presidente venezolano, Hugo Chávez, los jefes de Estado que integran la Celac comenzaron anoche las deliberaciones en el Fuerte Tiuna. Culminarán hoy con la firma de un documento en el que se buscará dar una señal a los países desarrollados que transitan en estos momentos por profundas crisis económicas.
La convocatoria de Venezuela fue mayor que la esperada. Hubo casi asistencia perfecta, con la excepción de los presidentes Ollanta Humalla (Perú), Laura Chinchilla (Costa Rica) y Mauricio Funes (El Salvador). Mayores aun fueron las coincidencias a las que arribaron los presidentes en las primeras deliberaciones: todos hablaron de la necesidad de unificar a toda América latina y el Caribe en un bloque uniforme para enfrentar a los países desarrollados y eliminar el viejo paradigma de "patio trasero".
No hay coincidencias respecto de las posibilidades futuras de que la Celac termine por reemplazar a la OEA. De hecho, las únicas posturas terminantes en este sentido sólo están planteadas por Chávez, Raúl Castro (Cuba) y Rafael Correa (Ecuador). La Argentina no cree que la Celac vaya a ser un reemplazo de la OEA. Lo mismo opinan Brasil y Colombia.
Ayer, el vocero del Departamento de los Estados Unidos, Mark Toner, dijo que la OEA es la única organización que rige en América y calificó a la Celac de "otro bloque subregional".
Chávez inauguró la cumbre y recordó el rechazo que en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata en 2005 se hizo al ALCA, el área de libre comercio impulsada por Estados Unidos, y planteó: "Aquí estamos poniendo la piedra fundamental de la unidad que nos hará libres".
Luego habló la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que coincidió con Chávez en que la Celac "es una de las grandes hazañas para profundizar este proceso económico y político que transita América latina".
Raúl Castro destacó las diferencias que hay en la región, pero se detuvo en la "oportunidad histórica" que presenta la Celac para que América latina enfrente los "mecanismos mezquinos del colonialismo".
Cristina Kirchner también se sumó a las voces de apoyo a la Celac y a los desafíos que genera para toda la región. Pero reclamó que haya proyectos de integración económica concretos y se refirió a "una integración económica intrazona" a fin de potenciar las importaciones regionales y abordar mecanismos que se ayuden a preservar a los países de las crisis que vienen de afuera. También enfatizó en la necesidad de luchar en conjunto contra el narcotráfico.






