
Desconcierto empresario con Kirchner
El supermercadista Alfredo Coto optó por no responder a la acusación del Presidente; recibió elogios de parte de sus colegas
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MAR DEL PLATA.- "Vení, vení a ver esto. Mirá lo que dice." Marta Coto, hermana de Alfredo, el empresario más cuestionado en estos días por Néstor Kirchner, tomó del brazo a su hermano y le mostró, en una de las computadoras de los stands ubicados en el hotel Sheraton, las noticias que consignaban el enojo del Presidente, que acusaba al supermercadista de pronosticar una inflación del 12% para el año próximo, algo que el empresario no había dicho.
Miraban Gloria, la mujer del empresario; Hans Herda, su cuñado, y la pequeña Matilda, una nieta de seis meses. "Yo no dije eso", contestó Coto, muy sorprendido. "Para mí, tenés que contestar, porque no es verdad", aconsejó la hermana. Ocurrió ayer por la mañana, en esta ciudad, durante el 41er. Coloquio de IDEA.
Coto no contestó. Se limitó a decir que seguirá trabajando y que era una falta de respeto responderle al Presidente. Luego de su exposición en un panel, se llevó el aplauso más estruendoso y largo de los ejecutivos y muchos hicieron fila para felicitarlo. "Bien dicho", lo palmearon. El agradeció y se contuvo. Sólo dejó escapar, al ser consultado por LA NACION, una frase significativa: "No hay que tener miedo de discutir las cosas" (ver aparte).
Se trata del momento más áspero entre la Casa Rosada y la entidad empresarial que supo ser poderosa en los años 90. Kirchner acusó ayer, nuevamente, a los supermercados de cartelizarse para fijar precios. Además de Coto, incluyó a Jumbo y a su dueño, el alemán Horst Paulmann.
Ausencia oficial
Por si quedaba alguna duda, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, que debía cerrar la jornada y encabezaba un acto en el puerto marplatense, resolvió acompañar la actitud presidencial y no cruzar los 1000 metros que lo separaban del hotel. Ya se sabía de la ausencia de Daniel Filmus, ministro de Educación, y Roberto Lavagna no confirmó oficialmente su asistencia para hoy, aunque fuentes de Economía lo ratificaron (ver Pág. 8).
Los empresarios sienten como nunca el rigor presidencial y no se terminan de explicar los motivos. "Los veo a todos muy nerviosos", dijo uno de los ejecutivos más representativos. Muy pocos quisieron opinar. ¿Qué piensa de esta pelea?, preguntó LA NACION a Luis Pagani, presidente de Arcor y de la Asociación Empresaria Argentina. "No voy a entrar", contestó.
Pero no sólo IDEA tiene dificultades. Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina, recordó que "hace muchísimo" que no se ve con Kirchner, con quien tiene pedida una reunión, sin respuesta por ahora. El dirigente rural lamentó la ausencia gubernamental. "Es una lástima: la gente espera la opinión de los altos funcionarios", sostuvo.
IDEA tiene en estos días un dolor de cabeza: no haber resuelto todavía quién reemplazará a Coto el año próximo en la presidencia del Coloquio. Aquí se sabe que Kirchner identifica a la entidad con los 90 y no hay un solo ejecutivo con ganas de heredar los golpes. La situación ha llevado a reiteradas quejas del propio Coto hacia sus pares. "Me dejan solo", les dijo una vez. No es casualidad que muchos ejecutivos, que se desvivían durante los 90 por ubicarse en las primeras filas de este foro, hayan decidido, esta vez, quedarse en sus casas.
¿Todo esto sirve para algo?, se preguntó Jorge Brito, presidente de Adeba y del Macro Bansud. Pero fue moderado en su apreciación: "Miremos el bosque, no el árbol. Este presidente puede tener un estilo, pero estamos creciendo al 9% y vamos a seguir creciendo", afirmó.
Enrique Pescarmona, dueño de Impsa y presidente de IDEA, eligió el mismo camino: "Coincido con que este presidente tiene sus problemas con Coto, pero maneja la economía con superávit fiscal y comercial. Con esto vamos a seguir creciendo y la inflación va a desaparecer".
En realidad, el estupor empresario no se sustentaba ayer en el tenor de las declaraciones presidenciales, habituales para la mayoría, sino en las razones y en la oportunidad: Coto no había dicho aquí, en ningún momento, que esperaba un 12% de inflación. Por el contrario, su discurso de apertura había sido deliberadamente elogioso hacia el Gobierno.
"¿Qué sé yo por qué lo hace? -se preguntó otro banquero con buena relación con la Casa Rosada-. Este es un presidente que cultiva el estilo confrontativo. Habría que consultarle a un licenciado en psiquiatría." El ejecutivo agregó que la discusión provocará daños en el clima de negocios: "Tarde o temprano, esto joroba".
Mucho más directo fue Francisco de Narváez, empresario y diputado duhaldista por la provincia de Buenos Aires: "Es el clima que instaló el Presidente: la confrontación, el no diálogo, el temor de los sectores de la sociedad a expresarse libremente". Y agregó: "La inflación que tenemos tiene que ver con que no se ha creado un clima de negocios. El Presidente prefiere, antes que un contexto favorable, la especulación política".
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