
Desde su nueva estancia, Oviedo sigue el proceso paraguayo
El presidente González Macchi relevó al jefe del Estado Mayor de las FF.AA.
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ESTANCIA SAN LUIS, Tierra del Fuego.- Contrapuesto con la tensión en Paraguay, donde la comisión bicameral insistió en acusarlo como autor intelectual del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, el ex general Lino Oviedo se relajó al reencontrarse con su familia en esta finca, residencia oficial desde la muy ventosa y fría tarde de ayer.
El dirigente asilado también se enteró de otras novedades de su tierra natal: el presidente Luis González Macchi reemplazó, en forma sorpresiva, al jefe del Estado Mayor conjunto de las Fuerzas Armadas, Héctor Galeano. A ese reemplazo continuó una renuncia, la del máximo jefe militar, el comandante de las fuerzas militares, general Eligio Torres Heyn.
Con la llegada de su esposa, la correntina Raquel Marín, y de sus tres hijos en el vuelo regular -el 812 de Aerolíneas Argentinas- que une Buenos Aires con esta ciudad, Oviedo aceleró el traslado desde la Estancia Rivadavia, que ocupó desde su arribo al Sur, el 30 del último mes.
Día de la Madre
Desde ayer, el controvertido dirigente paraguayo vive a 28 kilómetros de Río Grande, ciudad por la que caminó en varias oportunidades. En un casco alejado unos 3000 metros de la ruta 3 y oculto por las ondulaciones del terreno, Oviedo recibió a su familia, que, ante la firma del alquiler de esta estancia por cerca de 9000 dólares mensuales, apresuró su salida de Buenos Aires con el fin de disfrutar mañana del Día de la Madre.
La versión de que también viajaría la madre del ex general quedó desechada durante la mañana de ayer, pues en Paraguay el Día de la Madre se festeja el 15 de mayo.
Armas y lobby
Más allá de la investigación por el crimen de Argaña, el 23 de marzo último, que desencadenó la caída del gobierno de Raúl Cubas Grau y la salida de Oviedo hacia la Argentina, los contactos del ex coronel israelí Meir Zamir (sobre lo que se informa por separado) son estudiados en Paraguay, como anticipó La Nación en su edición de ayer.
Con el silencio de Oviedo y la ausencia de su abogado y vocero oficial, el paraguayo Carlos Galeano Perrone, no pudo confirmarse aquí esa versión. Sin embargo, en los días de confinamiento sureño el tema se debatió.
"Sabemos que en Paraguay nos quieren acusar hasta de tráfico de armas. Hablan de una venta de 300 subametralladoras Uzi, pero eso es otra cuestión vieja y aclarada, pues sólo fue un embarque de escopetas de caza que trajo una importadora con todos los papeles en regla", se escuchó decir en el círculo oviedista.
Por entonces no hubo nombres, tan sólo la sensación de que parte del capital, el inicial al menos, que tiene Oviedo proviene del juego de influencias en favor de ciertos negocios. "Algo legal", dijeron sus allegados en esta fría estada sureña.
Esa capacidad para destrabar negocios, el llamado lobby, se habría iniciado cuando era coronel en el gobierno de Alfredo Stroessner, a quien detuvo personalmente. Al brindar ayuda a compañías expendedoras de combustible, Oviedo habría dado los primeros pasos en negocios que, en estos tiempos, se investigan en Paraguay.
Por lo pronto, el ex general tuvo en la llegada de su familia uno de los pocos motivos para festejar en el exilio.






