Después de su peor año judicial, Cristina Kirchner afronta un complejo 2026, con nuevos procesos y la puesta en marcha del decomiso
Con prisión domiciliaria y sin proyección electoral, la expresidenta enfrentará nuevos procesos y el desafío de sostener un liderazgo en declive
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Con el inicio del juicio por los Cuadernos de las Coimas y el fallo de la Corte Suprema en Vialidad que la dejó con prisión domiciliaria y fuera del circuito electoral, Cristina Kirchner atravesó en 2025 su año más oscuro en la Justicia.
El 2026, sin embargo, no le enseña a la expresidenta un horizonte más promisorio: seguirá ocupando el centro de la escena en la causa de corrupción más relevante y a su calendario se sumarán las fechas de inicio de otros dos juicios que la tienen en el banquillo de los acusados. Uno de ellos, junto a su hijo Máximo.
Se trata de Hotesur-Los Sauces. Allí se juzgará si parte del dinero que obtuvo el empresario Lázaro Baez del direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz retornó al patrimonio de la familia Kirchner a través de un acuerdo comercial entre los hoteles del matrimonio y las firmas del patagónico y las de Cristóbal López y Fabián De Sousa.
Las acusaciones que enfrentará la expresidenta son por los delitos de lavado, dádivas y asociación ilícita, en calidad de jefa.
Sobre este panorama sombrío, la expresidenta recibió en las últimas semanas una buena noticia. El juez sorteado para completar el Tribunal que la juzgará, Rodrigo Giménez Uriburu -que la sentenció a 6 años de prisión en Vialidad- se excusó de participar en esta causa, precisamente por haber participado en la de la obra pública, haber valorado prueba vinculada y haber sentenciado no solo a la expresidenta sino también a Báez.
Ahora, los restantes jueces del tribunal, Adriana Paliotti y José Michilini, deben resolver si aceptan o no el corrimiento de Giménez Uriburu. Las expectativas de que tomen una decisión al respecto dentro del período de feria son bajas.
En caso de que los magistrados aprueben la salida de su colega, la Casación deberá realizar un nuevo sorteo para completar el tribunal.
La expresidenta recusó al juez Giménez Uriburu en más de una oportunidad. Fue en el marco de la causa Vialidad y bajo el argumento de que el magistrado jugaba al futbol con el fiscal Diego Luciani en un equipo llamado Liverpool, que participaba del torneo organizado en la quinta del expresidente Mauricio Macri.
Por integrar las sociedades que se investigan en Hotesur-Los Sauces, los hijos de la expresidenta, Florencia y Máximo Kirchner, formaron parte del proceso. Como el resto de los imputados, fueron alcanzados por la ola de sobreseimientos que ordenó el Tribunal Oral Número 5 en 2021, previa a la realización del juicio. La Casación confirmó el de Florencia Kirchner, que quedó apartada del caso, pero revocó el de Máximo, que estará sentado entre los acusados.
Memorándum
En el horizonte judicial de la expresidenta también asoma próximo el juicio oral por el Memorándum con Irán. La denuncia original es la del fiscal Alberto Nisman y la acusa de intentar encubrir a los presuntos responsables del ataque a la AMIA, en 1994, con el pacto firmado con Irán en 2013, que nunca entró en vigencia. Según el fiscal, que fue hallado muerto tras la denuncia, el acuerdo habría tenido un trasfondo comercial.
Por estas horas, el juicio no tiene fecha de inicio y atraviesa un proceso de instrucción complementaria. Una de las cuestiones todavía abiertas es si el exjefe de Interpol, Ronald Noble, declarará como testigo en el debate. Su testimonio es relevante porque corre en contramano a la acusación: Noble aseguró en el pasado que el acuerdo nunca haría caer los pedidos de captura que pesaban sobre los iraníes sospechados de volar la AMIA.

El tribunal solicitó su declaración, pero la interpol le recordó a los jueces en un escrito que Noble está protegido por inmunidades que le impiden ser parte de un proceso. Su participación aún está en duda, pero distintas fuentes al tanto del proceso indicaron que, cerrado este capítulo, el Tribunal quedaría en condiciones de fijar una fecha de inicio.
Feria
La feria judicial de enero le ofreció un respiro a Cristina Kirchner. Desde junio de 2025, cuando la Corte confirmó la sentencia de Vialidad, la expresidenta comenzó un nuevo tira y afloje con la Justicia por las condiciones de su detención y la puesta en marcha de un complejo decomiso. Sus planteos casi no encontraron eco y la tuvieron siempre bajo los reflectores.

Las malas noticias en el frente judicial pronunciaron el deterioro de su liderazgo en el peronismo, en declive desde su salida del Ejecutivo como vicepresidenta de Alberto Fernández. Las muestras iniciales de respaldo tras el fallo de la Corte, provenientes desde todo el arco dirigencial del PJ, se fueron espaciando hasta quedar reducidas a su núcleo duro, al tiempo que afloraban nuevos desafíos hacia su conducción.
La imposibilidad de participar en un proceso electoral que vino con la confirmación de Vialidad le impide, además, tener una dimensión precisa de su capital político para sostener credenciales dentro del PJ.
Cuando la actividad judicial se reanude en febrero, la causa Cuadernos seguirá su curso, con la expresidenta como presunta líder del esquema de recaudación ilegal. También se pondrá en marcha el decomiso de los bienes de Vialidad, ya ordenado por el Tribunal y confirmado por la Corte, por el cual, Cristina Kirchner y el resto de los imputados deben cubrir el monto actualizado de más de 600 mil millones.






