Drogas: giro de EE.UU. en medio del debate sobre la despenalización

El máximo funcionario del área del Departamento de Estado dijo que hay que tener mayor "flexibilidad"; la Casa Rosada analiza presentar un proyecto sobre consumo
Rafael Mathus Ruiz
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11 de octubre de 2014  

NUEVA YORK.- En un cambio de sus posturas históricas, Estados Unidos, artífice de la guerra contra las drogas, planteó que está dispuesto a exhibir una mayor "tolerancia" hacia las políticas antinarcóticas que ensayen otros países y a adoptar una interpretación más "flexible" de las convenciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La posición, fijada por William Brownfield, secretario adjunto del Departamento de Estado para Narcóticos, coincide en la Argentina con el debate que promueven ciertos sectores del Gobierno, y que terminó de instalar el titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina, respecto de promover una ley de despenalización del consumo de drogas.

"Las cosas han cambiado desde 1961", graficó Brownfield en referencia al año cuando se aprobó la Convención Única sobre Estupefacientes, sobre la que se montó el andamiaje actual de leyes para controlar las drogas y el narcotráfico. "Debemos tener suficiente flexibilidad para integrar esos cambios en nuestras políticas", agregó.

Brownfield, el funcionario de mayor rango del Departamento de Estado para la política de drogas y la lucha contra el narcotráfico, se reunió en Nueva York con medios extranjeros, entre ellos, LA NACION, para discutir las tendencias globales a dos años de una sesión especial de la Asamblea General de la ONU (Ungass, según sus siglas en inglés), la primera gran cita global del debate actual sobre la prohibición y la legalización.

Pulido y preciso en sus palabras, Brownfield ratificó el compromiso de Estados Unidos con las convenciones de la ONU y la lucha contra el crimen organizado, pero dijo que debía haber una "interpretación flexible" de esos acuerdos globales y había que "aceptar" y "tolerar" que algunos países legalizaran drogas.

Nunca antes un funcionario del gobierno federal de Estados Unidos había aludido a tolerancia y flexibilidad al hablar de alternativas a la prohibición de drogas.

"Ése es nuestro mantra", señaló. "Todos estamos obligados, porque hemos firmado y ratificado las convenciones sobre control de drogas, a obedecer las convenciones. Pero dentro de la flexibilidad de esas convenciones, tenemos que ser tolerantes con los diferentes países que, en respuesta a sus propias circunstancias y condiciones, exploran y usan diferentes políticas de control de drogas", puntualizó luego.

El matiz brindado por Brownfield no hace más que reconocer una realidad que ha llegado, literalmente, hasta la puerta de la Casa Blanca: el Distrito de Columbia, Alaska y Oregon se encaminan a legalizar el cannabis en las próximas elecciones legislativas. En Washington y Colorado, que legalizaron en 2012, ya se puede comprar marihuana como si se comprara una botella de vino.

Las declaraciones de Brownfield marcan un nuevo distanciamiento del gobierno de Barack Obama respecto de la guerra contra las drogas, muy desprestigiada dentro de Estados Unidos: ocho de cada diez norteamericanos creen que ha fracasado. Brownfield dijo que no hay una ley, política o estrategia que sea perfecta y que no requiera ajustes.

La actualización de la postura de Estados Unidos llega además en momentos en los que el debate acerca de la despenalización o la legalización de drogas ha cobrado relevancia en América latina, principal productor y exportador de cocaína y marihuana del planeta.

El gobierno de Cristina Kirchner se ha mostrado partidario de avanzar hacia la despenalización del consumo de drogas, una iniciativa que no fue bien recibida por la oposición ni la Iglesia, donde consideran que en la Argentina no existe el contexto apropiado para ese debate. El papa Francisco se opone, según dijo el "padre Pepe", José María Di Paola, uno de los curas reconocidos por su acción en las villas.

En México, que ha sufrido como ningún otro el golpe del narcotráfico y ha despenalizado la tenencia, se debate la legalización de la marihuana en el Distrito Federal. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, impulsor del debate, ha dado el visto bueno para el uso medicinal del cannabis en su país. Uruguay se convirtió el año anterior en el primer país del mundo en legalizar el consumo, la distribución y la producción de la hierba.

Brownfield se preocupó por insistir en que, más allá de la política por la que se opte, los países deben recordar que el objetivo primordial de la política de drogas es prevenir el abuso y proteger a los sectores más vulnerables.

"El mensaje que quiero entregarles es que el gobierno de los Estados Unidos está abordando esta cuestión de una manera pragmática", definió el diplomático.

"Nuestro objetivo es asegurar que, pase lo que pase, recordemos que nuestras políticas, nuestras estrategias, nuestros acuerdos internacionales sean coherentes con el deseo de reducir, no aumentar, sino reducir el número de personas que abusan de drogas que son tóxicas y adictivas", enfatizó.

La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Onudd), que dirige el ruso Yuri Fedotov, ha mantenido una línea dura respecto de las flexibilizaciones en las políticas de drogas, aunque ha reconocido que la despenalización puede ser eficaz para descongestionar las cárceles y destinar más recursos al tratamiento de la adicción.

Un sorpresivo cambio de discurso

William Brownfield, Departamento de Estado

  • "Las cosas han cambiado desde 1961 y tenemos que tener la suficiente flexibilidad para integrar esos cambios a nuestras políticas."
  • Promovió una "interpretación flexible" de los acuerdos globales y "aceptar" y "tolerar" que algunos países legalizarán drogas.
  • "Todos estamos obligados, porque hemos firmado las convenciones, pero dentro de la flexibilidad de las convenciones, tenemos que ser tolerantes."

Del editor: qué significa. El cambio de postura de EE.UU. refleja el agotamiento de su política tradicional y la necesidad de evitar quedar superados por los hechos consumados.

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