Duhalde también revive a las manzaneras
Busca terciar otra vez en la ayuda social
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Marta Paz dice que nunca dejó de ser una manzanera. Ni siquiera durante los años en que la figura de Eduardo Duhalde perdía peso en el conurbano a manos del kirch- nerismo. Su propia historia, sin embargo, demuestra que su poder referencial en el barrio de Villa Centenario, en Lomas de Zamora, se atenuó al ritmo del devenir político del ex presidente.
Pero Duhalde ha vuelto a la escena política, lanzó su candidatura presidencial y decidió reflotar a las manzaneras. Su yerno, Gustavo Ferri, diputado del PJ disidente, lo confirma: "Hay una necesidad de reflotar el programa; queremos replicarlo más allá de las dificultades".
Con aportes empresariales y de fundaciones, las manzaneras entraron otra vez en acción después de años en los que los referentes sociales del kirchnerismo les quitaron el protagonismo en el reparto de ayuda en los barrios necesitados de la provincia.
Tal vez por eso, Marta Paz vuelve a entusiasmarse. "Chicas, escuchen bien -dice en tono firme a un grupo de manzaneras que se convocó en su casa-. Vamos a pelear por algo que es muy importante; no por un paquete de azúcar ni por una bolsita de mercadería. Hablemos; no tengamos miedo. Levantemos los brazos y trabajemos todos juntos."
En un encuentro con LA NACION, Paz y una decena de manzaneras de Lomas de Zamora contaron que habían formado parte de esa red de trabajo social que se extendió a través de todo el conurbano bonaerense y que llegó a sumar más de 30.000 mujeres en épocas en que Duhalde era gobernador. Con el correr de los años y los distintos gobiernos, la red de manzaneras se resquebrajó y su influencia en los barrios decayó. Ellas siguen fieles a los Duhalde, como lo prueban los cuadros de ellos colgados en sus casas, al nivel de los de Perón y Evita.
Paz aún recuerda el primer día en que el camión llegó con el cargamento de leche a su casa. No importaba que fuera de madrugada; ella debía permanecer despierta y atenta. Además, era su responsabilidad: en 1997, durante la tercera etapa del plan Vida, ideado por Hilda Duhalde, no sólo había sido nombrada manzanera, sino que también sería la coordinadora del barrio y tendría a su cargo cuatro bocas de expendio.
Una de esas bocas era su propia casa; sería allí donde se repartiría a diario leche, huevos y víveres básicos a por lo menos 100 beneficiarios del barrio. "Eran épocas de oro", repite Margarita Morinigo, manzanera de 64 años que vive en Villa Albertina. "Nos dimos cuenta de que molestábamos, de que ya no teníamos lugar, porque no podías hablar, no podías decir nada", afirma.
Marta Paz fue una de las que tuvieron que dar un paso al costado; en 2007, desde la Municipalidad de Lomas de Zamora le avisaron que dejaba de ser coordinadora. "Dijeron que había cambiado la gestión y que eran órdenes de arriba. Como coordinador pusieron a un hombre del barrio", cuenta.
Más allá de las vicisitudes, las mujeres aseguran que, por una cuestión de confianza, los vecinos nunca dejaron de acercarse a ellas para buscar una solución a sus problemas.
Además del político, el otro factor que señalan determinante para el reemplazo de las tareas que realizaban fue el lanzamiento de una tarjeta magnética destinada a comprar alimentos por parte del gobierno de Daniel Scioli, en febrero de 2008. El entonces ministro de Desarrollo Social bonaerense, Daniel Arroyo, había reconocido que la medida les quitaría poder referencial y político a las manzaneras. "Se trata de un cambio profundo, porque apunta a que el Estado deje de entregar alimentos y permite que los beneficiarios definan las compras que mejor les convengan a sus necesidades", había dicho.
De todas maneras, en algunos distritos del conurbano aún subsiste el plan Vida con el nombre de plan Más Vida. El programa mantiene el trazado de su predecesor y, junto con el subprograma Comadres -tal como lo había llamado Hilda Duhalde en 1994-, busca controlar y disminuir la mortalidad materno-infantil.
Vuelta a la acción
Entre las manzaneras, esta nueva versión del plan y la implementación de las tarjetas sólo despiertan críticas. "Antes te daban alimentos por hijo. Ahora, cada vez dan menos comida, y con la tarjeta son 80 pesos por chico, y si son dos o más, te dan 100, que es el tope", dice Marta Monafe, coordinadora del barrio Santa Marta.
En el PJ disidente afirman que, si bien hoy los recursos con los que cuentan son pocos, por no manejar presupuesto estatal, ya reconstruyen la red. "En Lomas mantenemos el contacto con 400 manzaneras. Se perdieron muchos años y será difícil recuperar el programa tal cual era. Pero con el aporte de Chiche Duhalde, los subsidios internacionales y los que se consigan en la Cámara, a través de ONG, con el apoyo de empresas y con los concejales en los barrios las posibilidades son ciertas", dice Ferri.
Las manzaneras confían en que, con el apoyo de los Duhalde, el entramado se vuelva a tejer y la red vuelva a ser aquella que 10 años antes dominaba el espectro social en el conurbano. Para Duhalde será clave en su sueño de recuperar el protagonismo con miras a 2011.




