Alberto Fernández imagina una reedición de la Unasur con gobiernos progresistas de la región

Fuente: Archivo
Un antecedente es el Grupo de Puebla, que se reunirá en noviembre en Buenos Aires
Gabriel Sued
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16 de septiembre de 2019  

Alberto Fernández ya definió su prioridad en materia de política internacional: si llega a ganar las elecciones del 27 de octubre, trabajará para recrear un p olo progresista en América Latina, como primer paso para regenerar la integración regional. Pretende una articulación al estilo de la plasmada en 2008 con la formación de la Unasur, un organismo que hoy languidece.

La escenificación más clara de ese objetivo podría darse en la primera quincena de noviembre, poco después de las elecciones, en lo que sería la primera cumbre internacional del presidente electo. El Grupo de Puebla, un foro creado en julio pasado y que integran 32 dirigentes de centroizquierda de América Latina, entre ellos Fernández, prevé celebrar su segunda reunión, en Buenos Aires.

"Nuestra mayor obsesión es reconstruir la integración regional en América Latina, con México incluido, porque, desde la llegada de López Obrador [Andrés Manuel], México ha vuelto a mirar a América del Sur", afirmó el candidato del Frente de Todos, el jueves, en una entrevista con C5N.

"Existe en muchos de los gobiernos de América del Sur, el gobierno uruguayo, el mexicano, el de Bolivia, eventualmente el argentino, la idea de reconstruir la integración que alguna vez fue. En el Grupo de Puebla también está Samper [Ernesto, expresidente de Colombia], un hombre que con mucho esfuerzo mantiene en pie a la Unasur", agregó.

Los gobiernos de esos países son vistos por Fernández como aliados en el objetivo de la integración regional. El candidato del Frente de Todos visitará México esta semana, donde tiene previsto un encuentro con López Obrador, y antes de las elecciones también viajará a Bolivia, para reunirse con Evo Morales, y a Perú. "Pareciera que México quiere pedir la sede para ser la próxima sede para ser la cumbre de la Celac [el bloque de América Latina y el Caribe]", se entusiasman en el equipo de Fernández.

Otro dirigente al que mira con gran expectativa es Daniel Martínez, candidato presidencial del Frente Amplio en Uruguay. Fernández también espera contar con el respaldo de los gobiernos de Panamá y República Dominicana, identificados con la centroizquierda.

"La idea es empezar a hablar entre todos y recuperar la integración que se ha quebrado", dijo el candidato del Frente de Todos, y destacó que el planteo no apunta a confrontar con Estados Unidos, sino a ampliar el marco de alianzas. Lo cierto es que el polo progresista que pretende recrear se posicionará como contracara del Grupo de Lima, formado en 2017, para forzar la salida de Nicolás Maduro, ante la crisis institucional y humanitaria en Venezuela.

De hecho, el Grupo de Puebla emitió el miércoles pasado una declaración para rechazar "cualquier intento de uso de la fuerza que socave el principio de solución pacífica de las controversias y que posibilite una intervención militar en Venezuela por parte de fuerzas extranjeras, incluida la invocación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), instrumento arcaico para intervenciones militares en países de América Latina durante la Guerra Fría".

Fue una respuesta a la decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) de activar una herramienta que contempla "el empleo de la fuerza armada" para una eventual intervención. Fue también una manera de respaldar la postura para una salida negociada como la que proponen México y Uruguay.

Una semana antes, el Grupo de Puebla condenó las declaraciones del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, contra la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la expresidenta de Chile Michelle Bachelet. "Estas agresiones demuestran, una vez más, que Bolsonaro no puede convivir de manera civilizada y democrática con la comunidad internacional", dijeron, en referencia a la reivindicación que hizo el presidente brasilero de la dictadura de Augusto Pinochet y las críticas al padre de Bachelet, asesinado por ese régimen.

El Grupo de Puebla tuvo su primer encuentro en esa ciudad mexicana, entre el 12 y el 14 de julio. Fernández no asistió, pero envió a Jorge Taiana, Felipe Solá y Carlos Tomada. Luego se sumó Julián Domínguez. También integran el grupo, entre otros, el uruguayo Martínez; los expresidentes brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff; el expresidente paraguayo Fernando Lugo; el expresidente ecuatoriano Rafael Correa; el excandidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami, y el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, el único europeo.

"La Argentina es el primer país del continente que se pone de pie y reacciona a las fuerzas conservadoras", dijo Fernández, hace diez días, en su visita a España, como anticipo de sus reuniones con los líderes de la región. Viajó acompañado de Enríquez-Ominami, otro de los armadores del nuevo polo progresista. El presidente español, Pedro Sánchez, y el primer ministro portugués, Antonio Costa, a los que visitó Fernández, también son considerados como aliados de la iniciativa.

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