El desafío de Cristina fue esquivar las miradas y evitar el cruce con los otros acusados

La expresidente fue la última en llegar y la primera en irse de la sala AMIA, donde se desarrolló la primera audiencia del juicio oral por irregularidades en la obra pública
La expresidente fue la última en llegar y la primera en irse de la sala AMIA, donde se desarrolló la primera audiencia del juicio oral por irregularidades en la obra pública Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Candela Ini
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21 de mayo de 2019  • 17:59

El desafío fue no cruzar miradas ni intercambiar saludos con los demás imputados. Cristina Kirchner fue la última en llegar a los tribunales de Comodoro Py y la primera en retirarse. Tanto en la previa del debate como durante las tres horas que duró, la expresidenta, ubicada en la cuarta fila -tercera fila de imputados- mantuvo la discreción y únicamente estuvo contacto con su abogado, Carlos Beraldi.

Aunque durante la previa y el transcurso de la audiencia no hubo grandes manifestaciones, decenas de exfuncionarios de su gobierno y de dirigentes políticos del kirchnerismo fueron a darle apoyo a la expresidenta, a quien señalan como víctima de una persecución judicial.

Cristina procuró sentarse lo más lejos posible de los demás imputados y entonces quedó separada por dos filas de Lázaro Báez, Julio De Vido y Carlos Kirchner. Báez y De Vido estuvieron sentados uno al lado del otro, ambos con camisas de color salmón y camperas de colores. En esa misma fila estuvo ubicado Carlos Kirchner, el primo de Néstor Kirchner y exsubsecretario de Coordinación de Obra Pública. Ellos son los tres imputados que se encuentran detenidos, además de José López, que se encuentra dentro del Régimen de Protección de Testigos.

En la segunda fila de imputados estuvieron ubicados los exmiembros de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV). Solo uno de los imputados estuvo ubicado del lado izquierdo de la sala, apartado de los demás imputados, y detrás de las partes acusadoras: el exsecretario de Obras Públicas José López , mayormente conocido por los videos en los que se lo vio revoleando bolsos en un convento de monjas.

Apenas ingresó a la sala de audiencias, Cristina pidió que se encendiera el aire acondicionado, y varios abogados se sumaron al pedido. Primero se encendió -por error- la calefacción, lo cual motivó quejas de parte de varios de los presentes en la sala AMIA.

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Sentada en la cuarta fila -tercera fila de imputados-, la expresidenta escuchó la lectura del requerimiento de elevación a juicio y lo siguió con su mirada desde el celular. Intercambió comentarios con su abogado, Carlos Beraldi, quien estuvo ubicado a su lado durante toda la audiencia, y cuando se mencionó, durante la lectura, a Elisa Carrió como una de las personas que aportó prueba para este expediente, Cristina se rió. También emitió un gesto irónico cuando se la mencionó como jefa de la asociación ilícita investigada. Mientras los imputados y las defensas tomaron agua en vasos de telgopor, la expresidenta llevó su propio vaso de vidrio.

Sobre la falta de interacción entre la mayoría de los imputados, una de las partes que observó la audiencia desde la misma sala dijo: "El actuado desinterés de algunos es propio de la situación en la que está cada uno de ellos".

Cuando finalizó la audiencia, Cristina se dejó rodear por la marea de dirigentes que asistió a apoyarla y que permaneció, durante las tres horas, en la sala para el público de la Sala Amia, ubicada en el subsuelo de los tribunales de Comodoro Py.

Quiénes la acompañaron

Quienes estuvieron presentes para saludarla y acompañarla fueron el exdirector de la AFI Oscar Parrilli y el exministro de Trabajo Carlos Tomada. Luego llegaron el diputado Axel Kicillof y el diputado por el Parlasur Jorge Taiana. De La Cámpora asistieron Eduardo "Wado" De Pedro, Andrés el "Cuervo" Larroque y Mayra Mendoza. Fue a presenciar el juicio a Cristina exsecretario de Seguridad Sergio Berni, así como también el exsubdirector de la AFI Juan Martín Mena, el ex exlegislador Héctor Recalde y la legisladora Gabriela Cerruti. Además de los dirigentes políticos que asistieron a los tribunales por la expresidenta, concurrió el periodista Horacio Verbitsky.

Desde las primeras horas de la madrugada el hall de la sala estuvo colmado. Además de los dirigentes políticos, entre los abogados de los demás imputados estuvo presente Franco Bindi, un abogado del entorno de Lázaro Báez que, hace tres años, defendió a Leonardo Fariña por un período acotado de tiempo, y con quien terminó en malos términos. El abogado de Lázaro Báez actualmente designado en esta causa es Víctor Hortel.

Algunos de los dirigentes que estuvieron allí para apoyar a Cristina emitieron tweets mientras transcurría el juicio. Al referirse a la secretaria letrada que leyó parte del requerimiento de elevación a juicio, el diputado Rodolfo Taihlade dijo a través de Twitter: "La canalla del Poder Judicial lee una acusación vergonzosa propia de la farsa de Estado de Derecho en la que vivimos".

La audiencia comenzó a las 12:15, y antes de que comenzara la lectura, el abogado de Julio De Vido, Maximiliano Rusconi, quiso hacer un planteo de nulidad. Esto motivó un cruce entre él y el presidente del TOF 2, Jorge Gorini. Gorini le respondió que no era momento de formular planteos, y Rusconi le respondió furioso. Cuando finalizó la audiencia y el Tribunal dictó un cuarto intermedio hasta el lunes que viene, Rusconi intentó nuevamente hacer su planteo, pero reaccionó furioso ante la negativa del juez. Cuando salió de la sala de audiencias habló con los medios y dijo: "El Estado de Derecho está destruido. El juez debería renunciar si va a actuar así".

Por el contrario, los funcionarios judiciales que llevaron adelante la primera audiencia del juicio oral dijeron a este medio estar satisfechos por la prolijidad del desarrollo y porque, finalmente, el juicio comenzó.

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