El Gobierno analiza cómo cubrir dos cargos claves en Comodoro Py

La primera opción es llamar a concurso; pero también pueden ocuparse por traslados
La primera opción es llamar a concurso; pero también pueden ocuparse por traslados Fuente: Archivo - Crédito: MARCELO DEL ARCO
Hernán Cappiello
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7 de mayo de 2019  

Dos vacantes se producirán entre los jueces federales de Comodoro Py, una circunstancia peculiar para un gobierno que está terminando su mandato sin tener garantizada la reelección y cuando asoma como su rival con más chances Cristina Kirchner, objeto de las principales investigaciones judiciales motorizadas en los últimos cuatro años.

Los dos jueces federales que dejarán sus sillones en Retiro este año son Sergio Torres, del Juzgado Federal Nº 12, y Daniel Rafecas, del Juzgado Federal Nº 3.

Una tercera vacante podría generarse si avanzara el concurso para la Cámara Federal en el que tiene aspiraciones el juez federal Julián Ercolini. Pero este concurso está trabado desde hace casi un año, ya que nunca se corrigieron los exámenes que se tomaron hace 10 meses y no avanzaron las pruebas de antecedentes. El asunto estaba en manos del diputado kirchnerista Carlos Tailhade, que dejó el Consejo de la Magistratura. Ahora, está en la vocalía de Eduardo "Wado" de Pedro.

Una cuarta vacante, la que dejó Norberto Oyarbide con su sonora renuncia cuando estaba a punto de ser destituido, fue cubierta por María Eugenia Capuchetti, extitular de la Oficina de Enlace con Organismos Oficiales del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, que llega con el aval del Gobierno.

Los otros jueces que designó Cambiemos por concurso fueron Daniel Petrone, Javier Carbajo y Diego Barroetaveña, en la Casación, y Mariano Llorens, en la Cámara Federal. Por traslado, el Gobierno designó a Carlos Mahiques en la Casación y Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, en la Cámara Federal.

Torres obtuvo acuerdo del Senado bonaerense como nuevo ministro de la Suprema Corte de la provincia. Estaba todo dicho para que jurara antes de las Pascuas, pero el máximo tribunal demora su asunción, a pesar de que hay acuerdo político. La Corte le quiere marcar los tiempos a la gobernadora María Eugenia Vidal y cuestiona a Torres por su domicilio declarado, pues la Constitución provincial dice que para ingresar al Poder Judicial debe tener al menos dos años de antigüedad como vecino bonaerense.

De todos modos, el pliego está aprobado y es cuestión de tiempo para que Torres jure. El juez se va reconocido por sus causas de derechos humanos y narcotráfico. Llegó al cargo en 2001, durante el gobierno de la Alianza, y es profesor en la UBA.

Rafecas está concursando para asumir como juez de la Cámara Nacional de Casación. Es el máximo tribunal penal que trata los casos de delitos comunes, no federales, en el ámbito de la Justicia nacional. Salió primero en el concurso, que ya está cerrado, pues la Comisión de Selección ya rechazó las impugnaciones y confirmó el orden de mérito para cubrir las cuatro vacantes que dejaron Carlos Mahiques, María Laura Garrigós, Luis Niño y Luis García.

Ante estas dos vacantes seguras, en el Gobierno se barajan dos opciones: llamar a concurso para cubrir estos cargos o disponer un traslado de dos jueces de otros juzgados no necesariamente federales a estos juzgados federales.

La primera opción representa un riesgo político para el Gobierno, dado que un concurso puede durar como mínimo nueve meses y Cambiemos no tiene ninguna garantía de que vaya a ser reelegido este año. En otras palabras, el impulso natural de colocar un juez que se amolde a los gustos del oficialismo puede verse frustrado.

No es un tema menor si se tiene en cuenta que Cristina Kirchner es la principal rival de Mauricio Macri y que no se cansa de decirle al Presidente que se encuentra multiprocesada y camino a juicio oral por decisión de Cambiemos.

En la mesa judicial del Gobierno, incluido el ministro de Justicia, Germán Garavano, afirman que su primera opción es llamar a concurso y que se anote la mayor cantidad posible de candidatos. "No tenemos Oyarbides, no tenemos jueces adictos, vamos a poner jueces imparciales", se ufanan.

Sin embargo, hay un sector del macrismo que está impulsando la idea de trasladar jueces para cubrir estas vacantes, ante la eventualidad de que Macri no consiga la reelección, con lo que lograrían ocupar esos despachos con magistrados de su confianza y ganar tranquilidad.

Este camino, no obstante, requiere de un acuerdo del Senado para los candidatos, según el criterio que quedó establecido luego de que la Corte Suprema de Justicia aprobó la cuarta acordada del año pasado. Carlos Mahiques (que fue de la Casación Nacional a la Federal) obtuvo acuerdo del Senado para su nuevo cargo, algo que no fue necesario en el caso de Leopoldo Bruglia, que pasó de un tribunal oral federal a la Cámara Federal.

Los que impulsan este proyecto tienen in pectore el nombre de un juez en lo criminal que podría convertirse en uno de los 12 jueces federales, los más poderosos y los más cuestionados de los tribunales de Comodoro Py 2002.

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