El Gobierno evalúa medidas para evitar problemas con el escrutinio en octubre

Los primeros resultados del domingo pasado se conocieron alrededor de las 22.30
Los primeros resultados del domingo pasado se conocieron alrededor de las 22.30 Fuente: LA NACION
Alan Soria Guadalupe
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17 de agosto de 2019  • 13:31

Los problemas que hubo durante el escrutinio provisorio de las PASO obligaron al Gobierno a evaluar medidas para evitar que vuelvan a registrarse interrupciones del sistema de carga de votos en los comicios generales de octubre.

El día siguiente de la votación, el Ministerio del Interior comenzó a trabajar en la elaboración de un diagnóstico sobre el funcionamiento de los software que la empresa Smartmatic proveyó para el conteo de sufragios. El balance resultó positivo, pero que encendió las luces amarillas. Si bien el objetivo de acelerar el proceso del escrutinio se cumplió con creces, en la noche del 11 de agosto hubo una interrupción del sistema de totalización y difusión de los resultados que duró 40 minutos después de las 21, horario en el que debían empezar a publicarse los números. Recién se pudieron ver los porcentajes a las 22.30.

Según la evaluación posterior a los comicios, la caída del sistema se originó en la sala del correo donde estaban los fiscales partidarios, que tenían acceso a la base de datos de los telegramas que enviaban las escuelas y de los que se iban cargando en tiempo real. La magnitud de consultas que se efectuaron en el sistema desde esa sala no estaba prevista y el sistema se cayó. Los fiscales dejaron de ver la información y la publicación de los resultados debió retrasarse.

Aunque la llegada de los telegramas -que dependía de un software independiente- y la carga de los datos al sistema no se frenó en ningún momento, los fiscales comenzaron a denunciar irregularidades, surgió la sospecha de que el Gobierno estaba demorando la publicación de los datos adrede y el Frente de Todos amenazó con hacer públicos los datos que tenían provenientes de su centro de cómputos paralelo, en el que se comprobaba una victoria arrasadora de Alberto Fernández.

Mientras crecía la incertidumbre y el sistema seguía caído hubo momentos de tensión entre el Gobierno y representantes de Smartmatic que debieron responder por las fallas en en el debut. "Fue una noche de mucha presión", recuerda un funcionario al tanto de los detalles de lo que pasó esa noche.

Las sospechas se agravaron cuando finalmente se conocieron los números y se había superado ampliamente la orden judicial esperar a tener el 10% de las mesas escrutadas de la provincia de Buenos Aires, la ciudad, Santa Fe y Córdoba para poder publicar los datos. Tiempo después se supo que, como el sistema de carga nunca se frenó, los votos de esos distritos siguieron cargándose pero por la falla no se podían publicar.

El Gobierno evalúa por estas horas medidas para evitar la repetición de ese problema y las dará a conocer en las próximas semanas a los partidos políticos. Antes de la elección, se volverá a hacer un simulacro para probar el sistema bajo el mismo nivel de presión que provocó la caída. "En octubre va a funcionar seguro", prometen.

"Base de datos espejo"

Una de las medidas en estudio, según supo LA NACION, es la implementación de una "base de datos espejo" que se actualice de forma simultánea para que funcione en la sala de fiscales. La independencia de esa base de la que se use para la totalización y difusión de resultados reduciría el riesgo de que se repita lo que pasó el domingo pasado.

Los eventuales cambios en la sala de fiscales, aseguran en el Gobierno, no modificará el nivel de fiscalización, que fue mayor que en años anteriores. Por primera vez, los representantes de los partidos pudieron acceder en tiempo real a la información desagregada de los resultados mesa por mesa y pudieron seguir el recorrido del voto desde que está en las escuelas hasta que se publican los datos por la digitalización de la transmisión de telegramas.

Pese a los problemas, sin embargo, en el Ministerio del Interior están conformes con la velocidad de carga de los votos, que era la principal preocupación de Rogelio Frigerio para no repetir la experiencia otros comicios como el de 2017, cuando los datos de la provincia de Buenos Aires se conocieron bien entrada la madrugada.

Esta vez, a la medianoche ya estaban escrutados el 86,9% de los sufragios y a las 22.30, cuando se difundieron los datos ya se había contabilizado el 58,7%. En esos horarios, en 2015 estuvieron disponibles los votos del 21,3% y el 9,9% de las mesas. A las 21, en tanto, ya estaba cargado el 17,6% de los votos, contra el 1,6% hace cuatro años.

Según el diagnóstico, en tanto, el sistema de transmisión de telegramas, que evitó el traslado físico de la documentación de escrutinio, funcionó sin inconvenientes en 10.100 escuelas, casi la totalidad de las que iban a utilizar el software de transmisión.

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