El Gobierno quiere cerrar el acuerdo con Repsol por YPF antes de fin de año

Busca acelerar las negociaciones; Cristina Kirchner se lo transmitió ayer por teléfono a su par español, Mariano Rajoy; la semana próxima comenzaría la discusión en el nivel técnico
Martín Rodríguez Yebra
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29 de noviembre de 2013  

MADRID.- Las señales que transmitió ayer el gobierno argentino a España fueron inequívocas: hará lo posible por acelerar las negociaciones técnicas con Repsol para pagar la indemnización de 5000 millones por las acciones de YPF que nacionalizó en abril de 2012.

La propia presidenta Cristina Kirchner le transmitió a su par español, Mariano Rajoy, que su voluntad es cerrar el conflicto antes de fin de año y para eso está dispuesta a discutir las "garantías" adicionales que pidió la petrolera española antes de firmar un contrato que implicaría la renuncia a las acciones legales que interpuso contra la Argentina después de la expropiación.

En un breve diálogo por teléfono, la Presidenta le agradeció además a Rajoy la "destacada labor" que tuvo su gobierno y en especial su ministro de Industria, José Manuel Soria, en las gestiones diplomáticas para abrir la puerta a un acuerdo que parecía imposible. En Madrid, valoraron el gesto. Lo consideraron un paso más para normalizar una relación bilateral que estuvo malherida durante 19 meses.

El pacto político para compensar a la petrolera española se alcanzó el lunes en Buenos Aires: la Casa Rosada aceptaba pagar 5000 millones de dólares en bonos soberanos para compensar a Repsol. Anteayer, el directorio de la petrolera valoró positivamente la oferta argentina, pero aclaró que primero se debe abrir un proceso de discusión técnica sobre los detalles de la operación.

Esas gestiones deberían empezar a más tardar la semana que viene, según calculan fuentes vinculadas a las dos partes, y no tendrían que extenderse demasiado en el tiempo. "Si hay voluntad, en dos semanas a más tardar un mes, sale", indicó una fuente del gobierno español, que, de todos modos, aclaró que ahora la decisión queda exclusivamente en manos de la empresa y de la Casa Rosada.

Ayer mismo Repsol anunció la contratación del Deutsche Bank para colaborar como asesor financiero y legal. Antonio Brufau, presidente de la petrolera, ya tiene conformado un grupo de especialistas dispuesto a empezar el diálogo con el Gobierno.

La tarea que les espera es compleja. No hay una oferta escrita, sino una voluntad explícita del gobierno kirchnerista de aceptar unas cifras y un modo de compensación que Repsol considera aceptables. Pero de ahí a llegar a un contrato resta demasiado. ¿Con qué bonos finalmente pagará?, ¿será una emisión nueva o títulos ya en circulación?, ¿bajó que legislación se hará?, ¿el monto es libre de impuestos?, ¿qué avales se añadirán ante un eventual impago? Son algunas de las incógnitas sobre la mesa.

Por el lado argentino, el ministro de Economía, Axel Kicillof, será el encargado de afinar la propuesta. En España se lo miraba todavía con desconfianza. Lo llaman "el ideólogo de la expropiación". Sin embargo, ayer fuentes de la Moncloa destacaban la "mesura" de sus declaraciones posteriores a la resolución del directorio de Repsol. Kicillof, al igual que después el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se mostraron comprensivos con el reclamo de avales y garantías que hizo la petrolera.

El cambio de Kicillof y de Cristina Kirchner no deja de sorprender en los despachos del poder español. Pero ayer existía coincidencia en que están dando todos los pasos para cumplir con el compromiso de pago.

"La Argentina es un país amigo y ésta es la principal razón por la que los dos países buscarán una solución definitiva para que el principio de acuerdo se convierta en una solución definitiva al tema", dijo ayer el ministro Soria. Durante el último mes, Soria fue el principal negociador en el conflicto. Tuvo como interlocutor al gobierno de México, que actuó como mediador y también como parte a través de su petrolera estatal Pemex, dueña del 9,3% de Repsol.

Pemex actuó como aliada de la Casa Rosada y bombardeó desde dentro a la conducción de Brufau para forzarlo a negociar una compensación menor a los 10.000 millones de dólares que reclamaba en los tribunales internacionales.

La presión de los mexicanos dejó heridas en el directorio de Repsol. En la reunión que dio por aprobada la oferta argentina, el representante de Pemex fue el único delegado que votó en contra de una declaración de apoyo a la gestión de Brufau.

Ayer, Brufau disfrutó de un gesto de respaldo de Soria, que lo acompañó en la apertura de un congreso sobre energía en la sede madrileña de Repsol. Nadie prestó demasiada atención a sus discursos: lo que valía era la foto juntos, sonrientes, con el logo de la empresa de fondo.

Por pedido de Rajoy, Soria se encargó de aclarar que las líneas básicas de la negociación política las estableció Brufau en un escrito que él se encargó de llevar a México, primero, y a la Argentina, después.

De esa manera, la Moncloa intenta aplacar la crisis interna que desató el conflicto por YPF en el accionariado de la mayor petrolera española. Brufau se sintió respaldado para seguir en el cargo y la gran incógnita es qué hará Pemex. Una de las especulaciones es que venda parte de su participación en Repsol para obtener liquidez que le permita cumplir con su intención de invertir en el yacimiento neuquino de Vaca Muerta.

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