El macrismo lanza una campaña de afiliación pensando en 2017

Buscará movilizar voluntarios y reforzar el trabajo de campo de cara a las legislativas
Mariana Verón
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28 de marzo de 2016  

A tres meses de haber asumido la presidencia, Mauricio Macri sabe que sin territorio no hay elección de medio término posible. Con ese objetivo en mente, Pro lanzará una fuerte campaña de afiliación a nivel nacional para reactivar el partido y conseguir movilizar a lo que en el Gobierno llaman "los voluntarios", los militantes del espacio político del Presidente.

Con apenas dos años de gestión, en la Casa Rosada reconocen que será difícil mostrar resultados concretos para poder imponerse en las próximas elecciones legislativas, y por eso aspiran a reforzar el trabajo político de campo para estructurar un partido nuevo sin anclaje territorial.

La mayor preocupación del Gobierno está en la provincia de Buenos Aires. La idea que circula en la Casa Rosada es que la propia gobernadora María Eugenia Vidal presida Pro a nivel bonaerense, una tarea que ya comenzaron los operadores políticos del gabinete. No es para menos. En las últimas elecciones, la actual mandataria tuvo que postularse con un sello improvisado después de que Pro perdió la personería jurídica. Durante dos comicios, en 2011 y en 2013, por no presentarse, el espacio que nació en la Capital se quedó en la provincia de mayor peso electoral sin nombre ni partido. Para poder ser candidata, Vidal llevó el sello Pro-Fed, una combinación a la que llegó después de varios rechazos por parte de la justicia electoral bonaerense.

Primeros pasos

Para normalizar la situación, Pro provincial nombró esta semana a María Fernanda Inza como interventora. De perfil técnico, la funcionaria que trabaja con Pablo Clusellas en la Casa Rosada ya fue apoderada en ese distrito. "Primero vamos a normalizar la parte administrativa, haremos una campaña de afiliación y este año vamos a llamar a elecciones", sostuvo a LA NACION Federico Salvai, ministro de Gobierno de Vidal. La gobernadora será la carta que jugarán para presidir el partido cuando se haga el llamado a elecciones partidarias, este año.

Como en todos los comicios nacionales, la provincia de Buenos Aires se convierte en el distrito clave, pero cobra especial relieve en las legislativas de medio término. El año que viene, además, se elegirán senadores, un trampolín que en el Gobierno reconocen que usarán todos para enfrentar a Macri, desde Sergio Massa hasta Daniel Scioli o Cristina Kirchner, y alguna variable que se imaginan nacida del peronismo no kirchnerista.

El macrismo se ve carente de candidatos para ese cargo después de haber jugado todas sus fichas en la elección pasada, que terminó colocando a Pro en la historia al alcanzar la presidencia, la provincia de Buenos Aires y la Capital, todas del mismo color político. La hazaña, sostienen en Balcarce 50, tendrán que mantenerla a costa de fuerte presencia territorial. La que se anotó para esa boleta por parte de Cambiemos es Elisa Carrió, que mudó su domicilio a Exaltación de la Cruz.

Con la consolidación de una estructura partidaria, Pro intentará, además, relajar la dependencia casi total que mantiene con el radicalismo, alianza que le dio anclaje en distritos a los que le hubiese sido imposible llegar.

Elecciones internas

El masivo plan de afiliación, según los deseos oficiales, debería estar listo a fin de año. Pro elegirá autoridades partidarias nacionales el 17 de abril, cargo que mantendrá Humberto Schiavoni. "Hay que activar a los voluntarios que estos meses de gestión se sienten afuera", remarca uno de los funcionarios más cercanos al Presidente.

Macri no se pondrá al frente del partido. Ése no será su rol, pero sí quiere tenerlo en marcha. El frente Cambiemos seguirá como espacio político, pero el Presidente intenta consolidar mayor presencia de los Pro puros.

Para el Gobierno, mientras más dividida esté la oposición, más ventaja podrá sacar en 2017. En esa lógica hay que entender la pelea constante con el kirchnerismo duro. En la visión de los hombres de confianza de Macri, el sector que responde a la ex presidenta debe mantener un buen caudal de adhesión.

Por otro lado, creen, se presentará el peronismo que ya se alejó de Cristina, más Massa por fuera, lo que ante la dispersión, le abre al oficialismo una posibilidad mayor de imponerse en las elecciones de medio término. Aunque falta tiempo, en la Casa Rosada no quieren descuidar el armado político, base para mantenerse en el poder.

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