El romance que une a dos pueblos
Claudia Panzardi es intendenta de Laguna Blanca, Chaco; su esposo, Pedro Maidana, gobierna Colonia Elisa, una localidad vecina
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COLONIA ELISA, Chaco.- En uno de los bancos de cemento de la plaza del pueblo, ella aprovecha para hacerle un reproche a su marido, sentado a su lado. "Hay noches en que los dos llegamos cansados de trabajar, y la que tiene que cocinar soy yo. ¿Por qué?", se pregunta. "Pero yo siempre lavo los platos", improvisa él. "¡Ay, sos un machista!", le dice ella, y para dar por terminada la discusión, le toma la mano y le regala una sonrisa.
La charla no tiene secretos para cualquier pareja con algún camino recorrido. Pero sus protagonistas son especiales. El, Pedro Maidana, de 28 años, es el intendente de este pueblo, desde 2004, y se postula para un nuevo mandato. Ella, Claudia Panzardi, de 34, es, desde hace ocho años, jefa comunal de Laguna Blanca, una localidad ubicada a 60 kilómetros, y también es candidata a la reelección. Se casaron el 14 de mayo de 2005, cuando los dos ya habían asumido como intendentes en sus pueblos, después de un año de noviazgo.
"Algunas noches dormimos en Colonia Elisa y otras, en Laguna Blanca", cuenta él, un hombre de estatura media, unos kilos de más, ojos claros y pelada incipiente, y dice que son como cualquier matrimonio cuyos integrantes trabajan en ciudades distintas. "Pase lo que pase, al final del día nos juntamos. De última, si andamos medio peleados, dormimos uno para cada lado", acota ella, una mujer delgada y de facciones refinadas.
Como sucede en algunas historias de amor, el romance de los intendentes parece un camino trazado de antemano por el destino. Se conocieron el 26 de octubre de 2003, durante el velorio del padre de él, Humberto Maidana, que gobernaba este pueblo, de 6000 habitantes, hasta que murió en un accidente náutico. Ella fue a acompañar a su padre, Américo Panzardi, por entonces jefe comunal de Laguna Blanca, de 2000 habitantes, y amigo del dirigente fallecido. Una semana después, el que murió de un repentino paro cardíaco fue el padre de Claudia y el que fue a ofrecer sus condolencias fue Pedro.
"Participamos juntos de una reunión partidaria, porque el peronismo tenía que definir quiénes iban a ser sus candidatos en los dos pueblos. Las dos intendencias habían quedado acéfalas", cuenta Pedro, y confiesa que quedó impactado con la belleza de Claudia apenas la vio, en el velorio de su padre. Algo sonrojada, ella se sonríe y explica: "Nos empezamos a frecuentar mucho; nos acompañamos y nos dimos apoyo".
El 18 de marzo del año siguiente, cuando Claudia ya había asumido la intendencia tras haber ganado las elecciones y tres días antes de que Pedro se impusiera en los comicios de su localidad, él la invitó a cenar. Se le declaró en una noche estrellada, minutos antes de la medianoche. Más de siete años después, viven con sus dos hijos y con otros dos de un matrimonio anterior de Claudia. Los que tienen edad escolar, Claudio y Marilyn, estudian en Resistencia, a menos de 30 kilómetros de Laguna Blanca.
Sin dejar de saludar a los vecinos que pasean por la plaza, los dos intendentes se pisan para señalar que fue el entonces senador y actual gobernador, el kirchnerista Jorge Capitanich, el que les dio el empujón decisivo para que se animaran a postularse, tras la muerte de sus respectivos padres. La cara sonriente del mandatario se ve en los carteles gigantes ubicados en los accesos a los dos pueblos. Los parecidos no son coincidencia. "Nos la pasamos hablando de política y nos copiamos los proyectos. Ahora, Pedro se copió de mi eslogan de campaña", cuenta ella. "¡Es mentira!", interrumpe él, pero enseguida le da la razón a su esposa: "Yo soy más analítico, pero ella es más intuitiva".
Los pasacalles y las pintadas que promocionan la reelección de Maidana con la frase "Juntos podemos más" se repiten en cada paredón de este pueblo rural, dedicado al cultivo de algodón, en el que se destacan los edificios públicos de ladrillo a la vista, recién construidos. También en una de las esquinas de la plaza, que tiene en el centro bustos de bronce de Perón y de Evita, y una placa de mármol blanco en memoria de Néstor Kirchner. Aquí, la Presidenta alcanzó el 75 por ciento de los votos en las primarias, diez puntos menos que en Laguna Blanca.
En este último pueblo, que sólo se alborota los cuatro días de la semana en que pasa el tren, también puede verse una postal de puro peronismo. El año pasado, la intendenta inauguró una plaza con un mural de madera tallada, dedicado a Eva Perón. Es, junto con el juzgado de paz, el registro civil y el jardín de infantes, la construcción más moderna de un pueblo de menos de diez manzanas, que da la bienvenida a los visitantes con un manto rosado de lapachos a cada lado de la ruta de acceso, también rodeada de plantaciones de acelga y lechuga.
Los dos intendentes también se copiaron a la hora de recordar a sus antecesores. Claudia bautizó Américo Panzardi al nuevo polideportivo del pueblo. Pedro le puso el nombre de su padre a la avenida principal.
Después de ocho años, en Laguna Blanca, los vecinos parecen tan habituados como la pareja. "A nosotros no nos trae ningún problema. Ella trabaja por su pueblo y él, por el suyo", dice, de delantal azul, Alicia Centurión, cocinera del jardín de infantes. "Somos como una gran familia y, cuando algún vecino tiene que ir para Colonia Elisa, ella lo lleva gratis", agrega, parada al lado de dos chicos que desafían a la velocidad en una calesita.
En Colonia Elisa, Anselmo Cardozo, candidato a intendente por el radicalismo, concede que es subjetivo decir que la gente no quiere a Maidana, dado que en 2007 ganó por más del 75 por ciento de los votos (15 menos que Panzardi en su ciudad), pero cuenta que en sus recorridas de campaña siempre escucha la misma queja. "Casi nunca se lo encuentra en la municipalidad, porque vive en Laguna Blanca."
Uno de los que protestan por eso es José Caro, un obrero de la construcción jubilado, que se acoda en la reja de entrada a su casa y pide ser escuchado. "El intendente nunca está acá y la gente se queja mucho de eso", dice. "¡Ay, vos porque sos un renegado!", lo reta su mujer, Francisca Toledo, nacida en Colonia Elisa, al que define como el mejor pueblo de la provincia.
En ese último punto tampoco hay acuerdo entre Claudia y Pedro. Ella cuenta que sus hijos quieren ser intendentes de Laguna Blanca. Con una sonrisa de costado, él le recuerda que los dos chicos tienen domicilio en Colonia Elisa.
DIARIO DE RUTA
En cada rincón
Alfonsín, desde atrás. Los afiches de campaña de Cristina Kirchner superan en cantidad a los de cualquiera de los restantes candidatos presidenciales. Por lejos. Pero hay un sitio en que los carteles de Ricardo Alfonsín parecen no tener competencia. Los militantes radicales agudizaron el ingenio y para desarrollar su actividad proselitista aprovecharon los espacios libres detrás de los carteles de señalización vial. La cara del candidato de la UCR y el eslogan "Un hombre distinto, un país mejor" pueden verse en la ruta provincial 9, detrás de una señal de "Prohibido avanzar".
Firma inconfundible. Sobre la ruta nacional 16, se destaca un cartel de la Presidencia de la Nación. "Aquí también la Nación crece", dice, un texto que se repite en los avisos de obra de todo el país. Lo particular es que en la esquina superior derecha del cartel hay una imagen de Cristina Kirchner, un recurso de propaganda que hace unos años había generado polémica.
Naranja sciolista. Los colores encendidos parecen estar de moda en política. En la entrada a Resistencia, se destaca una propaganda de la intendenta Aída Ayala. "Aída, nuestra intendenta", dice el cartel, en letras blancas, sobre un fondo naranja, el mismo color que usa para sus afiches Daniel Scioli.
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