
El sindicalismo tendrá cupo femenino
El Senado aprobó por unanimidad una ley que establece un piso mínimo del 30 por ciento de mujeres en la actividad gremial
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El Senado sancionó ayer por unanimidad una ley que establece un piso mínimo del 30 por ciento de integración y participación femenina en la actividad sindical.
La obligación de incorporar a las mujeres en la vida sindical alcanza a las listas electorales internas que se presenten para disputar la conducción de cada gremio.
Además, se establece la participación proporcional de delegadas en las negociaciones colectivas de trabajo.
Más aún, en el artículo 2 de la norma se destaca que no serán válidos los acuerdos que se hubieran alcanzado sin la debida representación proporcional de mujeres en las paritarias, salvo que se hayan fijado condiciones más beneficiosas que las existentes al momento de celebrarse el convenio.
La autora del proyecto es la actual ministra de Trabajo, Graciela Camaño, que impulsó su sanción en la Cámara de Diputados cuando ocupaba una banca en ese cuerpo, lo que logró en la sesión del 27 de noviembre del año pasado.
Precisamente, Camaño presenció en el recinto de la Cámara alta el debate y la sanción de la ley que modifica el artículo 18 de la ley 23.551 de asociaciones sindicales.
"La representación femenina en los cargos electivos y representativos de las asociaciones sindicales será de un mínimo del 30 por ciento cuando el número de mujeres alcance o supere ese porcentual sobre el total de los trabajadores", sostiene la ley.
En aquellas actividades en las que la participación femenina no alcance al 30 por ciento del padrón de afiliados, el cupo "será proporcional" a la cantidad de mujeres empadronadas.
Al término de la sesión, Camaño consideró que con la nueva ley "se va a revertir la desindicalización femenina", y se entusiasmó con la posibilidad de que "las mujeres vuelvan a los gremios". La participación femenina en la vida interna sindical es ínfima, salvo en contadas excepciones como los gremios docente y de sanidad.
La ministra dijo a LA NACION que esta ley de cupo sindical femenino es única en el mundo, y se suma así al piso mínimo que en materia electoral se encuentra en vigencia a nivel nacional desde los comicios de 1999.
El debate de la iniciativa se desarrolló sin objeciones y fue acompañado por un grupo de mujeres sindicalistas que aplaudieron desde los palcos la sanción de la norma.
La defensa del proyecto estuvo a cargo de la senadora Deolide Gómez de Bertone (PJ-La Pampa), que es de extracción gremial. Gómez de Bertone aseguró que la imposición de un cupo femenino sindical "no es para competir (con los hombres) sino para darle un nuevo perfil al sindicalismo argentino".
"Este proyecto tiene muchísimo significado para nosotras, y sobre todo para las mujeres sindicales, a quienes todo nos cuesta mucho más, por ser mujeres y por pertenecer al movimiento sindical", afirmó la legisladora.
Seguido atentamente por su esposa, la ministra Camaño, el titular de la Comisión de Trabajo y Previsión, Luis Barrionuevo (PJ-Catamarca), elogió la sanción de la iniciativa, aunque no eludió hacer una broma sobre las consecuencias que hubiese tenido para él votar en contra del proyecto.
"Quiero seguir durmiendo en mi casa por lo que voy a apoyar esta ley, como corresponde", afirmó Barrionuevo luego de haber defendido enfáticamente la iniciativa. "Esta ley sin ninguna duda va a venir muy bien, porque va a servir para enriquecer a las asociaciones sindicales, para progresar y seguir avanzando en la búsqueda de la igualdad de condiciones entre ambos sexos", agregó.
Aunque también les pidió a las mujeres que "no avancen tanto porque (los hombres) nos vamos a sentir discriminados".
Cupo masculino
Algo similar, aunque ya no en broma, dijo el radical Raúl Baglini, que si bien destacó la importancia del establecimiento de un cupo femenino en la vida sindical consideró necesario "un debate posterior, porque si no, dentro de poco vamos a tener que votar leyes de cupo masculino".
Se refirió así al entusiasmo demostrado por las senadoras Beatriz Halak (PJ-Córdoba) y María Elisa Castro (PJ-Santiago del Estero), que señalaron que en sus distritos ya existen leyes que establecen la participación igualitaria (50 por ciento) de las mujeres en las listas electorales y en el Poder Ejecutivo, respectivamente.
Tal vez, el temor de Baglini se haya profundizado cuando, para finalizar el debate, Gómez de Bertone aseguró que la sanción de la ley de cupo femenino gremial era "el primer paso" y prometió: "Las mujeres vamos a ir por más".






