Elecciones 2019. Axel Kicillof se mostró confiado y disfrutó del apoyo de sus simpatizantes

Kicillof, rodeado de gente a la salida de su lugar de votación, en Pilar
Kicillof, rodeado de gente a la salida de su lugar de votación, en Pilar Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot
María del Pilar Castillo
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27 de octubre de 2019  • 13:20

Axel Kicillof llegó a votar en su auto y lo estacionó a pocas cuadras de la Escuela N° 10 de la localidad de Manzanares (Pilar), enfrente de una casa con un cartel en el que se leía: "Axel gobernador".

El candidato del Frente de Todos se mostró confiado antes de emitir el voto: "Estoy muy contento; como siempre un día de elecciones es un día muy feliz". Agregó que todo se está desarrollando con normalidad, aunque mencionó al pasar "con algunas cositas con cambios en los padrones", que no quiso especificar.

También dijo que la responsabilidad de garantizar un proceso electoral "tranquilo" recaía en el Gobierno y en las fuerzas de seguridad. Acompañado de su familia, Kicillof fue recibido por un grupo reducido de periodistas y por su candidato a intendente de Pilar, Federico Achaval. Mientras esperaban para comenzar la recorrida camino a la escuela, poco a poco se fueron acercando vecinos que tímidamente le pedían una foto o le daban un abrazo.

"¿Viste el cartel, Axel?", le dijo una mujer, mientras señalaba con el dedo en dirección a su casa y alentaba a su hijo, Santiago, a sacarse una foto con el candidato a gobernador de la provincia. Kicillof y Achaval comenzaron a caminar hacia la escuela y un grupo más grande de vecinos se acercó para acompañarlos en el trayecto.

A los pocos pasos, cuando pasaron por la puerta de la casa de Santiago y su madre, el pequeño invitó al candidato a entrar. "Mirá, esta es mi casa", dijo el niño mientras ingresaba con Kicillof. El candidato, vestido de negro de la cabeza a los pies, salió de la casa y siguió su camino. Una señora que llevaba una remera de un amarillo vibrante dio un efusivo abrazo a Achaval y se sacó una foto con ambos. "Vamos a prohibir el amarillo", bromeó Kicillof, en referencia al color característico del Pro.

Al llegar a la escuela, ingresó para votar y la policía prohibió la entrada a la prensa. La espera para el candidato fue larga, de 75 minutos; en la mesa 248, la que le correspondía votar, había una extendida fila que atravesaba todo el patio de la escuela. A Kicillof le dio tiempo libre para sacarse fotos y conversar con las otros de los que esperaban, entre ellos un personaje muy particular: un loro que pertenecía a un vecino. Kicillof se negó a posar al animal en su hombro y también a hacer cualquier gesto de carácter político porque dijo que debía respetar la veda electoral.

Colaboración

Un fugaz chaparrón no ahuyentó a las personas que lo saludaban y filmaban detrás de las rejas del patio de la escuela. Una familia le convidó un mate "lavado" y luego le pidió un autógrafo. Su agente de prensa lo regañaba cada vez que se salía de la fila para interactuar con los vecinos. Al salir, dijo que había recibido "mensajitos de todos", pero que no había hablado personalmente ni con Alberto Fernández ni con Cristina Fernández de Kirchner.

Sobre los meses posteriores a las elecciones el candidato del Frente de Todos dijo: "Esperamos que todos puedan colaborar, cada uno desde su función. Hasta el 10 de diciembre, más allá del resultado siguen las autoridades de hoy, así que son ellos los que tienen una responsabilidad enorme de cuidar el bolsillo, el trabajo, todo lo que venimos diciendo".

Cuando terminó de responder preguntas a los medios, Kicillof se acercó a su auto acompañado de una gran cantidad de gente y saludó mientras todos lo aplaudían. El candidato estaba apurado por ir comer pizza para festejar el cumpleaños de uno de sus hijos. Luego se dirigirá al búnker del Frente de Todos, Centro Cultural C, en Chacarita, para esperar los resultados.

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