Elecciones 2019: la euforia porteña, el desahogo de una derrota honorable y la emoción de Vidal

Crédito: Hernán Zenteno
El oficialismo pasó del desánimo a un entusiasmo contenido por la recuperación de votos
Santiago Dapelo
(0)
28 de octubre de 2019  

Mauricio Macri movió las manos como si fuera a empezar a bailar cuando su esposa, Juliana Awada, le hizo un pequeño comentario y el Presidente frenó su impulso. Se justificó y sonrió. Atrás quedaban sus 10 minutos de discurso en los que felicitó a Alberto Fernández por el triunfo y dejó en claro que buscará posicionarse como líder de la oposición.

Lo que se presentó desde las primeras horas de la tarde con tono fúnebre lentamente se transformó en desahogo. Pero en el medio también hubo mucha preocupación y ansiedad por lo que pueda ocurrir hoy con los mercados. Esa fue la razón por la que el Presidente invitó a desayunar al mandatario electo, Alberto Fernández.

Macri no quería otro día como el que ocurrió después de las paritarias de agosto. Cerca del jefe del Estado aseguraron que buscan enviar una señal de gobernabilidad en momentos de alta tensión. Tras cerrar la última semana con el dólar en alza y pérdida de reservas, Macri decidió dar el paso para tratar de frenar la sangría de divisas.

Si bien tenía pensado llamar y reunirse con Fernández en la semana, la gravedad de la situación aceleró los tiempos de la transición, que, según anticipó, "será ordenada". Mientras tanto, en el salón vip, donde se encontraban los funcionarios y los invitados especiales, el clima era "bueno", aunque con pena por "la oportunidad perdida", según comentó uno de los presentes.

"Quedamos ahí", se lamentó uno de los hombres de confianza del Presidente, que pese a la derrota mostró su disposición a continuar en la pelea en un futuro que no se imaginan muy lejano. Nadie esperaba el resultado final -la derrota por poco más de 7%-, lo que permitió bajar el nivel de tensión, sobre todo entre los funcionarios de la Nación y la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, en medio de ese clima de derrota un grupo estaba exultante. Con Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli a la cabeza, los dirigentes del macrismo porteño se destacaban por su alegría por encima del resto.

Con la reelección consumada, Rodríguez Larreta fue el primero en pisar el escenario en Costa Salguero y despertó la euforia contenida. "Hoy hicimos una elección histórica en la ciudad", sostuvo el único vencedor de la noche, que habló apenas pasadas las 21. A esa hora, el triunfo en primera vuelta del jefe de gobierno porteño ya estaba consumado.

En su discurso, Larreta no se olvidó de mandar un mensaje en dirección a la trinchera del Frente de Todos: "Siempre voy a estar abierto al diálogo y al consenso", sentenció.

Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Una hora después, fue el turno de la gobernadora María Eugenia Vidal, que subió con todo su gabinete al escenario. Emocionada, la mandataria provincial, que perdió a manos del kirchnerista Axel Kicillof, lanzó una arenga que provocó una de las reacciones más fuertes de las 1500 personas que estuvieron presentes.

"Dios me dio un descanso para que recupere mis fuerzas y volver a dar las peleas que haya que dar. Los voy a seguir defendiendo", sostuvo Vidal, que anunció que seguirá ligada a la provincia. En el final, aseguró: "No nos rendimos".

La gobernadora llegó acompañada por sus hijos, Camila, María José -que votó por primera vez en una elección general- y Pedro. También estaban sus padres, José Luis y Norma, y sus tres mejores amigas de la infancia.

Como sucedió en las PASO, cada grupo tenía su salón y pocos se animaban a cruzar los límites, como le sucedió al secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, que entró por error a la sala 2, donde está todo el equipo de Vidal. Algunos lo miraron con cara pocos amigos. "¡Uy, perdón!, me equivoqué", dijo, y abandonó raudo el lugar.

Salir a escena

Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Macri llegó a la sede de Juntos por el Cambio a las 21.55. Después de juntarse con su equipo, decidió salir a escena. "Quiero felicitar al presidente electo, Alberto Fernández. Acabo de hablar con él por la gran elección que ha hecho. Lo invité a desayunar mañana [por hoy] a la [Casa] Rosada, porque tiene que empezar un período de transición ordenada", dijo el mandatario. Ya habían pasado las 22 cuando el Presidente decidió hablar.

Macri agradeció a todos los que lo ayudaron "estos años". Pero también fue claro sobre lo que viene: "Tenemos que cuidar lo que hicimos. Hicimos cosas muy valiosas. Y no hablo solo de la infraestructura o de la mejora en la educación o la lucha contra el narcotráfico. Hablo de otra forma de relacionarnos, otra cultura del poder", aseguró.

Macri también le agradeció a Michetti, a la que presentó con una frase que llamó la atención de más uno de los presentes. "La perdimos en el camino", dijo el jefe del Estado. Finalmente, la vicepresidenta llegó para participar del final del acto.

"Quiero agradecerles de corazón a todos los argentinos que me acompañaron con su voto. A los que nos votaron les digo que en mí siempre encontrarán a una persona que siempre creerá en el diálogo. Siempre voy a poner el bien común por encima de todas las cosas", agregó Macri, ya en tono de despedida ante sus seguidores.

A diferencia de las otras elecciones, en las que el resultado le había sido favorable, esta vez no hubo conferencia de prensa de cierre. El encuentro con los periodistas quedó para hoy. Será después del desayuno entre el mandatario saliente y el entrante.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.