En Mar del Plata, Chiqui Tapia habló de las denuncias contra la AFA: “No estoy imputado”, dijo
En medio de las acusaciones por maniobras con fondos de la entidad, su presidente tomó contacto con LA NACION en el Balneario 12 de Punta Mogotes; su visión sobre el escándalo que lo tiene como protagonista y la reacción de la gente
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MAR DEL PLATA.- Eterna, más todavía bajo una primera tarde con 37 grados, se hace la caminata desde el restaurante hasta su carpa en el Balneario 12. En ese recorrido, antes y después de terminar el almuerzo, hay fotos, abrazos, pedidos de selfies, gritos de “Vamos campeón” y firmas de autógrafos. Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, avanza en sentido al mar rodeado de gente casi como un “rockstar”. Son menos de 100 metros en casi 10 minutos, por reloj.
“Son dos realidades distintas, la de los medios y la de la gente”, asegura a LA NACION sin mencionarlas, pero en clara alusión a las acusaciones en su contra que desde fines del año pasado llueven en la Justicia por irregularidades en la administración de la AFA y el manejo de sus fondos.
De hecho, las revelaciones sobre el recorrido de fondos de la AFA hacia distintas sociedades vinculadas a personas cercanas a Tapia y al tesorero Pablo Toviggino se acumulan casi a diario. “No le doy bola a lo otro, es lo mediático”, remarca, ya en el pasillo que conduce a su espacio de sombra. Aunque siempre, a cada par de metros, aparece alguien más con teléfono celular para posar y llevarse la foto.

Tapia es un visitante frecuente de cada verano en este parador de raíces futboleras que se encuentra exactamente en el medio del complejo de Punta Mogotes. En algún momento híper poblado durante cada arranque de enero por jugadores en actividad. Hoy, de neto perfil familiar, se mueven por allí varios ya retirados o dirigentes. Unos metros allá pasa Claudio “Turco” García, ex Huracán, Racing y seleccionado nacional. Un rato después llega Hernán Tillous, presidente de Aldosivi.
Atendió a LA NACION al paso y cordial, luego de almorzar. Advirtió que no tenía mucho para decir, pero hizo claras referencias a este momento que le toca vivir, con tapas de diarios, horas de televisión y radio y miles de posteos en redes que lo apuntan con responsabilidades sobre los desvíos de dinero del ente rector del fútbol argentino.
“¿Cómo lo llevo? Tranquilo, no estoy imputado, nada”, dice cuando por fin llega a destino: una carpa doble donde pasa la tarde con grupos de amigos y allegados, siempre en torno a una mesa de truco. Sin embargo, Tapia fue imputado en una causa por el fiscal en lo penal económico Claudio Roberto Navas Rial por la presunta retención indebida de tributos por unos $19.000 millones.
“A la tarde es peor”, dice sobre el tema de las fotos y los pedidos de autógrafos, que insiste que son una constante desde que llegó por aquí, hace unos días. “Me duelen las piernas de pararme y sentarme por las fotos, tengo las rodillas a la miseria”, describe.

Tapia reconoce que disfruta de esta cercanía con la gente, en este caso en el balneario donde hasta hace unos años se movía casi como uno más y desde que se obtuvo el campeonato mundial de fútbol en Qatar 2022 dice que estas muestras de afecto no paran. “Esta es la verdad”, afirma. En estos últimos días, por allí, también recibió saludos de funcionarios. Entre ellos Carlos Bianco, jefe de Gabinete del gobierno bonaerense que comanda Axel Kicillof.
El presidente de la AFA cuenta que durante esta permanencia en Mar del Plata se ha permitido salir a comer a varios lugares, en coincidencia con la trascendencia pública que ha tenido la investigación que rodea a contratos de la AFA. Y dice que siempre la respuesta de la gente la entendió positiva.
“A donde voy es igual”, remarcó sobre ese apoyo que agradece, siempre con menciones reiteradas a aquel título que hizo historia: unos por lo logrado, otros le comentan por el acierto de elegir y mantener a Lionel Scaloni al frente del plantel y alguno más que, a los gritos, pide más: “¡Vamos por la cuarta, Chiqui!”, vocifera un cliente desde el acceso a su pasillo que parece acompañarlo con la numeración. ¿Coincidencia?: es el 10.
Ya a la sombra, con un bronceado que brilla aún más en su rostro por la transpiración que dispara este horno que es la tarde marplatense, se descalza, pisa la arena e insiste a LA NACION que vive este momento con tranquilidad.

Si bien parece estar al tanto de todo lo que se publica, también deja en claro que poco se lo mencionan o refieren cuando anda por la calle, entra a un restaurante o, como en este caso, se mueve por el balneario. Por eso dice que “con lo otro (las denuncias y acusaciones) no pasa nada”.
“Lo único que me preocupaba siempre era la familia, pero los pibes ya están grandes”, explica y tras una pausa completa la idea: “Una vez que mis hijos están grandes, ya saben cómo tratar todo esto”, reafirma.
El Balneario 12 está repleto. En una temporada en la que entre susurros se advierte que la cantidad de turistas no es tanta como el año pasado y se escuchan primeras voces más firmes que hablan de la merma de consumo, en el ingreso al estacionamiento hay un cartel que dice “No hay más carpas”. Son más de 300, tienen valor de 80.000 pesos por día y hoy están todas ocupadas.
La fachada de este parador aparece dominada por imágenes de los campeones del mundo y las tres estrellas, que refieren a los títulos mundiales de Argentina en fútbol. La piscina tuvo trascendencia mundial porque el fondo tiene un mural de Diego Armando Maradona. Otro de Lionel Messi asoma, algo más desgastado, enaltece la cancha de fútbol 5. La misma donde el presidente de AFA, hace unos días, se animó a jugar un “picado”.

En la planta alta se montó un estudio de transmisión para streaming. Desde allí sale parte de la programación de verano de “AFA Play”, la plataforma oficial de la Liga Profesional de Fútbol.
Tapia, durante su permanencia en Mar del Plata, mantiene su rutina. Llega poco después de mediodía y se sienta en una mesa ubicada bien cerca de la barra del inmenso y remodelado salón comedor. Este lunes comió rodeado de casi una decena de allegados y amigos. En la mesa de al lado almuerza el responsable del parador, Augusto Digiovanni. El mismo que desde las redes sociales batalló en los últimos años para defender la propuesta turística de Mar del Plata por sobre Brasil u otros destinos.
Si bien es el momento en que menos se lo intenta incomodar, cada tanto pasa alguno con más coraje para interrumpirlo a Tapia entre bocado y bocado y pedirle por una foto o acercarle una camiseta para que firme. Eso se multiplicará luego, camino a la carpa, con decenas de paradas de quienes le salen al paso.

Ya la sombra y tras despedirse llama a LA NACION para que lo escuche a Valentín, de 5 años, hincha de Huracán que lo saluda y le canta de punta a punta una canción de tribuna: “San Lorenzo, vos sos ortiva…”, arranca y la canta completa. “Aguante Messi y aguante Wanchope (Ábila)”, le dice y Tapia larga la carcajada. Enseguida llega un pibe con su papá italiano, una camiseta de Argentina con el número 10 en la espalda y un fibrón que devolverá con su firma y dedicatoria: “Para el Tano, Chiqui Tapia”, estampa en mayúsculas.
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