Sin mencionarlo, Cristina Kirchner cargó contra Daniel Scioli: "Muchas veces hay que plantarse aunque no sea simpático"

La Presidenta se refirió a la toma de la autopartista Gestamp, en la localidad bonaerense de Escobar; "Es lindo sonreír siempre y decir a todo que «sí»", lanzó; también cuestionó a los trabajadores: "Las fuentes de trabajo no se defienden tomando fábricas"
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1 de junio de 2014  • 00:06

La presidenta Cristina Kirchner llevó el conflicto en una autopartista a una nueva disputa política con el gobernador bonaerense Daniel Scioli . Sin mencionarlo, Cristina Kirchner aprovechó ayer un acto en Río Gallegos para cargar contra el mandatario provincial: exigió que "las autoridades de la provincia se hagan cargo" y "pongan la cara" en la protesta en la planta de Gestamp, en Escobar.

"No puedo obviar una situación que se está viviendo en la provincia de Buenos Aires con un sector importante como el automotriz. Gestamp está tomada por nueve trabajadores. Nueve. Tienen paralizados a miles de trabajadores", comenzó la jefa del Estado, y al instante arremetió contra Scioli, cuando aún se desconocía que la provincia había dictado la conciliación obligatoria para detener el conflicto.

En clara referencia a la administración del gobernador, Cristina lanzó: "Les pido que se hagan cargo del problema y lo resuelvan". También les habló a los trabajadores en huelga, enfrentados con el gremio de Smata: "A los trabajadores les pido que cuiden la fuente de trabajo",

"Quería apelar a la buena voluntad de todos. Es lindo sonreír siempre y decir a todo que «sí». Pero cuando decís a todo que «sí», llega un momento en que tenés que decir a todo que «no» porque te quedás sin nada para hacer frente a las obligaciones que tenés", se quejó la Presidenta.

Muchas veces hay que plantarse aunque no sea simpático

Ayer, Cristina ordenó una reunión que llevó a cabo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich , en la que participaron el gobernador Scioli; la ministra de Industria, Débora Giorgi; el ministro de Justicia, Julio Alak ; el secretario de Seguridad, Sergio Berni ; la secretaria de Trabajo, Noemí Rial; el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, y el secretario general de Smata, Ricardo Pignanelli.

Buscaban una salida a la toma que protagonizaban desde el martes nueve trabajadores atrincherados en protesta por 69 despidos que definen como "encubiertos y arbitrarios". Ayer finalmente la provincia dictó la conciliación obligatoria para un conflicto que en los últimos días había afectado a distintas terminales automotrices de las cuales Gestamp es proveedora.

"Las fuentes de trabajo no se defienden tomando fábricas", criticó Cristina y apuntó contra los sectores de izquierda que apoyaban la huelga y se enfrentaron a la cúpula sindical, que dirige Pignanelli, hombre cercano al Gobierno.

"Muchachos y compañeros trabajadores, no hay toma del Palacio de Invierno [el que fuera sede, hasta la Revolución Rusa de 1917, de los zares]. Estamos en un mundo nuevo y el capital financiero ya no necesita explotar a nadie. A nadie le importa cuando cierran una fábrica. A nosotros nos interesa porque defendemos los trabajadores como nadie desde el general Perón", apuntó la Presidenta. Y pidió "no hacerle el juego a los que quieren cerrar la fábrica".

Defensa a Kicillof

Desde el escenario, que compartió luego de meses de disputa política con el gobernador santacruceño, Daniel Peralta la Presidenta defendió al ministro de Economía, Axel Kicillof , y el acuerdo alcanzado esta semana con el Club de París . "Muchos habían cuestionado la juventud del ministro, en realidad es un eufemismo para decir que lo que les molesta es la convicción, las ideas con las que se defiende al pueblo y los intereses de la patria", sostuvo.

Apuntó contra las críticas recibidas y contó que mientras esperaba el resultado de la negociación en la quinta de Olivos "se escuchaba que Argentina ganó por cansancio". Además, recordó que "cuando se comenzó a tomar la deuda del Club de París", ella tenía tres años y Kicillof "no había nacido". "Entonces, que nos vengan a criticar los que la concibieron, parece una broma", deslizó.

Durante la hora que habló, no hizo mención alguna al vicepresidente, Amado Boudou, que ayer quedó en el ojo de la tormenta luego de que el juez federal Ariel Lijo lo citara a declarar el 15 de julio por el caso de la ex imprenta Ciccone.

Además de Peralta, la mandataria compartió escenario con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. La jefa de Estado y el mandatario provincial habían cortado vínculos y relaciones hacía casi dos años. En febrero, en El Calafate, compartieron escenario en un acto, pero el saludo fue frío y distante.

El escenario compartido de ayer es un gesto que apunta a la reconstrucción de la relación entre el peronismo y el Frente para la Victoria en la provincia. No ignoran que urge reunirse en las boletas de 2015 para poder enfrentarse al radicalismo, especialmente al diputado Eduardo Costa, quien ya demostró una buena performance ante el peronismo dividido.

"Si la Presidenta estima que es positivo que yo esté, voy a estar, no tengo ningún inconveniente. Salvo que haya alguna cuestión en el medio, ustedes saben que la política a veces pone algún condimento", había dicho Peralta.

El acto comenzó con videoconferencias con las localidades bonaerenses de Capitán Sarmiento y Lanús y con la ciudad de Córdoba. En Capitán Sarmiento inauguraron una red de gas natural, en Lanús, el centro cultural Leonardo Favio; y en Córdoba, reequipamiento de aparatología médica en el Hospital Nacional de Clínicas dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba.

Luego, la Presidenta firmó convenios para obras de infraestructura en Santa Cruz: la pavimentación de 100 cuadras, la construcción de un sistema cloacal, la construcción de un acceso a Río Turbio desde la ruta nacional Nº 40, la ampliación y remodelación de un hospital (Comandante Luis Piedra Buena).

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