En Tucumán aportan datos sobre unidades del Ejército

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20 de octubre de 1998  

SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Desde la base de apoyo logístico de la Brigada de Infantería V (ex Arsenal Miguel de Azcuénaga), situada en las afueras de esta ciudad, se habrían enviado por lo menos en dos oportunidades, en 1994, municiones para armas semilivianas y para artillería con destino a Croacia.

Tal posibilidad surge de las declaraciones realizadas en esta ciudad por el teniente coronel (R) Domingo Gordillo, ex jefe de esa unidad, de origen tucumano, quien se desempeñó en la Guarnición Tucumán cuando era comandante de la Brigada de Infantería el coronel mayor Luis Hilario Lagos, ex jefe de un Batallón Ejército Argentino (BEA) destinado en misión a Croacia, y uno de los jefes militares que denunciaron la presencia de armamento argentino entre los insurgentes de ese país.

Lagos tuvo enfrentamientos con el jefe del Ejército, general Martín Balza, y, no obstante su brillante foja de servicios, debió solicitar su retiro al no ser promovido al generalato.

Curiosamente, en el ex Arsenal Azcuénaga, hace algunos años, hubo un incendio que hizo peligrar la Villa Mariano Moreno, situada en los terrenos posteriores, siniestro sobre el que no se dio ninguna información oficial ni se permitió el ingreso del periodismo.

Ahora, con las declaraciones de Gordillo, se han planteado interrogantes sobre los posibles envíos de munición a Europa.

Los envíos, consistentes en proyectiles calibre 762, para fusiles; 9 milímetros, para pistolas, y 105, para obuses Oto Melara, fueron entregados a partir de una orden impartida por el comandante de Arsenales, general Juan Carlos Andreoli, una de las víctimas del accidente aéreo registrado en Buenos Aires, cuando se precipitó a tierra e incendió un helicóptero del Ejército, en el Campo Argentino de Polo.

Otra entrega tuvo lugar, según Gordillo, dispuesta por el Estado Mayor del Ejército, por un acuerdo entre esa fuerza y Fabricaciones Militares, sin que pueda afirmar que se trataba de material obsoleto.

La munición fue transportada en seis camiones de una empresa civil, cuando normalmente los despachos se realizaban en vehículos militares y con las correspondientes precauciones.

En sus declaraciones, Gordillo dijo que no podía opinar sobre Balza, porque es su superior, ni efectuar denuncias, sino que su deseo era hacer pública esa extrañeza por hechos ocurridos en forma inusual. También negó pertenecer a línea interna alguna del Ejército o tener aspiraciones políticas. Gordillo se autocalificó como un militar tradicional.

Tareas privadas

Gordillo, que pertenece a tradicionales familias tucumanas, cuando aún se encontraba en actividad, tenía un quiosco de venta de cigarrillos y golosinas en un concurrido bar de Barrio Norte que, fuera de su horario de trabajo, atendía en forma personal. Actualmente, cumple tareas en una mutual privada.

Al ser mencionado en medios periodísticos de Buenos Aires como supuesto conocedor del controvertido caso de la venta ilegal de armas a Croacia y a Ecuador, Gordillo solicitó a la superioridad militar una aclaración sobre los aspectos que lo afectaban, sin lograrlo.

Hace poco, cuando Balza debía exponer ante la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, el Estado Mayor del Ejército invitó a Gordillo a acompañar al jefe castrense.

Viajó a Buenos Aires, pero cuando se hizo presente en el Congreso de la Nación, personal militar le ordenó esperar en un salón contiguo al lugar donde Balza realizaba la exposición ante los legisladores, en el cual esperó sin recibir explicaciones hasta que se retiró.

"No hubo atentado"

CORDOBA.- El gobernador Ramón Mestre (UCR) ratificó la postura que mantuvo el 3 de noviembre de 1995, apenas ocurrida la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, en el sentido de que no existió un atentado o un sabotaje.

A pesar de las versiones, denuncias e investigaciones que relacionan en la actualidad ese hecho con la venta ilegal de armas, el gobernador cordobés expresó: "Mientras no lo prueben, yo voy a seguir pensando que no hubo un atentado .

"No soy investigador -se atajó Mestre- ni conozco cómo funciona la Fábrica Militar. Simplemente, ante una opinión, pensé que el atentado no era posible porque hubiese sido un acto sumamente criminal. Yo no creo que haya argentinos que tengan conductas criminales."

El mandatario provincial insistió en que a pesar de las sospechas de que se trató de un atentado para ocultar las maniobras en la venta de armas, "eso no justifica tener una actividad criminal. Si eso sucede y se demuestra, hay que ser muy severos con quienes hayan actuado de esa manera", concluyó.

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