
Escribano en apuros
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LA PLATA.- Néstor Sarlo, escribano del gobierno de la provincia de Buenos Aires, imprimía al acto toda la seriedad que merecía. Leyó el escrito por el que Eduardo Duhalde nombraba a Osvaldo Lorenzo como ministro de Justicia y Seguridad. Inmediatamente, extendió su lapicera para que el mandatario estampara su rúbrica.
Le tocaba luego firmar a Lorenzo. Sarlo levantó la vista y miró fijo al presidente de la Suprema Corte, Héctor Negri. El magistrado ni se inmutó. Sarlo, desconcertado, le hizo una seña para que se acercara. Negri miró sobre sus hombros con cara de ¿a mí me llama?
La sorpresa corrió nerviosa entre las doscientas personas que presenciaban el acto.
José María Díaz Bancalari, ministro de Gobierno, tuvo que poner las cosas en su lugar. Por lo bajo, le habló al escribano. "Ese no es el ministro. El que asume es el que está parado al lado del gobernador". Un leve tono carmesí subió por el rostro del escribano que, como si nada hubiese pasado, entonces sí invitó a firmar al hombre de barba que había confundido.





