Alberto Fernández se reunió con Baltasar Garzón y Hebe de Bonafini para desactivar conflictos

Baltasar Garzón, junto al Presidente, en la audiencia de ayer en la sede gubernamental
Baltasar Garzón, junto al Presidente, en la audiencia de ayer en la sede gubernamental Fuente: Reuters
El juez español tomó distancia de los procesos extrajudiciales contra periodistas que promueve Barcesat
Gabriel Sued
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21 de enero de 2020  

El presidente Alberto Fernández dedicó ayer sus primeras horas en la Casa Rosada a contener situaciones delicadas que amenazaban transformarse en problemas para el gobierno nacional.

Primero recibió al exjuez español Baltasar Garzón, que era mencionado como miembro de un tribunal no gubernamental con sede en España que iba a llevar adelante un "juicio ético" contra periodistas de la Argentina y de otros países de América Latina, y después almorzó con la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, disgustada por la negativa del Presidente a denunciar la existencia de "presos políticos".

Aunque los invitados se fueron sin hacer declaraciones, todas las partes hicieron saber que los encuentros en la Casa Rosada habían sido positivos.

El día anterior a emprender su primer viaje internacional como presidente, Fernández logró así acortar el listado de dificultades que enfrenta su gestión, al menos por el momento.

La visita de Garzón sirvió para tomar distancia de una situación controvertida.

Horas después de reunirse con el Presidente, el exjuez se encargó de que se precisara que él no forma parte del juicio contra el lawfare, una iniciativa que en la Argentina promueve el abogado Eduardo Barcesat.

Fernández y el juez Garzón ni siquiera hablaron del tema, dijeron en la Casa Rosada, pero la presencia del exmagistrado en Balcarce 50 forzó la publicación de una aclaración por parte del tribunal que llevará adelante el proceso, en Madrid.

"Con motivo de una serie de inexactitudes publicadas recientemente y para que no queden dudas en cuanto a la composición del tribunal, aclaramos de manera expresa que el Sr. Baltasar Garzón no forma parte del mismo", manifestó el Tribunal de Acción Común (CAT, por su nombre en inglés), en un comunicado oficial.

Lo extraño es que el propio Garzón se atribuyó en noviembre pasado la creación del tribunal en su sitio web.

El exmagistrado pidió que se publicara esa aclaración para evitar una mala interpretación de su reunión con Fernández, que ya expresó que no está de acuerdo con ese tipo de procesos. "Es obvio que no comparto nada de eso", respondió la semana pasada ante una consulta del columnista de LA NACION Joaquín Morales Solá.

Garzón pasó por la Argentina camino a Chile, donde participará hoy del Foro Latinoamericano de Derechos Humanos.

Otro de los participantes de ese encuentro, el excandidato a presidente chileno Marco Enríquez Ominami, sirvió de nexo para que se reuniera con Fernández, a quien tenía ganas de conocer. En su llegada a la Argentina, se enteró del revuelo que se estaba generando por su participación en el proceso contra periodistas que se llevaría adelante en Madrid.

La otra reunión

El encuentro con Hebe de Bonafini fue más extenso y tuvo un objetivo claro: limar asperezas.

La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo había presionado la semana pasada al Presidente, por medio de una carta pública, para que definiera si estaba con el "Poder Judicial, mayoritariamente corrupto, o con los presos políticos".

Fue un día después de que Fernández negara la existencia de "presos políticos" en la Argentina.

El Presidente no respondió la carta pública de Bonafini y optó por invitarla a almorzar para explicarle su posición.

En el almuerzo, el Presidente repitió sus argumentos jurídicos: "Un preso político es una persona que fue detenida sin un proceso. En la Argentina lo que hay son detenidos arbitrarios, que es otra cosa. Es gente que podría soportar sus procesos en libertad, pero los detienen porque son opositores".

Por fallas en uno de los ascensores de la Casa Rosada, Bonafini debió cruzar el Patio de las Palmeras, zona custodiada por los periodistas acreditados. Pero no quiso hacer declaraciones.

"Son diferencias semánticas. No hay ningún problema con Hebe. Ella es libre de opinar como le parezca", dijeron en el entorno del Presidente después del encuentro.

Desde la Asociación Madres de Plaza de Mayo afirmaron que fue una "muy buena reunión".

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