Ginés González García: "Desde el peronismo estamos retranquilos con Pichetto, no se lleva ningún voto"

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12 de junio de 2019  • 21:27

"¿Qué sentirá alguien cuando se cambia tanto de lugar? Sobre todo cuando es un lugar que no es un matiz del peronismo sino que se va al antiperonismo. Pensé: ¿cómo se sentirá él?". Así analizó Ginés González García, exministro de Salud de Néstor Kirchner y miembro de la comisión política de Unidad Ciudadana, la decisión del senador peronista Miguel Ángel Pichetto de incorporarse a la fórmula de Cambiemos como vicepresidente del presidente Macri.

El también exministro de Salud de Duhalde en la Provincia de Buenos Aires y de Néstor Kirchner hasta 2007, miembro del Partido Justicialista nacional, fue entrevistado por Luciana Vázquez en La Repregunta por LN+. El peronismo republicano versus peronismo autoritario, la figura de la expresidenta Cristina Kirchner, el aporte de Alberto Fernández a la fórmula presidencial, el debate sobre el aborto y el posicionamiento de la fórmula Fernández - Fernández y Cambiemos como el antiperonismo fueron algunos de los temas tratados en esta conversación.

-Cuando se dio el triunfo en Córdoba, Schiaretti dijo que estaba a favor de un "peronismo republicano". Muchos se plantean si algo así es posible y, cuando sostienen que sí, lo remiten al peronismo renovador de Antonio Cafiero, entre otros, del que fue parte usted como ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires: ¿Por qué ese peronismo fue renovador y republicano?

-Primero, porque estaba Antonio, que era una persona que creía en todos los términos republicanos. Su gran admirado, además de Perón, fue Alfonsín. En ese sentido, me impresionaba el respeto habiendo sido el que origina la caída del radicalismo porque vence en la provincia de Buenos Aires. Me impresionó siempre la relación de respeto que tenía con Alfonsín. Después porque todas las prácticas de la Renovación, las elecciones, las formas, él fue una verdadera renovación en el peronismo.

-Porque había dentro del partido un ejercicio democrático de elección de candidatos, por ejemplo...

-Sí. En general hoy en día no es tan así en la mayoría de los partidos. Veamos el show de elecciones que hubo en las últimas horas.

El análisis político de Ginés González García

21:32
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-Además había en la Renovación Peronista una confianza en los valores de la democracia liberal, republicana, representativa y en división de poderes. Eso estaba muy instalado, no era el peronismo corporativista de Perón, ¿no?

-También teníamos componentes de comunidad organizada. Yo por ejemplo hice el pacto social de la salud, que algunos dicen que era corporativista. Era sumar debilidades porque fortalezas no tenía ninguno y teníamos que trabajar con todo el sector. Esto con la gobernación Cafiero. Después fue la mesa del diálogo con Duhalde. Pero siempre hubo un espíritu de llamar y sumar más que fortalezas, debilidades en los momentos difíciles en Argentina, como fue la gobernación de Cafiero. Casi nadie se acuerda, pero nosotros tuvimos casi un 4 mil por ciento de inflación entre el final de Alfonsín, que implica su salida y el inicio de Menem, que fue terrible. Sin embargo, trabajamos. En ese tipo de esquemas siempre reaccionamos buscando corporativismo según los que descalifican pero era sumar la energía de toda la fuerza que le quedaban a la sociedad. Ahora vamos a tener que usar una receta igual o parecida.

-Con esa memoria histórica de un peronismo capaz de revisarse, renovarse y modernizarse internamente, plantear un diálogo con otros sectores y construir un consenso, hoy usted apoya la fórmula de Unidad Ciudadana, Fernández-Fernández, desde el Partido Justicialista nacional. ¿Extraña ese peronismo republicano de Cafiero?

-Estoy en la comisión de acción política. Mi función hoy es la organización y coordinación de los equipos de la Unidad. Muchos son amigos, de la historia, muchos con un perfil más técnico. Son más de 500. Me encanta la mística, el compromiso, las ganas. Estamos tratando de hacer lo que decía Antonio: crear futuro. Es lo que trató de hacer siempre el peronismo, que es modificar y hacer un futuro. Más que detenerse en las diferencias, que después de vidas largas y 50 años de política suele ver, hay que ver las coincidencias en un momento de fractura de la nación Argentina y de muchas dificultades y creo que esta es la receta. No sé si es renovadora, cafierista o peronista, pero es lo que hago yo y represento al partido haciendo eso.

-Fuiste un ministro de Salud importante dentro del kirchnerismo y luego embajador de la gestión de Cristina Kirchner en Chile. En relación a esta capacidad de consenso que le atribuís al peronismo, ¿cuál es tu evaluación de esa capacidad por parte de la figura de Cristina?

-Yo creo que ella, sabiendo que era blanco de mucho disenso y de mucho consenso también -porque no hay nadie en Argentina que tenga mayor consenso que Cristina- ha dado un paso al costado muy interesante. Estar fuera de la ciudad en el último día de las negociaciones muestra realmente qué contribución está haciendo a esta construcción de un consenso. No creo que tengamos que tener unidad de pensamiento pero sí en los puntos fundamentales. Argentina está en una situación muy complicada.

-Cristina fue muy crítica del PJ nacional, del cual usted es parte. ¿Cómo recibe este acercamiento suyo?

-También es cierto que el partido estuvo en manos raras, intervenido. Fue a veces un membrete. Nosotros no es que queramos ser un ser vivo, activo y tremendo que cambie la historia pero sí queremos hacer que sea un instrumento más del movimiento para construir futuro. Estamos en armonía. Acá ninguno habla mal de ninguno, estamos a puertas abiertas. En un momento en que se da mucho la confrontación como mecanismo de acción política, nosotros no lo hacemos, no lo hago yo ni Gioja.

-¿Cómo ven desde el PJ la incorporación de Alberto Fernández como candidato presidente?

-Fue una sorpresa por un lado. Y por otro lado, bien. El es un hombre de Estado, conoce los repliegues más profundos del poder. Ha estado en ese lugar. Es un tipo que tiene capacidad de sobra.

-¿Puede ser eso un problema que conozca esos resquicios del poder? Porque en esos lugares suceden cosas oscuras también...

-No, yo creo que es un tipo negociador, con buena relación con casi todos los sectores. Tiene una actitud bien abierta. Es un tipo apto para estar en ese rol. Es difícil estar sentado en el sillón.

-¿No le preocupan las acusaciones que hizo contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, como por ejemplo en el tema del memorándum con Irán?

-Se fue enojado. Particularmente ese tema, creo que no tiene ningún sentido ese juicio a la expresidenta. Ninguno. No lo dejan ni ir a hablar al jefe de Interpol. Pasó por el Congreso. Pero bueno, los enojados a veces dicen cosas.

-¿Coincide con Eugenio Zaffaroni con que, de ganar el kirchnerismo, habría que revisar algunas sentencias en las causas en las que son acusados dirigentes kirchneristas?

-Yo no soy un hombre de la Justicia. Lo que sí veo que la Justicia así no puede seguir. Hoy es el poder más devaluado de la Argentina. Hay que hacer un esfuerzo para que cambie y recupere credibilidad. Es obvio que necesitamos justicia pero es obvio que esta Justicia no tiene la aprobación de casi nadie, salvo de los que viven en Comodoro Py. Entonces algo habrá que hacer. No sé si el instrumento es ese. No tengo el expertise jurídico. Pero creo claramente que a futuro, uno de los cambios fuertes que hay que hacer es el de la Justicia.

-Esa Justicia también sobreseyó a la expresidenta en relación a sus declaraciones juradas

-No quiero hablar de ningún hecho particular porque no conozco. También sobreseyó a Macri.

-¿Pero es mala cuando sobresee al propio y buena cuando sobresee al opositor?

-Ha hecho cosas que te das cuenta que está relacionada con el poder. Cuando estás sentado, sos todo y cuando estás afuera, te atacan o lo usan para atacarte. Hoy hay demasiados escándalos que sumergen a la justicia.

-¿Qué responsabilidad tienen las distintas gestiones, en especial la kirchnerista y la duhaldista, en esa Justicia?

-No lo sé, nunca ha sido mi tema. Pero hoy tenemos un conflicto serio de la sociedad, no ya de los políticos, con la justicia. La justicia más que es un instrumento de la justicia es un instrumento de la política, y se hace política a través de la justicia. A veces hay un medicamento que cuesta muchísimo y el juez dice que hay que comprarlo y que se hizo justicia. Pero es justicia al individuo pero no hacen equidad porque con esto no hay forma del darle al otro. La idea de lo que es justo no es equitativo muchas veces, y son discusiones de fondo que no pasan sólo en Argentina. En todo el mundo pasa.

-Lo llevo al campo de la salud. Siempre tuvo el horizonte de la salud reproductiva, como por ejemplo la entrega de preservativos y anticonceptivos, la educación sexual y además siempre estás a favor de la legalización del aborto y de la despenalización del aborto. ¿Cómo ve la postura del candidato a presidente Alberto Fernández que dijo que está a favor de la despenalización pero que no hay necesidad de avanzar tan rápido en la legalización?

-La Argentina no cumple las leyes que ya están. Por ejemplo, para implementar la ley de salud reproductiva, por la que pelee en 2002 con Duhalde, me costó una barbaridad. Era darle a las mujeres más débiles socioeconómicamente que tengan primero la información y luego, los mismos insumos que cualquier mujer va a la farmacia y se los compra, porque no era algo prohibido. Hubo una oposición cerrada que decía: 'gratis y a los pobres no; al resto, sí'. Ahí hubo una primera discusión. Después, que se cumpla la ley de interrupción legal del embarazo. Hice protocolos en 2007, pero hay muchas provincias que todavía no se adhieren al protocolo y no quieren cumplir la ley, entre ellas la provincia de Buenos aires. No quieren cumplir la ley. Hay un margen muy grande primero con la legislación que hay. Con respecto al otro tema, que se cambie la ley es decisión del Legislativo, no del Ejecutivo. Yo lo dije cuando no lo decía nadie y mantengo la postura.

-En ese sentido, la figura del presidente es clave para alinear tropas. Maruicio Macri abrió el debate, pero al no jugarse en una posición...

-Alberto sí se ha jugado en cuanto a lo que opina.

-Pero le puso un freno...

-Lo que pasa es que hay demasiados temas de confrontación. Este empezó como un debate muy inteligente, me gustó como empezó, y terminó en un combate. Pintarse la cara, agresiones de un lado y del otro.

-¿Le pareció problemática la forma en que las feministas, las mujeres y la calle participa en el debate te parece problemática?

-No, me parece que es una confrontación que algunos sectores lo están usando por política o por religiosidad o lo que sea. Yo mantengo mi postura. Pero creo que desde el Ejecutivo primero te tenés que encargar primero de lo que ya es ley. Segundo, no poner este tema enseguida en agenda para no ser tema de confrontación. Esta es la diferencia con la postura de Alberto.

-Entiendo esta necesidad de encontrar un tempo político en relación a un futuro gobierno. Ahora, el kirchnerismo estuvo 12 años en el poder, con mayorías parlamentarias, y la ex presidente mujer no alentó el debate por la legalización del aborto cuando pudo haber pasado con éxito si sus diputados y senadores se alineaban. ¿Le reprocha esto a Cristina?

-No, no. Siempre fue un tema de confrontación. Nosotros hicimos la ley de salud reproductiva, la Ley de Educación Sexual, los protocolos.

-Pero la legalización, Cristina la frenó sistemáticamente.

-No, yo no creo que la frenó. Y cuando no la frenó, no salió igual. Es decir que la cuestión tenía dificultades. No me voy a poner en la cabeza de la ex presidente pero siempre te dicen lo que te faltó pero la verdad que hiciste más que nadie. Yo he sido ministro y he dicho lo que dicho cuando no había pañuelos verdes y nadie me dijo pará, no digas más nada. Al contrario, . les pregunté a ella y a él que si generaba un conflicto con la iglesia, trataba de atenuarlo. Me dijeron que haga lo que tuviera que hacer. Eso para mí fue soberano.

-En el debate del año pasado, CFK finalmente dio su voto positivo como senadora, pero después convocó tanto a los pañuelos verdes como celestes para sumarse a sus filas. ¿Cómo ve esta convocatoria que de alguna manera legitima la posición de los que están en contra de la legalización del aborto?

-No creo que legitime. Tiene que ver con que los argentinos tienen que estar unidos por eso no hay que poner temas que han sido factor y razón de división. De la misma manera que los pañuelos verdes y el feminismo y todo lo que fue el movimiento metido mucho con el tema aborto, para mí es de las cosas más importantes sociólogicamente que pasaron en la Argentina en los últimos años, también me sorprendió la reacción increíble de las iglesias, las concentraciones, la violencia ir a los hospitales a impedir que se ejecute la ley que ya está, los abortos legales, la resistencia a la educación sexual, en esta provincia no se hace, el protocolo lo borro. La actitud de Vidal echando a la ministra cunado se adhirió a la interrupción legal del embarazo. Era un tema político. Yo creo que la Argentina no está para agitar controversia; está para sumar.

-¿Qué pasaría si el debate por el aborto llega al senado nuevamente con CFK como vice y tiene que desempatar?

-Creo que ella ya votó y va a volver a hacerlo de esa manera. No puedo hablar de alguien pero ya votó. Pero el Senado está con provincias muy conservadoras, Jujuy, Tucumán, de distinto signo político. Las iglesias lo han tomado como un tema central. Se han exacerbado determinados fanatismos que no tienen que ver con lo que pasa en el mundo desarrollado, con proteger a las mujeres más débiles, a las muertes evitables. Yo no cambio nada pero creo que tenemos muchísimo que hacer cuando seamos Ejecutivo para evitar embarazos no deseados y después, con la legislación vigente, aplicarla porque hoy no se cumple.

-¿Avanzarían con la legalización del aborto en caso de ganar las elecciones?

-No dependerá de mí sino de los senadores. Si estoy yo, por supuesto que sí.

-¿Qué piensa de Miguel Ángel Pichetto?

-Hoy pensé en eso. Cómo un tipo que pasó tantos años en un lugar, ¿qué sentirá cuando se cambia tanto de lugar? Sobre todo cuando es un lugar que no es un matiz del peronismo sino que se va al antiperonismo. Pensé cómo se sentirá él.

-Monzó está también en Cambiemos

-Sí, Monzó lo hizo antes. Pero es menos protagónico, es más reciente. En el caso de Miguel, pasaron 25 años. Fue duhaldista, menemista, kirchnerista. Mucho fue siempre. Me pregunto qué hará con un gobierno tan anti peronista y que basa su clientela electoral en el antiperonismo.

-¿No puede disparar una autocrítica por parte del peronismo? ¿Qué hace que un peronista histórico encuentre bases de institucionalidad, porque es uno de los argumentos que plantea Pichetto, en una agrupación que se plantea antiperonista? ¿Quizás el peronismo se ha convertido en una fuerza política poco democrática y poco republicana en alguna de sus versiones?

-Eso me parece que es una excusa. Se queda sin Senado, se queda sin senadores porque los senadores claves responden a los gobernadores que dijeron en dónde estaban, con la fórmula Fernández-Fernández. Se queda sin Alternativa Federal porque explota. se quedó sin nada. No tiene reelección. Se termina el Senado ahora. Me parece que tiene mucho de especulativo. Se quedó sin nada. ¿Qué tiene como horizonte electoral? No tiene voto propio.

-¿Y Schiaretti? ¿No está más cerca de la fórmula Macri-Pichetto que de la fórmula de CFK?

-Schiaretti tiene un lío en su provincia cuando le dicen cómo vas a votar antiperonismo habiendo una fórmula peronista que es Fernández-Fernández. La tiene con su estado mayor, con (Carlos) Caserio.

-Córdoba le ha dado buenos votos a Cambiemos en las nacionales...

-Sí, le ha dado buenos votos a Macri en la anterior pero seguro no le da nunca más esos votos. Primero, perdieron la capital y grandes ciudades. El oficialismo está perdiendo todas las grandes ciudades. La única que no ganó es Tucumán porque el candidato es peronista. Es toda una tendencia nacional. Pero con lo de Pichetto, desde el peronismo estamos re tranquilos, no sentimos que se lleve ningún voto.

-¿No le llama la misma atención el acercamiento de Alberto Fernández a CFK que ha sido tan salvajemente crítico?

-Pero eso se da dentro del mismo partido, no del antiperonismo. Pichetto se fue con Macri que personifica el antiperonismo. Es difícil: yo no sé cómo me sentiría por más que me diga a mí mismo que soy republicano.

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