
Gral. Juan Alberto Pita
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El fallecimiento
En el cuarto de siglo que corrió entre la Revolución Libertadora, en 1955, y el fin del último gobierno militar, en 1983, el general Juan Alberto Pita actuó como enlace habitual entre el Ejército y los partidos políticos y los sindicatos.
Dos dirigentes de fuerte predicamento dentro de la civilidad democrática figuraron por años entre los interlocutores habituales de Pita. Uno fue el líder radical Ricardo Balbín y otro, el intelectual más influyente en la social democracia actuante con posterioridad al derrocamiento del presidente Perón: el profesor Américo Ghioldi.
Pita murió días atrás, en La Plata, donde tuvo actuación inmediatamente después de los hechos de armas de septiembre de 1955. Lo unía una relación de confianza directa con el jefe del Estado Mayor General del Ejército, general Luis Leguizamón Martínez.
Pita ejercía funciones en el Regimiento 1 de Infantería Patricios cuando se produjo la frustrada revolución de 1951. Varios de los jefes y oficiales comprometidos con la revuelta encabezada por el general Benjamín Menéndez fueron alojados en aquella unidad. Y fue su actitud caballeresca con estos militares detenidos lo que valió a Pita un reconocimiento especial años más tarde, en circunstancias políticas y militares que habían cambiado drásticamente.
En la primera parte de los años setenta se desempeñó como jefe de Prensa del Ejército, y al comenzar el llamado Proceso fue designado interventor de la Confederación General del Trabajo. Ocupaba ese cargo cuando un grupo terrorista lo secuestró, el 29 de mayo de 1976. Estuvo más de medio año cautivo hasta que pudo huir.
Al momento de la restauración democrática, en diciembre de 1983, era gobernador de Corrientes, provincia en la que había nacido, en 1924.



