
Hesayne: El Gobierno no defiende la vida
Aseguró que las relaciones con el oficialismo "son pésimas"
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-¿Qué querés ser cuando seas grande? - le preguntó el sacerdote, y Miguel Esteban Hesayne, aún adolescente, respondió:
-Militar.
-¿Por qué no te hacés curita, como yo?
-...
El vacío de la respuesta quedó haciendo eco durante un año y resonaba cada vez que Hesayne entraba en la catedral de Azul. En su persistencia, Hesayne ve "la intervención de Dios".
Un año después, el párroco Luis Actis le planteó la misma pregunta y él respondió: "Sacerdote".
El 12 de diciembre último se cumplieron 50 años de su ordenación, en 1948, junto con otros trece sacerdotes. Hoy sólo quedan siete.
El medio siglo le deparó el nombramiento como obispo de Viedma, en 1975, y, por encima de los títulos, una suerte de conversión en su modo de concebir el sacerdocio.
Como uno de los resultados de ese proceso están sus críticas a lo que considera contradicciones en el discurso del poder.
-¿Por qué dijo que el Papa no debería recibir a Menem?
-Dije que como cabeza de la Iglesia no tendría que recibirlo si Menem no está dispuesto a convertirse al Evangelio. Jesucristo no recibió a Herodes porque entendió que Herodes lo quería utilizar.
-¿Cómo debería convertirse Menem?
-Cumpliendo con la justicia social y el cuidado a las clases más desprotegidas.
-¿El Papa avala la política económica al recibirlo?
-Son entrevistas protocolares entre jefes de Estado. No se las puede utilizar para decir que se avala algo.
-¿Se considera opositor?
-No. Se trata de anunciar la doctrina social de la Iglesia y aplicarla en concreto. El Gobierno y Menem se pronuncian católicos y yo, como obispo, tengo la obligación de cuidar si la doctrina se cumple. Distinto sería si no se declararan católicos.
En una de sus escapadas a Buenos Aires desde Azul, donde es cofundador, con Beatriz Abadía, del Instituto Secular Cristífero, Hesayne, obispo emérito desde 1995, rememora su medio siglo de vida sacerdotal. "Los años 60 fueron de reflexión y crisis. Hacia 1966 tomé conciencia de esa crisis. ¿Para qué era sacerdote? Trabajaba en la formación de jóvenes en la Acción Católica, pero veía que ese trabajo no cambiaba la historia. Venía de una Iglesia un tanto triunfalista, formado en el culto."
Regreso a las fuentes
En la década del 60 ocurrió lo que llama "el gran acontecimiento del Concilio Vaticano II". "Fue una vuelta a las fuentes de la Iglesia, a la evangelización del mundo. Entonces empecé a vivir una Iglesia suspendida en la Trinidad, pero volcada al hoy concreto. Jesucristo es servidor de todos los hombres y de todo el hombre en todas sus dimensiones: personal, familiar, económica, cultural. Cuando lo descubrí, logré ver la dimensión del sacerdote y traté de llevar a la práctica, por todos los medios, las orientaciones del Concilio. Hacer surgir la presencia de Jesucristo en medio de la historia y anunciarla con palabras, signos y hechos."
En las décadas del 70 y del 80 encontró la misión sacerdotal en la "evangelización de los pobres a la manera de Jesucristo". Ese fue el proceso invisible que, al discurrir, dejaba una huella visible en homilías, cartas, gestiones y declaraciones públicas.
Desde el Obispado de Viedma, donde se jubiló, en 1995, formuló duras críticas al Proceso y procuró salvar la vida de desaparecidos ante las autoridades del V Cuerpo de Ejército, en Bahía Blanca.
La política económica del menemismo encontró en él a uno de sus máximos cuestionadores. Hesayne y un puñado de los llamados obispos progresistas arruinaban la imagen de idilio Gobierno-Iglesia trabajosamente gestada por funcionarios y obispos menemistas con buena llegada al Vaticano.
-¿Cómo son hoy las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia?
-Son pésimas, porque la política económica viola los derechos elementales del hombre en la Argentina. El Gobierno intenta mantener relaciones político-diplomáticas excelentes con el Episcopado. De hecho, no es así en lo que respecta a la mayoría de los obispos, que consideramos que somos responsables de la comunidad dañada en su alimentación, su salud y su educación.
Problemas que algunos, no Hesayne, consideran materia de la política y la caridad. "La mayoría de los obispos, que conocemos el hambre de nuestros fieles, consideramos que el hambre y la enfermedad es un problema material, pero a la luz de nuestra fe cristiana, es todo un problema pastoral."
-¿No hay cierta complicidad del Episcopado, o de algún sector del mismo, en la relación con el Gobierno?
-Podría parecer como complicidad. El Gobierno dice que defiende la vida porque es antiabortista y recibe felicitaciones y aplausos de ciertos hombres de la Iglesia argentina y del Vaticano. Pero defender la vida y luego violarla no es defenderla.
-¿Violarla?
-Escuché a unas madres cuestionar: "¿Para qué se defiende la vida en el seno materno, si después no podemos mantener a nuestros hijos con vida?" El Gobierno juega con una ambigüedad. Dice defender la vida en el seno materno, pero no dice desde el nacimiento hasta la muerte. Al contrario, este Gobierno no cumple con la justicia social y es responsable de la muerte de los niños, de la enfermedad de los jóvenes, de la muerte prematura de los ancianos, hechos todos que aumentan en nuestro país. Hay muertes prematuras, hay madres y ancianos desnutridos. Proponer el día del niño por nacer es una hipocresía que clama al cielo.
-¿Qué se necesita para una renovación de la Iglesia?
-La formación de un laicado maduro en la fe y tomar la dirección que decidió Jesús: de los pobres a todos, es decir, la preferencia por los pobres, que es la única opción evangélica. Puebla asumió reparar el olvido que ha tenido a veces la Iglesia de esta opción evangelizadora. Por eso me dedico a la formación en el Instituto Cristífero de laicos y laicas consagrados a la formación de laicos en general.
-¿Cuál es su mayor preocupación sacerdotal hoy?
-Que haya una injusticia social tan extendida en nuestro pueblo y que no se haya descubierto la dimensión social de la Iglesia en la fuente de la vida cristiana, que son los sacramentos. Me preocupa que a la fuente del altar se acerquen víctimas y victimarios violadores de los derechos humanos, y los causantes de la pobreza junto con los pobres. A los corintios, San Pablo les dijo: "Lo que ustedes celebran no es la Cena del Señor (la misa), porque unos comen y otros no comen". Quería decir que esas misas eran inconclusas, no cumplían con el objetivo último de la fraternidad y de hacer la comunión.
El martirio de monseñor Angelelli
Hesayne ha reclamado por escrito al Episcopado que "encare como tal que se dilucide el asesinato de Enrique Angelelli", ex obispo de La Rioja, ocurrido durante el Proceso.
"Lo suyo fue un martirio, y con motivo del jubileo del año 2000, el Papa pidió a las iglesias que rescaten a sus mártires. Podrán decir que es imposible hallar a los culpables y que el expediente judicial está "cajoneado" en algún tribunal del país", dijo el obispo.
"Entonces, ¿qué mártires tendríamos, si a los del Imperio Romano se los mataba porque las autoridades siempre los encontraban "culpables" de algo?" Según Hesayne, hay pruebas de que Angelelli fue asesinado en lo que, al principio, se quiso presentar como un accidente automovilístico.
"El era consciente y dijo que no quería salir del país para que no le tocaran sus ovejas. Una de nuestras glorias del sacerdocio es Angelelli."





