Indagará a Tapia y Toviggino: quién es Diego Amarante, un juez de perfil severo y alejado de los operadores judiciales
El magistrado citó a indagatoria la cúpula de la AFA por evasión; hijo de un militar, cercano a la policía y a la embajada de los Estados Unidos
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Lejos de los espacios donde se mueven los operadores judiciales y con fama de severo ante el narcotráfico, el juez Diego Amarante es el primero que citó a prestar declaración indagatoria como sospechosos de evasión fiscal a la Asociación del Fútbol Argentino y sus máximas autoridades, Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino.
Amarante es un hombre de los tribunales, donde ingresó como auxiliar y escribiente −cuando estaba estudiando en la facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA)− en distintos tribunales orales en lo penal económico y en juzgados nacionales.
Luego trabajó en la Cámara Federal de Casación penal, el máximo tribunal penal del país con el entonces camarista Eduardo Riggi; era su relator. “Mano dura”, resumió uno de sus colegas ante LA NACION para referirse a ambos.

Su carrera se la debe a Riggi, el juez a quien Alberto Fernández no le quiso dar un nuevo acuerdo cuando llegó a los 75 años. En la Casación estuvo 15 años, entró como empleado y salió como juez.
Llegó a juez en lo Penal Económico N° 5 el 22 de diciembre de 2014, cuando gobernaba Cristina Kirchner.
Hijo de un militar, Amarante tiene 51 años y defendió a su padre en una causa por violaciones a los derechos humanos en la que fue sobreseído, a comienzos del kirchnerismo.
Tiene particular empatía con los uniformados y comprensión por las fuerzas policiales con las que le toca trabajar, dijeron sus allegados a LA NACION.
Cercano a la Embajada de los Estados Unidos, no se pone colorado si le toca trabajar con la DEA u otras fuerzas extranjeras en la medida en que la información sea buena y le permita ir para adelante, señalan quienes conocen su pensamiento. También lo consideran equilibrado en sus análisis ante los planteos de la ARCA.
Es duro con sus imputados, aunque en particular en las causas de narcotráfico, coinciden en afirmar funcionarios del fuero penal económico.
Su severidad, que en ocasiones podía transformarse en desequilibrios en contra del imputado, le mereció que la Cámara de Apelaciones le hiciera algunos comentarios.
Su máximo enfrentamiento con la Cámara de Apelaciones ocurrió el año pasado, en una causa por drogas donde insistía para procesar a los acusados, y el tribunal le pidió que siguiera investigándolos antes de decidir.
Tanto fue y vino el expediente desde la Cámara que, al final, cansado, Amarante sobreseyó a los imputados y le preguntó por escrito a sus superiores si pretendían como prueba una foto de los acusados sentados encima de la droga. Un arrebato.
Quienes lo conocen en los tribunales, dijeron a LA NACION que Amarante es ajeno al submundo de las operaciones y los operadores judiciales, rasgo que compartiría con el fiscal de la causa, Claudio Navas Rial. Un dato relevante en esta causa donde los acusados de la AFA no sólo tejieron fuertes vínculos con jueces y fiscales, a los que incorporaron a los tribunales internos de disciplina, sino que también se valieron de influyentes personeros para acercar su punto de vista, con “alegatos de oreja” que pretenden dejarlos mejor parados.
Casos de alto perfil
Amarante tuvo causas de alto perfil, como la que le tocó contra Susana Giménez, denunciada por la entonces AFIP por presunta evasión fiscal relacionada con el impuesto sobre los Bienes Personales del ejercicio 2019. La sobreseyó al evaluar que no existió una conducta engañosa o ardidosa configuradora de un delito penal tributario. Confirmaron su fallo.
Procesó al extitular de la AFIP Ricardo Echegaray por contrabando de un vehículo en una causa donde intervino en la importación de un auto para la embajada de Taiwán, que no era un país reconocido como tal. Echegaray fue absuelto en el juicio oral.
También procesó a Fabián de Sousa por evasión, pero sobreseyó a Mauricio Macri y a Gianfranco Macri por los Panamá Papers. Lo mismo con una denuncia a Jorge Lanata, quien fue denunciado por supuesto lavado de dinero.
También procesó a Gregorio Dalbón por supuesto contrabando de divisas. Finalmente, el abogado de Cristina Kirchner fue sobreseído por la Cámara porque, a pesar de que llevaba encima más dinero que el permitido al salir del país, el tribunal no consideró al dinero una mercadería.
Antecedentes
Amarante obtuvo el título de abogado en la UBA el 17 de diciembre de 1998 y publicó varios artículos académicos en derecho penal. Fue coautor del libro “Código Procesal Penal de la Nación anotado con jurisprudencia de la Cámara Nacional de Casación Penal” (2007).
Fue ayudante y profesor adjunto de derecho penal en la UBA y en el Instituto Universitario de Derecho Penal, y participó como profesor de cursos de capacitación judicial en la Escuela de Capacitación Judicial de la Asociación de Magistrados.
Como juez en lo Penal Económico actuó en causas complejas y en particular en un caso donde procesó con prisión preventiva a funcionarios de la Dirección General de Aduanas y un exagente de la SIDE por delitos de contrabando agravado y asociación ilícita. En esa resolución sostuvo que el delito era una traición a la patria.
En otra causa rechazó un pedido para cerrar un caso contra un acusado que había entrado en el blanqueo de capitales en una causa por presunto contrabando que había comenzado con allanamientos y secuestro de mercadería de origen extranjero. También procesó por tráfico de drogas de diseño a una banda que se dedicaba a comercializar éxtasis por correo y los dejó presos.
Ahora citó a indagatoria a las máximas autoridades de la AFA por evasión y, a juzgar por sus antecedentes, se enfrentarán a un tribunal particularmente severo.
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