Insté Menem a que se negocie con Malvinas
Lo hizo poco después de llegar ayer a Londres; hoy será recibido por la reina
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LONDRES (De nuestros enviados especiales).- En sus primeras declaraciones poco después de iniciar su histórica visita a Gran Bretaña, el presidente Carlos Menem afirmó que pedirá aquí el cumplimiento de la resolución del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas que insta a la Argentina y al Reino Unido a negociar una solución pacífica al conflicto de las Malvinas.
Aunque estaba previsto que el Presidente formulara tal petición, sorprendió que lo hiciese ya en su primer contacto con periodistas.
Menem desayunará hoy con empresarios británicos, asistirá a una ceremonia con ex combatientes en la catedral de St. Paul y será recibido por la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham.
Menem ya habló sobre las Malvinas
Apenas llegado a Londres refirmó que pedirá que se respete la resolución de las Naciones Unidas; hoy lo recibe la reina
LONDRES.- Cuando el Tango 01 se había detenido en la pista del aeropuerto de Heathrow, y los funcionarios se alistaban para la ceremonia de bienvenida del gobierno británico, el presidente Carlos Menem los detuvo con un pedido: "Esperen, quiero que nos saquemos una foto". No estaba a bordo el fotógrafo presidencial, y el jefe de la Casa Militar, el brigadier Juan Manuel Vázquez, buscó su cámara y registró el momento que Menem describiría poco después como "histórico".
Menem bajó las escalinatas con su hija Zulemita, con la cabeza cubierta por una capelina color lavanda, y transitó por una alfombra roja. Saludó al embajador británico en la Argentina, William Marsden, y a dos enviados, uno de la Casa Real británica y otro del Foreign Office. Según contó Marsden a La Nación , el Presidente le dijo: "Es bueno estar aquí".
Aunque tenía la intención de hablar con los periodistas que lo esperaban en el aeropuerto, Menem tuvo que aceptar las restricciones del protocolo británico: "Más tarde", sentenció el enviado de la Casa Real.
Cuando llegó al Hotel Claridge, el más elegante de Londres, el Presidente se encontró con una multitud de funcionarios y empresarios argentinos que había copado el lobby, formando una ruidosa y desprolija fila que subía por una escalera hasta la suite donde se alojaría. En el aeropuerto ya había saludado al embajador argentino en Londres, Rogelio Pfirter, y a su hermano, el senador Eduardo Menem.
La fila se quebró con los micrófonos de los periodistas, ante los cuales Menem dijo: "Creo que es un viaje histórico, que nos da la posibilidad de vivir un proceso de reencuentro, de reconciliación".
Homenaje en St. Paul
Hoy, en su primer día de visita oficial al Reino Unido, el Presidente, en compañía de todos los jefes militares de la Argentina, depositará una ofrenda floral en la catedral de Saint Paul, frente a la placa con el nombre de los soldados británicos caídos en la Guerra de Malvinas.
"Es algo muy importante, porque es un gesto muy visible para el pueblo británico", consideró el embajador Marsden, que se mostraba orgulloso de estar participando de la primera visita de un presidente argentino al Reino Unido tras el conflicto bélico. "No era natural que no hubiera una visita desde 1960", cuando vino Arturo Frondizi, agregó.
Como estaba previsto, el Presidente anticipó que pedirá aquí el cumplimiento de la resolución del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas que insta a la Argentina y al Reino Unido a negociar una solución pacífica al conflicto de soberanía por las Malvinas. Lo hará por primera vez hoy por la tarde en Canning House, un ámbito de académicos y empresarios, frente a una audiencia británica.
Menem dedicó las horas de vuelo que transcurrieron entre la escala técnica en las islas Canarias y su arribo a Londres a repasar el texto de ese discurso con el canciller, Guido Di Tella, y el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, en el escritorio del avión presidencial.
Había embarcado en Brasilia, donde asistió a la firma del acuerdo de paz entre Perú y Ecuador, y aprovechó la presencia de dos diputados de la oposición (el radical Marcelo Stubrin y el socialista Guillermo Estévez Boero) para hacer su última gestión, fallida, de integrar la comitiva a Londres con miembros de la oposición.
Discurso político
Como en Canning House pronunciará su discurso más político, Menem pedirá al Reino Unido la apertura de un ámbito de negociación para el conflicto de soberanía e insistirá con que "lamenta" la Guerra de Malvinas, de 1982, anticipó un integrante de la comitiva.
Antes que eso, compartirá en Buckingham Palace un almuerzo con la reina Isabel II, al que sólo podrán ingresar seis integrantes de la comitiva. Durante el encuentro no se hablará una sola palabra de política (la reina reina, pero no gobierna). Di Tella le adjudicó un contenido "simbólico", porque es un "gesto de los que crean un clima de cordialidad".
Menem le regalará una chalina de vicuña y un pintura ecuestre de Leonor Von Eldenberg, una artista que tiene otras obras en la colección de la Corona británica. En el Palacio, cumplirá con el rito de brindar diciendo: "God save the Queen" (Dios salve a la reina). "No tengo ningún problema, cumplo con el protocolo", dijo ayer el mandatario argentino.
Cuando le preguntaron si esperaba lograr un cambio en la posición británica, que se niega a discutir el tema de la soberanía de las Malvinas, durante el encuentro que tendrá mañana con el primer ministro Tony Blair (sobre el que se informa aparte en esta página), el Presidente contestó: "Confío en mi gestión y en los antecedentes de Inglaterra, debemos tener en cuenta lo ocurrido en Irlanda del Norte".
Blair fue un protagonista central en la firma del acuerdo de paz en el Ulster, un proceso del cual el gobierno de Menem pretende rescatar la voluntad del primer ministro para superar el conflicto, pero no la solución encontrada, porque incluyó un plebiscito, y la Argentina no le reconoce a los isleños el derecho a determinar su futuro.
De la F1 a Pinochet
Cuando por fin terminó con los saludos, el Presidente recibió en su habitación al mandamás de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone (de lo que se informa en la sección Deportes) y luego a los columnistas políticos de los principales diarios británicos, ante quienes insistió con que la detención del ex dictador Augusto Pinochet en un hospital de Londres es un problema entre el Reino Unido, España y Chile.
Reiteró, sin embargo, su "solidaridad" con la postura del gobierno de Eduardo Frei, que reclama la inmediata liberación de Pinochet. Y partió a comer a un restaurante árabe.
Mientras tanto, los hombres de seguridad del Claridge intentaban, en vano, restaurar la tranquilidad en el hotel, con pedidos a los periodistas para que abandonaran el lugar y ruegos a los funcionarios que desconectaran sus teléfonos celulares. De cualquier modo, el sonido de los teléfonos interfirió con la música de un trío de cámara que en bar contiguo al lobby interpretó varias veces "No llores por mí, Argentina".
Desafío
El vicecanciller, Andrés Cisneros, desafió a la oposición a debatir sobre las islas Malvinas. "Yo invito al señor (Chacho) Alvarez y a quien designen en la Alianza, a uno o más responsables, para sentarnos formalmente a discutir una política de Estado sobre las Malvinas". Respondió así a las críticas del jefe del Frepaso, que había dicho que "si la Cancillería hubiera llamado a la oposición a discutir sobre las Malvinas hace tres años hoy estaríamos viajando (a Londres) todos juntos". Cisneros replicó con el desafío y agregó:"Ojalá que no ocurra lo que viene ocurriendo desde hace cinco años, que los dirigentes de la Alianza dicen: ÔSí, bueno, pero en este momento no, más adelante´, y nunca se concreta. Si de veras quieren construir una política de Estado, vengan. Hagámoslo, no hay problema".
Apostillas
LONDRES (De nuestros enviados especiales).- Si a alguien le quedaban dudas de que éste era el viaje que más interés generó en el oficialismo, todas se disiparon ayer en el lobby del Claridge´s Hotel: resultaba más fácil saber qué miembro del Gobierno quedó en la Argentina antes que contabilizar a los que llegaron a Londres.
Tanto que si el vicepresidente, Carlos Ruckauf, tuviera que ausentarse imprevistamente de la Capital el Gobierno debería quedar en manos del presidente de la Corte Suprema, Julio Nazareno.
Sucede que quienes le siguen a Ruckauf en la línea de sucesión están aquí: el presidente provisional del Senado, Eduardo Menem, y el titular de la Cámara baja, Alberto Pierri.
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El jefe de la unidad presidencial y hermano del primer mandatario, Munir Menem, no pudo participar de la gira más ansiada de todas las que tuvo oportunidad de participar, y que son la mayoría del historial de la gestión Menem.
El tercer hermano que es funcionario tuvo una auténtica mala pata: se quebró una pierna y debió permanecer en la Argentina.
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El Presidente está punto de no poder cumplir con uno de los sueños que albergó para la gira: jugar en la cuna del golf, el club Saint Andrew´s, en Escocia.
Miembros de la Secretaría de Prensa y Difusión adjudicaron la complicación a que los links estarían anegados, pero otras versiones no le echan la culpa al clima y dicen que aún no encontró el salvoconducto que lo hiciera ingresar en un reducto tan exclusivo que no repara en investiduras presidenciales.
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El Presidente no quiso que la primera noche en Londres lo encontrara tan alejado de sus tradiciones y decidió ir a comer a un restaurante árabe, La Al Hamra, ubicado en la zona Shepherd Market. En la mesa, el primer mandatario estuvo flanqueado por los ministros de Defensa y de Educación, Jorge Domínguez y Susana Decibe, respectivamente.
Además, participaron de la comida su hija, Zulema María Eva; el canciller, Guido Di Tella; el senador Eduardo Menem; el jefe del Ejército, teniente general, Martín Balza; el titular del PAMI, Víctor Alderete; la modista Elsa Serrano (que viste a Zulemita) y numerosos empresarios.
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Ayer, el senador Menem se reunió con el vicepresidente del Parlamento Argentino-Británico, lord Montgomery de Alemein, con quien tiene buenas relaciones, al punto que le ha permitido al legislador argentino contribuir a allanar la visita del Presidente al Parlamento.
Hoy, en cambio, Eduardo Menem, Carlos Reutemann, Alberto Pierri y Fernando Maurette asistirán en el Parlamento a la usual presentación de 30 minutos del premier Tony Blair, durante la cual responde consultas de los legisladores.
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