
Irónico sorteo del intendente Villordo
Fue acusado de haber ocultado un cadáver en una heladera y rifó un freezer
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LA PLATA.- El intendente de Quilmes, Sergio Villordo, reunió en una parrilla del centro quilmeño a varios periodistas de esa ciudad con el objeto de conmemorar el Día del Periodista. El jefe comunal y sus funcionarios realizaron un sorteo sorpresa, y el premio mayor era un freezer.
La elección del electrodoméstico llamó la atención porque, hace poco más de un mes, el jefe comunal había sido denunciado ante la Justicia por haber intentado encubrir un homicidio y escondido en un freezer el cadáver de un hombre atropellado por un auto en el que él viajaba.
Fuentes cercanas a Villordo confiaron: "Se trató de una broma, ya que el intendente cree que la denuncia en su contra es una verdadera farsa".
Según revelaron a LA NACION participantes del insólito episodio, que tuvo como escenario la parrilla La Fatiga, en la zona ribereña del distrito de la zona sur del conurbano, el agasajo incluyó, además del "premio sorpresa" de la noche, el sorteo de dos computadoras y tres reproductores de MP3.
Villordo, perteneciente al Frente para la Victoria y muy próximo al ministro del Interior, Aníbal Fernández, concurrió al lugar acompañado por buena parte de su gabinete.
A los postres, y en un clima distendido, la secretaria del juzgado federal local, Karina Lombardo -esposa del intendente-, tuvo a su cargo la extracción del número favorecido. El ganador fue el locutor Daniel Bocar, conductor del noticiero del canal local de Cablevisión y de un programa periodístico de FM Sur.
En medio de aplausos, el afortunado periodista se acercó hasta la barra de la parrilla, donde lo esperaban Villordo y su gabinete. Y fue en ese momento cuando se descubrió la verdadera sorpresa, consistente en... un freezer.
De su bolsillo
Las fuentes consultadas destacaron que el propio Villordo se encargó de exhibir a algunos cronistas lo que podría considerarse la prueba de la autoría intelectual de la sorpresa del sorteo: las boletas de compra de los premios en cuestión que aseguró haber pagado con dinero salido de su bolsillo.
Hace poco más de un mes, Gladys Pérez denunció haber presenciado, a fines de diciembre de 2003, cómo el intendente Villordo y Alejandro Giancristofaro, hijo de su pareja, y el chofer del jefe comunal, Damián Rubio, llegaron a su casa con un cadáver en el baúl del auto.
Según el relato de la mujer, lo habían atropellado, y Villordo habría aconsejado ocultar el cuerpo.
Pérez dijo también que en ese momento llamaron por teléfono a un policía de apellido Fredes, que se hizo presente minutos después en el lugar. Y añadió que más tarde apareció un patrullero con la identificación de la seccional primera de Quilmes en la cual, finalmente, el cuerpo habría sido trasladado hacia una vivienda en la localidad de San Francisco Solano, donde habría sido enterrado.
Hace dos semanas, la Justicia allanó esa vivienda, pero no halló nada que sirviera para la causa, que se halla en plena etapa investigativa.






