Juan Manuel Campillo, el primer valijero que siempre temió terminar en prisión

Gozó de la confianza de Kirchner, no de Cristina; estuvo detrás de los negocios más célebres
Gozó de la confianza de Kirchner, no de Cristina; estuvo detrás de los negocios más célebres Fuente: LA NACION
Hugo Alconada Mon
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19 de enero de 2019  

Juan Manuel Campillo llevaba años temiendo terminar en prisión. Y actuó en consecuencia: diversificó sus inversiones, viajó a Uruguay, España, Andorra, Panamá y Suiza, flirteó -como mínimo- con Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos y buscó socios en los ámbitos más diversos. Desde un modisto -su pareja- a expertos antilavado. Pero con ese miedo siempre presente: terminar tras las rejas. Así relataron a LA NACION tres allegados que interactuaron con él durante la última década.

Hoy Campillo procura recuperar su libertad, después de que el juez federal Claudio Bonadio lo aceptó como nuevo "arrepentido" en la investigación que comenzó con los cuadernos del chofer del Ministerio de Planificación Federal, Oscar Centeno.

Pero sus temores comenzaron mucho antes de que Mauricio Macri asumiera como Presidente, en diciembre de 2015. Arrancaron tras la muerte de Néstor Kirchner, en octubre de 2010.

"Me tengo que ir a la mierda de este país porque 'la loca' me mete en cana", recuerdan sus amigos de Arequito, su pago chico, que les confesó Campillo. Les aportó dos datos más. El primero ya era un secreto a voces: "Yo soy el que sacó los primeros 500 millones antes del corralito", les dijo, en alusión a los célebres "Fondos de Santa Cruz". El otro sí sorprendió a todos: "Todas las sociedades [a Néstor Kirchner] se las armé yo".

Al declarar en Comodoro Py, en su afán por ser aceptado como "imputado colaborador", Campillo fue aún más brutal para distinguir entre Kirchner y su esposa, Cristina Fernández: "Cuando la cosa adquirió ribetes de mamarracho yo me fui. Yo al doctor Kirchner le hubiese firmado una sentencia de muerte, pero a ella no. Además si él hubiese estado vivo, este mamarracho nunca hubiera ocurrido".

Exministro de Economía santacruceño, Campillo mantenía tal confianza con Lupo que pronto se lo conoció en la provincia como uno de sus primeros "valijeros", según reveló el portal Opi Santa Cruz. En particular, para entregarle dinero en efectivo a una empresa constructora cuyo nombre se repetiría con el tiempo en múltiples causas penales: Gotti Hermanos.

Fuente: Archivo

Pero en mayo de 2003, sin embargo, el entonces flamante Presidente no lo convocó a Buenos Aires. Por el contrario, le pidió que se quedara en Santa Cruz para resguardar el feudo.

Solo en octubre de 2009, en tiempos del "doble comando", lo llamó para que se ocupara de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Onnca), que arrastraba escándalos y denuncias de corrupción tras la gestión de Ricardo Echegaray.

Desde la Oncca, Campillo se abocó a apagar incendios y a tejer relaciones. Desde sus oficinas como funcionario y desde un departamento ubicado a unas pocas cuadras de la Casa Rosada. Pero tal fue el escándalo alrededor de la Oncca que Cristina Kirchner optó por disolverlo en 2011 y Campillo empezó su derrotero, entre sus inversiones en el sector privado -que él justificaba en la supuesta herencia de unos campos en España- y sus temores crecientes de terminar en prisión.

Así fue como, por ejemplo, junto a su pareja Carlo Di Domenico, montó el local de ropa Luz del Alma en Punta del Este por al menos US$400.000, según cálculos del mercado. Lo hizo bajo el paraguas de la sociedad Asad Arfan SA, con la que ellos sostenían que vendían mercadería por entre 2000 y 2500 dólares, aunque acumulan sospechas de lavado de activos.

Países, negocios y sobrinos

La sombra de Campillo pronto se extendió a la isla española de Tenerife, como así también a Abu Dhabi, donde la constructora Austral Construcciones inició tratativas para montar una supuesta sucursal, según reveló LA NACION en septiembre de 2016.

Dos allegados de Campillo negaron entonces a este diario que el extitular de la Oncca fuera parte de aquel proyecto de Báez en Medio Oriente. Gabriel García Casado y su socio en la firma española Nova Quality Assurance Register SL, Dino Mazzaferri, aclararon también que ellos jamás movieron dinero de Báez o de cualquier otra "persona políticamente expuesta".

Amigo de Campillo desde la infancia en Arequito, Mazzaferri remarcó entonces que no formó ninguna sociedad con el exfuncionario, aunque sí con su sobrina, Micaela Lombardi.

Con ella montó, precisó, Estrella del Sur Real Estate SA -dedicada a las inversiones inmobiliarias- y Nova Quality Assurance Register SA, una consultora homónima a la española pero con domicilio en Puerto Madero.

Esas sociedades no son las únicas en las que aparece la sobrina de Campillo. Desde 2009 figura en "Indomia Formación & Consultoría SA", destinada a "certificaciones" y "auditorías" antilavado. ¿Sus clientes? Entre otros, Austral Construcciones, según cotejó LA NACION antes de que quitaran el listado de internet. Y desde 2016 también irrumpió detrás de la uruguaya Luz del Alma, en la que reemplazó a Gastón Campillo, otro sobrino que ya integra la causa por los "cuadernos de la corrupción".

¿Por qué? Gastón Campillo fue detenido, sospechado de viajar a Estados Unidos junto a su tío para vender las propiedades en ese país de un exsecretario de Kirchner, Daniel Muñoz, a pedido de Isidro Bounine, exsecretario privado de Cristina Kirchner.

Tras su arresto, Gastón Campillo colaboró con los investigadores y la Cámara Federal ordenó este martes su excarcelación bajo una fianza que fijará Bonadio, quien guarda bajo llave qué detalles aportó su tío sobre sus socios, testaferros, negocios y temores para ser aceptado como "arrepentido".

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