Juncadella, la otra cara de una historia
El fundador de Ocasa relata cómo fueron sus relaciones con Alfredo Yabrán y sus negocios con la española Prosegur
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La contienda que está afectando a la administración de Carlos Menem y a la credibilidad de varios elencos de la "clase política" no ha elegido por azar, como campo de batalla, el terreno de los negocios vinculados con el transporte, la seguridad, vigilancia y control del dinero o los documentos y mercaderías de valor.
Hay un cambio profundo de modos, protagonistas e intereses en el plano de esas actividades, cuya importancia creció exponencialmente al compás de la internacionalización de los negocios y mercados.
Ese cambio está impulsado por la necesidad de los intereses globales de trasladar sus métodos de seguridad y control adonde van sus capitales.
Las "redes" locales dedicadas a ese tipo de actividades están en situación difícil. Otras "redes" con patentes internacionales acreditadas ante los inversores buscan imponerse. Las normas, reglamentaciones y estilos de acción que contribuyeron a su existencia y subsistencia no tienen fácil defensa. No coinciden con los requisitos ni con los intereses mundiales y los espacios que disfrutaron durante la guerra fría se convierten en "nichos" anómalos.
De allí a la denuncia de esas situaciones y de sus influencias y amparos hay un paso.
La falta de respuesta conduce no sólo a la crisis de esas "redes", sino al deterioro de la trama que los respaldó desde el Estado y la política.
El objeto, trayectoria, métodos y enlaces del grupo de negocios de Alfredo Yabrán es casi un arquetipo.
Lo que está ocurriendo en la Argentina es una derivación conflictiva de esos cambios.
Según libros
"En 1995, Prosegur firmó un acuerdo con el grupo Juncadella, líder del mercado de seguridad latinoamericano", afirma en su página 217 el libro español "Historias de éxito", editado por Ediciones El País y Santillana SA.
"La empresa española tomó el 50% del negocio de vigilancia y sistemas electrónicos de Juncadella en la Argentina, Chile y Uruguay", agrega esa misma publicación.
Amadeo Juncadella, presidente del directorio de la Compañía de Transportes Juncadella SA, confirma el dato.
Su hijo, Nicolás _también directivo de la firma_, tampoco tiene reparos al decir que el abogado Jorge Anzorreguy, hermano del secretario de Informaciones del Estado, Hugo Anzorreguy, es asesor legal de la alianza Juncadella-Prosegur.
Las relaciones del jefe de la SIDE con la inteligencia y la política españolas son pobladas.
Después de subrayar que la asociación sólo comprende la actividad de vigilancia y de seguridad electrónica _y no el quehacer básico de su firma, que es el transporte de caudales_, Juncadella habla de su propia historia.
Confirma, también, que detrás del fulminante desarrollo de los negocios de Prosegur hubo siempre un nombre propio: el de Herberto Gut Beltramo, muerto cuando su Mercedes Benz 500 patinó y salió disparado de la carretera número uno, a la altura de la localidad de Lozoyuela, el 31 de mayo último.
Gut fue la única víctima fatal: su chofer y sus dos acompañantes -el gerente de recursos humanos de El Corte Inglés, Jaime Alcañiz, y su esposa, Lourdes March- sufrieron heridas leves.
Juncadella y Ocasa
Juncadella confirma, también, que fue socio fundador de Prosegur y también de la Organización de Clearing Argentino SA (Ocasa).
Ambas historias se enlazan en el tiempo. Pero no aparentan guardar una vinculación efectiva.
La nota de "Historia de éxitos", firmada por el periodista español Antonio Ruiz del Arbol, sitúa los inicios de la firma en mayo de 1976, cuando "el empresario argentino Amadeo Juncadella (la familia Juncadella era líder entonces, como lo es ahora, del transporte de caudales en el país) mandó al actual presidente de Prosegur, Herberto Gut, que abriera brecha en España".
Es cierto. Menos de dos años antes, Juncadella emprendió un viaje por España tremendamente preocupado por la situación imperante en la Argentina y por su reflejo en la marcha del negocio, fundado por su padre en 1932.
Ocasa y Yabrán
En ese momento, además de los problemas gremiales intensos que afrontaba la firma, su actividad era aún más complicada debido al dificultoso desarrollo de los negocios de la flamante Ocasa. "Nosotros sabíamos mucho de transporte de caudales, pero muy poco de clearing, que es un servicio de otras características", señala Juncadella.
"Conocí a Alfredo Yabrán un poco antes, cuando se desempeñaba como agente comercial de Burroughs, y por medio de él adquirí un equipo de computación central para comenzar el equipamiento electrónico de la empresa", relata.
Nicolás Juncadella no puede reprimir una carcajada."Ocupaba un cuarto grande como éste, y no sirvió para mucho", satiriza.
"Yabrán era un hombre joven, de mente rápida y con muchas aspiraciones; a mediados de los 70, cuando la crisis política y la violencia se agudizaron, ofreció comprar el 50% de Ocasa, y yo acepté", prosigue Amadeo.
"Pero ese mismo día uno de mis hermanos me preguntó si Yabrán no querría quedarse con el 100% de Ocasa, idea que me pareció llena de lógica; también aceptó", agrega.
"Los negocios quedaron separados, y mi relación posterior con Yabrán no fue para nada conflictiva", acota Juncadella, que también deja entender que aquella transacción formó parte del desánimo que empujó su decisión de empezar algo en España.
"Amadeo no puede negar su vinculación laboral con Yabrán en aquellas instancias", afirma un abogado prominente y más que mejor informado.
El uso de la palabra "posterior" explica muchas cosas.
Antiguos conocidos de Juncadella aseguran que la relación entre el presidente de Juncadella S.A. y el ex comercializador de equipos de Burroughs había tenido capítulos tormentosos.
Juncadella y Prosegur
Por contraste, la relación con Gut Beltramo fue llana. Había vínculos afectivos entre los Juncadella y ese ejecutivo juvenil que abandonó el cargo gerencial ganado tempranamente en la sección de comercialización de agroquímicos de la filial local del grupo suizo Ciba-Geigy (ahora fusionado con Sandoz) para radicarse en Madrid.
"Fue una inversión inicial del orden de los 25.000 dólares, y Herbert se asoció tomando el 16%", recuerda Amadeo Juncadella. "La Banca March y el Banco de Madrid fueron otros de los accionistas iniciales".
Poco después ingresó como socio en Prosegur otro argentino: Graciano Alvarez, compañero de Gut Beltramo durante su etapa laboral en Ciba-Geigy. Hoy es director y tiene el 6% del capital de la empresa.
Los resultados de la carrera hispánica de Prosegur y de Gut son tan impresionantes como la crónica de sus operaciones.
"Tras dos décadas eran líderes en seguridad privada en España y Portugal, con 44.000 millones de pesetas de facturación (alrededor de 300 millones de dólares) y, sobre todo, con un capital humano que se cifra en 13.000 trabajadores uniformados con traje marrón y en los 186.000 aspirantes a sentarse en la escuela de Prosegur para recibir formación específica", agregaba Ruiz del Arbol.
"Hay que corregir esa información", especifica Juncadella. "La facturación de 300 millones de dólares corresponde al negocio de seguridad, pero el resto de las actividades de Prosegur y asociados factura otros 240 millones de dólares, aproximadamente".
Vigilancia electrónica
"Recuerdo cuando, asociados con American District Telegraph (ADT) ganamos la licitación del sistema de vigilancia electrónica y seguridad de la represa de Lemoniz, en el País Vasco, que había sufrido un atentado de la ETA antes de entrar en funcionamiento; el triunfo fue una verdadera sorpresa para la empresas españolas y para otros competidores extranjeros, y fue decisivo para nuestra instalación en el mercado español", rememora el empresario.
ADT es una empresa mundial experta en vigilancia electrónica. La información que existe sobre ella en Internet es casi insignificante. Su sede está en Ontario, Canadá, y fue fundada en 1901 por un coronel retirado. Pero su lista de clientes (publicada poco tiempo atrás por la revista Fortune) haría morir de envidia a la multinacional más pintada.
Algunos conocedores de la historia de la vigilancia creen recordar que ADT estuvo asociada en algún tramo de este siglo con la famosísima agencia de detectives Pinkerton, autora de la pesquisa que llevó a la detención del asaltante ferroviario Jesse James y del gángster Dillinger, declarado enemigo público número uno por Herbert Hoover, el fundador del Federal Bureau of Investigation (FBI).
El jueves último, como por ensalmo, el Wall Street Journal publicó en primera plana la noticia de la adquisición de ADT por la firma Tyco, con actividades similares. El mercado mundial de seguridad y de la vigilancia está en movimiento.
El caso de SASS
Pero hay que volver al centro de la historia. Poco después, Prosegur absorbió no sólo a sus competidores de Wells Fargo -instalados en España bajo el nombre de Pony Express-sino a la Sociedad Anónima de Servicios de Seguridad (SASS).
Los datos que aún tiene Juncadella sobre SASS son específicos.
Aquella empresa fue fundada en 1974 por la flor y nata de la banca catalana: el Banco Sabadell, el Banco Mercantil de Manresa, el Banco Industrial de Cataluña, y así sigue la lista. No es imposible que militares y policías argentinos hayan encontrado trabajo en SASS años después. Pero la hipótesis de que SASS fuera fundada por capitales suministrados por ese tipo de personal no tiene, en principio, sustancia básica. La banca catalana nunca aceptó advenedizos.
Prosegur adquirió la totalidad de las acciones el 16 de diciembre de 1981 por 225 millones de pesetas (220.000 dólares de entonces), que fueron pagados en tres cuotas de 75 millones.
Por ese entonces, Juncadella SA había empezado su expansión en el Cono Sur.
En el Cono Sur
Era evidente que el gran susto que empujó a sus dueños a empezar actividades en España y a vender Ocasa estaba pasando.
"En 1979 entramos en Chile, en 1980 en el Paraguay, en 1981 en el Perú y el Brasil y en 1991 en Bolivia. En el Paraguay fue el único sitio en que tuvimos dolores de cabeza. Nos robaron un camión de caudales cerca de Ciudad del Este, y nuestra gerencia demoró en denunciar el asalto en tiempo y forma", reseña Juncadella.
En 1983, la marcha de los negocios en el hemisferio decidió a Juncadella a vender su participación en Prosegur en alrededor de 10 millones de dólares.
Y en 1988, a conseguir más capital: después de buscar una asociación con los principales miembros de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), Juncadella cedió parte de su paquete accionario (50%) al Citibank, situación que finalizó a principios de esta década.
Norberto Peruzzotti, director ejecutivo de Adeba, recuerda perfectamente aquellas conversaciones.
"El objetivo de las transportadoras era lograr que la banca local tomara parte en las empresas; pero nosotros estábamos más dispuestos a negociar tarifas que a entrar en un negocio que no era el nuestro", dice Peruzzotti.
"A esa altura de las cosas nosotros, quizá porque teníamos una actitud sectorial frente al problema, no veíamos diferencia alguna entre Juncadella SA y Ocasa", rememora. "Sabíamos, además, que el intento de un banco local de crear su propia red de transporte había tropezado con inconvenientes muy severos y terminando en un quebranto", agrega.
El retorno de Gut
En 1995, doce años más tarde de comprar la parte de los Juncadella, Prosegur y Gut Beltramo, con alrededor del 30% del mercado español en sus manos, deciden hacer su ingreso en el mercado de América latina al compás de los proyectos de inversión de la banca española.
"Entonces conversé con Herbert para decirle que, si iba a entrar, lo hiciera a través nuestro", dice Juncadella.
En el ínterin, la deslumbrante carrera de hombre de negocios de Herberto Gut lo hizo llegar a cargos importantes dentro de la capa superior de los negocios.
"Era un accionista apreciable y apreciado", comenta un conocedor de aquellos paños al comentar la presencia y participación de Gut como miembro del consejo directivo del Banco Popular de España, presidido por una figura casi mítica de la banca hispana: Luis Valls Taberner.
Paro hay algo más que muchísimos menos saben. Y es que el accionista Gut podría haber estado aspirando, en los últimos tiempos, a acrecentar su participación en el paquete accionario del BPE, cuyo control se encuentra en manos del público de diferentes bolsas españolas.
Jesús Félix González Martínez, director general económico-administrativo de Prosegur y secretario del Consejo de Administración, rechaza de plano esa versión."Surge de tener poca idea sobre las restricciones que las normas y autoridades bursátiles imponen a los consejeros-accionistas de los bancos en España", concluye.
Conde y Protecsa
González Martínez aterrizó en esta ciudad apenas el periodismo local comenzó a hacer indagaciones sobre la relación entre Prosegur y Juncadella. Y sus respuestas son tan precisas como su necesidad de que todo quede en claro.
"La relación de Prosegur con el banquero Mario Conde (ex cabeza del Banesto, hoy bajo proceso) se reduce a la participación que su banco tenía en una compañía de vigilancia (Protecsa) que después la firma adquirió", señala González Martínez.
En junio de 1994, Prosegur adquirió al grupo Cobra las acciones que éste mantenía en Protecsa, con lo que se hace con el 89,9% de esa compañía, que era una de sus principales competidoras.
Protecsa mantiene su independencia cooperativa y comercial. Presta servicios de vigilancia en todo el territorio español.
Su plantilla está integrada por 2850 personas, su facturación anual supera los 10.000 millones de pesetas (alrededor de 69 millones de dólares).
Algunos financistas locales creen recordar, a su vez, que el banquero Conde expresó algún interés por la futura privatización del Correo local durante una visita a esta ciudad y al presidente Carlos Menem, cuatro o cinco años atrás. Son detalles, colaterales o no. Lo cierto es que la muerte pilló a Gut Beltramo en el apogeo de su carrera empresarial ibérica. En el directorio de Prosegur figuraban nombres con prestigio político o empresarial indudable, como el de Enrique Moya Francés, chairman of the board de Prosegur y presidente del INI (Instituto Nacional de Industria) durante la administración de Felipe González.
Es natural que directivos de primera línea, como González Martínez, hayan llegado a estas costas cargados de preocupación por la cascada informativa desatada por el caso de Alfredo Yabrán, "a quien ni Gut ni Prosegur jamás conocieron".
La competencia desembarca
Además, la competencia arrecia. No hace un mes, todavía, que la multinacional norteamericana BrinkÕs llegó aquí para asociarse con Itron, la firma constituida por Francisco Macri (grupo Socma) con su antiguo socio brasileño Andrade Gutiérrez.
En los Estados Unidos, decir transporte de caudales es decir BrinkÕs, como aquí se dice Juncadella o como en España se dice Prosegur.
¿Es la asociación entre Macri y BrinkÕs una alianza destinada a reforzar la UTE (unión transitoria de empresas) conformada por Itron con la norteamericana TRW, la canadiense SHL y la israelí Malan para aspirar a ganar la licitación de documentación personal y registro inmigratorio convocada y luego suspendida por el Ministerio del Interior?
Es posible. Es posible, también, que su presencia pueda venir como anillo al dedo si el curso de los acontecimientos políticos llegara a obstaculizar que la postal OCA oficiara de proveedor de la distribución de documentación.
Pero es una especulación. El hecho es que, sencillamente, aquí ya entró BrinkÕs. Es decir, aquella misma empresa que abandonó el escenario español en 1989, cuando vendió su negocio a Prosegur.
Otro hecho es que el gran adversario de la UTE compuesta por Itron es nada menos que la Siemens, acompañada como proveedor por otra empresa norteamericana (Printrac) que tiene tantos vínculos con las grandes prestaciones de seguridad y vigilancia como la poderosa TRW (vinculada a la telefónica MCI) o como la provedora E-Systems, notoriamente vinculadas, también, con el sistema de defensa de los Estados Unidos.
Las alianzas se multiplican y se enfrentan. La competencia crece. El afán de sustituir es casi obvio. Llegan otros protagonistas sin necesidad de que los anteriores empiecen a caer.




