
Kirchner defendió la táctica del diálogo
El Presidente dijo en Ushuaia que las islas Malvinas volverán a ser argentinas por la vía diplomática, "pero con dignidad"
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USHUAIA.- Los cerca de 600 kilómetros que separan a las islas Malvinas de esta ciudad se hicieron ayer más cercanos que nunca, al conmemorarse, a orillas del canal de Beagle, un nuevo aniversario del 2 de abril de 1982.
"Las Malvinas son y serán argentinas", gritó, como frase final, el presidente Néstor Kirchner en la ceremonia central del Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, que se recordó en esta localidad representativa, capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
Emocionado, bajo un sol austral que ayer brilló bondadoso, el Presidente reafirmó: "Las Malvinas serán argentinas por el diálogo". Pero advirtió que no será, "como en el pasado, creyendo que renunciando a nuestros valores se podían recuperar" las islas.
"No hay nada de la nacionalidad que se pueda recuperar de rodillas, se recupera por la paz, con amor, pero con dignidad, defendiendo los valores y la integración nacional de nuestra tierra", remarcó Kirchner en el Monumento Nacional Islas Malvinas, sobre la costa de la ciudad más austral del mundo, ante unos 3000 asistentes, entre los que sobresalían veteranos y sus familias, alumnos de las escuelas y representantes de las organizaciones sociales locales.
Kirchner diferenció la lucha de "los combatientes y oficiales dignos de las Fuerzas Armadas" en las Malvinas con quienes, dijo, "cometieron atropellos" desde el gobierno militar, y volvió a atacar a la última dictadura. "Bajo ningún aspecto se puede emparentar la lucha de los combatientes de Malvinas y de los oficiales dignos de nuestras tres fuerzas armadas que combatieron en las Malvinas con aquellos que miraron con la nuca al pueblo argentino y cometieron los atropellos que cometieron", sostuvo.
En la ceremonia oficial también estuvieron el ministro de Defensa, José Pampuro; y los gobernadores de Tierra del Fuego, Jorge Colazo; de Santa Cruz, Sergio Acevedo, y de Chubut, Mario Das Neves.
Además participaron los jefes del Estado Mayor Conjunto y de las tres fuerzas, a quienes el Presidente, que desde Ushuaia partió a Santa Cruz para pasar el fin de semana, les ofreció regresar a Buenos Aires en el avión presidencial Tango 01, en lo que fuentes oficiales calificaron como un intento por descomprimir la tensión que se había generado con el sector.
Soberanía
Antes del recordatorio, el ministro Pampuro había destacado la importancia del acto y resaltado la presencia de los cuatro jefes militares, a la vez que confirmó que el canciller Rafael Bielsa no viajará a las islas Malvinas mientras deba, para ello, presentar su pasaporte, porque "eso sería reconocer la soberanía inglesa sobre territorio argentino".
La comitiva oficial había iniciado la conmemoración anteanoche, en Río Grande, donde el Presidente anunció obras para la provincia y participó de la vigilia que desde hace una década los ex combatientes que se radicaron el Tierra del Fuego protagonizan tanto en esa ciudad como en Ushuaia.
"Vivimos en la capital de las Malvinas, eso es fundamental para nosotros", explicó a LA NACION Juan Vera, un sobreviviente del crucero General Belgrano, que desde que llegó de su Córdoba natal en 1982 nunca se fue.
Son más de 350 los ex combatientes que después del conflicto se radicaron en ambas ciudades, motivados por un régimen de promoción industrial, pero también por la cercanía afectiva que los une a la región.
Bajo el grito de "Viva la patria", el acto central del día culminó cuando una formación de cuatro aviones de combate voló en línea recta sobre el monumento, pero uno de ellos se elevó para perderse en el cielo, dejando un lugar vació en la formación. Un recuerdo a los que ya no volverán.




