
La amenaza latente que reaparece
Los comerciantes del conurbano se arman ante posibles saqueos entre el 19 y el 20 Otras estrategias: tener la mercadería justa y reforzar la vigilancia Muchos de los locales saqueados el año pasado permanecen cerrados, como el del chino que lloró por TV
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En Ciudadela nadie sabe qué fue de Wang Zhao-he. Mejor dicho: todos saben que abandonó el barrio. Pero no se ponen de acuerdo sobre el nuevo destino del comerciante chino cuyo llanto desconsolado reflejaron en directo las cámaras de TV mientras 300 personas saqueaban el autoservicio donde trabajaba, hace ya casi un año.
Para algunos, volvió a su país. Otros afirman que puso un negocio en la Capital. La suciedad impregna los vidrios del local de Gaona 4602, vacío y en alquiler desde entonces.
Ajena a los debates sobre el paradero de Zhao-he, Graciela Escudero -que instaló seis meses atrás un minimercado en Gaona 4532- revela la estrategia de los comerciantes para defenderse ante una eventual ola de asaltos colectivos: tener la mercadería justa en góndolas, apostarse armados en las terrazas, dormir dentro de los negocios y electrificar las rejas. "Al primer saqueo vaciamos el local. Hay camiones preparados para una acción coordinada", detalla la mujer.
Al 4400 de la misma avenida, una decena de gendarmes custodia el hipermercado Maxiconsumo, desvalijado en diciembre pasado.
Rubén Rueta, jefe de seguridad del comercio mayorista, se jacta de que "la empresa atendió a todos" los que se acercaron a pedir alimentos. "Eso la pone a resguardo" de eventuales olas delictivas, aventura.
Oscar Antúnez regentea una parrilla al paso en Gaona al 4300. "Yo le avisé al chino que bajara las persianas, que le iban a boletear el local, pero no me hizo caso", lamenta.
La mano de Menem
Como el grueso de sus colegas, Antúnez no duda de que la mano desestabilizadora del ex presidente Carlos Menem se esconde detrás de los rumores. A metros de allí, "yacen" dos locales comerciales que no sobrevivieron a los saqueos del año último: una verdulería y una mueblería cuyas vidrieras rotas potencian el patetismo de la escena.
Una cuadra céntrica de Moreno -la de Libertador al 400- resume la variedad de actitudes que adoptan los comerciantes ante los fantasmas que se agitan cada vez con más fuerza.
Cerca de allí, Rubén atiende su quiosco con una sonrisa. "No quiero contagiarme de la psicosis colectiva", sentencia. En el 402, Javier Jaluf expone orgulloso las reformas que acaba de realizar en su papelera: por miedo a posibles robos, cubrió con cemento los ventanales y cambió la persiana por una puerta más reforzada.
Graciela López, una de las dueñas de los supermercados El Chivo, ostenta un triste récord: seis de sus ocho sucursales fueron desvalijadas en 2001.
"Se necesita vigilador", reza un cartel pegado en la puerta del local de El Chivo sobre la ruta 23. Según su dueña, "contratar gendarmes, aumentar la vigilancia y poner más rejas" son las únicas maneras de prevenirse. Así lo creen también en el Día Discount del cruce Castelar, cuyo encargado, Rodrigo Cabrera, afirma que la empresa ya dio el visto bueno para reforzar la seguridad.
Escatimar la disponibilidad de stock es otra de las estrategias preventivas. "Estoy recibiendo mercadería una vez por semana, en vez de las cuatro habituales", detalla Cabrera.
En el supermercado Disco de la avenida Mitre al 4600 -San Miguel- respiran aliviados: "La policía ya avisó que mandará refuerzos", cuenta Giselle Solís, encargada del local.
Los saqueos ya "tienen fecha y hora", denuncia Jorge Vicente, que posee una verdulería sobre la avenida Roca al 3700, en Moreno. Se iniciarían -asegura- hoy mismo.
A la vuelta, Alberto Niz atiende su local de ropa. Tenía dos, pero el otro debió cerrarlo después de que lo desvalijaron en los saqueos de 2001. "Perdí 60 mil pesos, y nadie se hizo cargo", protesta el comerciante.
En Morón, Ramos Mejía y José C. Paz también circulan las versiones de nuevos asaltos masivos. Los comerciantes de esa zona del Gran Buenos Aires, en tanto, se arman y rezan para que esta semana no se convierta en un triste déjà-vu.






