La Argentina se postulará para integrar la NATO
Lo pedirá a Clinton en su visita al país en mayo; con la llegada de Jacques Chirac, en tanto, se abre un año de intensos contactos internacionales; el ingreso en la OCDE, el influyente foro económico con sede en París.
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Con la llegada del presidente de Francia, Jacques Chirac, comenzó ayer una serie de contactos internacionales que será particularmente intensa durante todo 1997.
Esas visitas serán la ocasión para que el presidente Carlos Menem plantee, ante el presidente norteamericano, el ingreso de la Argentina en la alianza militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO, según las siglas en inglés) y, ante el jefe del Estado francés, la posibilidad de sumarse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el influyente foro económico con sede en París, integrado por los países de economía avanzada.
Según pudo saberse, Chirac ofrecerá sus buenos oficios para recomendar la aceptación del pedido argentino para ingresar en la OCDE.
A la gira del jefe del Estado francés seguirán, en abril, la visita del presidente español, José María Aznar; en mayo, la de Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos, y en junio, la del emperador del Japón, lo que sumado a la gira efectuada a fines del año último por el canciller alemán, Helmut Kohl, significa que en menos de doce meses habrán pasado por Buenos Aires las cabezas de las principales economías del mundo.
Detrás de la importancia protocolar de estos contactos en el nivel de jefes de Estado, aparece, como objetivo principal para el gobierno argentino, la oportunidad de aumentar la participación del país en nuevos foros internacionales.
El interés por ingresar en esos dos organismos tiene una raíz común: aumentar la vinculación permanente con los países de economías desarrolladas.
Pero si bien era conocido el interés de la Argentina por ingresar en la OCDE, sólo ahora La Nación pudo obtener confirmación -mediante una consulta al embajador argentino en los Estados Unidos, Raúl Granillo Ocampo- del pedido que se efectuará al presidente Clinton para que la Argentina ingrese como aliado extra NATO, ya que, como es obvio, no es un país del Atlántico Norte, sino del Atántico Sur.
"No es un tema resuelto -dijo Granillo Ocampo-, pero el gobierno norteamericano mira la iniciativa con simpatía".
Ansiosa espera oficial por la visita de Clinton
El Gobierno quiere que se hable de la alianza extra NATO; expectativas por la respuesta del presidente norteamericano, que vendrá a la Argentina en mayo.
WASHINGTON.- ¿Qué significa ser un aliado extra NATO (Tratado del Atlántico Norte) de los Estados Unidos? "Es un certificado de calidad por el que la Argentina, con grandes ventajas comparativas, podría quedar a la altura de Israel, de Jordania, de Egipto, de Japón, de Corea del Sur, de Australia y de Nueva Zelanda", resumió el embajador Raúl Granillo Ocampo.
El anuncio, al margen de otras cuestiones bilaterales y globales, podría ser uno de los más importantes en la próxima visita de Bill Clinton a la Argentina, entre el 11 y el 13 de mayo, como parte de su primera gira por América latina después de visitar México, por separado, en abril.
Eso es lo que esperan, al menos, algunos funcionarios argentinos, ya que se trató de una de las propuestas de Carlos Menem en su última audiencia con Clinton poco después de que éste fuera reelegido en noviembre para este segundo mandato.
"No es un tema resuelto -repuso Granillo Ocampo a La Nación-. Pero notamos que la idea, aunque esté cargada de dificultades, fue recibida con gran simpatía por el gobierno norteamericano." La virtual alianza, según él, abriría aún más el diálogo entre los dos gobiernos y reportaría a la Argentina beneficios en asuntos puntuales. Como los excedentes de Defensa, por ejemplo.
Otra premisa, sin embargo, ronda en mente de la parte argentina en los preparativos de la visita: liquidar los temas comerciales que aún presentan dificultades, como la carne, el maní y el tabaco.
¿Ley de patentes? Mm... Los Estados Unidos, firmes en su rechazo por instancias de Phrma (la asociación farmacéutica local) desplazaron a la Argentina del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) y tienen plazo hasta el 1° de abril para rever su posición en la nómina de países que impliquen algún riesgo para su economía. Todo indica que de eso, al menos en los papeles previos, no se hablará.
Lo visible y lo invisible
De ponerle un broche a la agenda se ocupará, entre el 1° y el 2 de abril, el canciller Guido Di Tella con su par norteamericana, Madelaine Albright. En el medio, según trascendió, no faltan empresarios, norteamericanos en su mayoría, que quieren mostrarle a Clinton el fruto de sus inversiones en la Argentina y en los otros países que visitará.
Granillo Ocampo habla de una agenda visible, la oficial, y de otra invisible. Es la que obliga en estos días a funcionarios de la Casa Blanca a sumergirse más de lo habitual en la realidad de la región en la que Clinton está por poner el pie por primera vez en su vida.
En la Argentina, uno de los destinos en un derrotero que también incluye Venezuela, Costa Rica, Barbados y Brasil, Clinton permanecerá un día en Buenos Aires y otro en el interior. ¿Dónde? "Todavía no sabemos -dice Granillo Ocampo-. A él le gusta pescar, jugar golf... Y ya comentó que quería conocer el interior. Así que veremos." Señal de las expectativas que genera esta gira, después de enfocar la política exterior de los últimos cuatro años en el Medio Oriente, en Asia y en Europa, es la oportunidad de Clinton de hacer historia, como señaló Richard Feinberg, ex miembro del Consejo Nacional de Seguridad.
Con una promesa de largo aliento, tal vez, como el área de libre comercio de Alaska a Ushuaia de George Bush o algo por el estilo, o con la mera ratificación de la importancia que revistiría el continente para los Estados Unidos. Prólogo, en definitiva, del segundo capítulo de la Cumbre de las Américas, prevista para dentro de un año en Santiago, Chile. Allí estará de nuevo Clinton.
En la audiencia con Menem, Clinton observó un libro que le había regalado su par argentino y confesó su interés por bailar tango con Hillary.
Difícilmente haya aprendido en tan corto tiempo, pero Granillo Ocampo, en medio de sus frecuentes giras comerciales de costa a costa, organizó una multitudinaria fiesta del dos por cuatro en la residencia. Una forma de que entren en clima algunos de los que comparten confites M&M y Coca Diet con Clinton en el avión presidencial.
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