
La Argentina tendrá que pagar una cuota más alta a la ONU
Aportará $ 5 millones más por año
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WASHINGTON.- En el Congreso de los Estados Unidos, mientras todos cruzaban felicitaciones por un acuerdo que sacará por fin a las Naciones Unidas de su ahogo financiero, el embajador argentino ante el organismo, Arnoldo Listre, comentó en broma: "Acá venimos todos contentos, pero nosotros somos las víctimas".
La Argentina es una de las "víctimas" del arreglo que impuso el poderoso titular de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el republicano Jesse Helms, como condición para liberar los 926 millones de dólares que los norteamericanos acumularon de deuda con la ONU.
Helms, un conservador que tiene poco aprecio por los organismos multilaterales, decidió retener todos los pagos hasta que los miembros de las Naciones Unidas aceptaran una rebaja de la carga financiera para los Estados Unidos, que solían financiar el 25 por ciento del presupuesto del organismo.
También exigió una rebaja en el aporte de la principal potencia del mundo al presupuesto que de manera independiente se colecta para las operaciones de mantenimiento de la paz.
Para cumplir con las demandas de Helms, que en los próximos dos años le van a reportar una pérdida de 170 millones, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, necesitaba encontrar una fórmula que incrementara la cuota de otros países en ambos rubros.
Después de meses de intensas negociaciones, que incluyeron hasta gestiones personales de Bill Clinton, que trató el tema en su encuentro con el presidente Fernando de la Rúa en la Casa Blanca, la Argentina y Brasil, entre otros, aceptaron un acuerdo que importará un aumento de sus aportes a la ONU.
En el caso de la Argentina, según explicó Listre a La Nación , el incremento será de unos cinco millones de dólares por año, concentrado casi en su totalidad en el aporte al presupuesto de operaciones de mantenimiento de la paz.
En la cuota regular, que se fija según diversos indicadores económicos, el cambio no es tan significativo (el embajador calcula que será de 13 millones de dólares, poco más que el actual).
Para mantener a los cascos azules, que proliferaron tanto desde el final de la Guerra Fría que ahora tienen un presupuesto hasta dos veces mayor al de la burocracia de la ONU (3000 millones por año), la Argentina tendrá que duplicar sus aportes: el monto requerido pasará de 4 a 8 millones de dólares anuales.
Como en este caso las cargas financieras se reparten sólo en función del ingreso per cápita medido en dólares, la Argentina, que tiene debido a la convertibilidad una cifra muy superior al promedio mundial, pudo haber terminado -según Listre- siendo mucho más damnificada en el nuevo reparto.
Nadie le discutía a los Estados Unidos la necesidad de imponer un criterio como el ingreso per cápita para determinar qué porción debe financiar cada país de las operaciones de paz, porque la escala que se utilizaba había sido diseñada en 1973 para una operación en el Sinaí, cuando los cascos azules eran una rareza.
Pero ningún país quería aceptar una medida que significara un gran aumento de su cuota. A Listre le tocó resistir una ofensiva de los países de la Unión Europea que hubiera terminado con un aumento mucho más suculento para la Argentina.
El acuerdo
Finalmente, todos los miembros de la ONU alcanzaron un acuerdo, y el embajador de la administración Clinton ante las Naciones Unidas, Richard Holbrooke, lo presentó como un trofeo anteayer en el Congreso, donde Helms prometió liberar en breve los cheques que adeuda.
Holbrooke llegó a Washington desde Nueva York en compañía de varios embajadores acreditados ante el organismo, entre ellos Listre, a los que presentó como sus "víctimas".
Annan alcanzará su meta de cobrarles a los Estados Unidos, el principal deudor de la ONU con casi mil millones, pero podrá ir por los que siguen, y la Argentina, que sufrió su propio ahogo financiero en 2000, se atrasó con los pagos y ya debe más de 10 millones.





