La ayuda que comenzó en 2002 y no se frenó
Fuerte presión de los empresarios al Estado
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Hay quienes dicen que el colectivo es un invento argentino. En caso de ser cierto, ese invento no necesitó jamás de dinero público para funcionar.
Sin embargo, desde 2002, meses después de la crisis por la salida de la convertibilidad, el transporte urbano de pasajeros empezó a recibir subsidios por primera vez en la historia.
En ese momento se creó el Sistema Integrado de Transporte Automotor (Sistau), un fondo que recauda un porcentaje de la tasa que se cobra por cada litro de gasoil que se vende en el país.
El año pasado, ese fondo aportó a los dueños de los colectivos un total de 1453 millones de pesos. Fue el único canal de dinero que socorrió a las cajas de los transportistas hasta mayo de 2005. Entonces, la presión de los costos de los empresarios, sobre todo el salarial, resultó un cóctel imposible de solventar por una tarifa congelada. Se empezó a enviar refuerzos hasta que, finalmente, en junio de 2006, surgió el Régimen de Compensación Complementaria (RCC), con el que se calmó la ansiedad de todas las líneas que atraviesan en alguna parte del recorrido la Capital Federal. Es decir, las que están numeradas del 1 al 200 y que dependen de la Secretaría de Transporte.
Estos empresarios, con más poder de lobby que sus colegas del interior, lograron del entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, un extra para soportar los costos. Ese fondo aportó el año pasado $ 7800 millones.
Pocos meses después, en enero de 2006, Jaime cedió a los planteos de los colectiveros del interior, que se quejaban de discriminación ya que recibían menos que los colectivos de los porteños. Así, se creó otro sistema, llamado Compensaciones Complementarias Provinciales (CCP), por el que se liquidó dinero para las líneas del interior. Por esa vía partieron al interior $ 2761 millones en 2010.
El Sistau, que alguna vez alcanzó para cubrir todos los subsidios y que proviene de una tasa al gasoil, representa ahora alrededor de un 10 por ciento del total que se necesita. El otro 90% (distribuido entre las Compensaciones Complementarias Provinciales y el Régimen de Compensación Complementaria) es aportado por el propio fisco. Es decir, que estos fondos salen de cuentas generales y podrían ser utilizados para cualquier otra finalidad que el Estado decida.
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Equipo LN Data








